
Hay conversaciones familiares incómodas y luego esta ésta, la de sexo con los hijos. Por mucho que nos las demos de sociedad moderna y de … padres abiertos, cuando llega el momento de tocar el asunto, ¡meh!, suena la bocina y empiezan las dudas, las risitas, los tics, los sudores fríos… Y es un problema porque en España la primera fuente de información sobre el tema son los padres… y no solo los de ahora, también los de antes: un 53,1% de la población entre 19 y 49 años así lo admite en una encuesta del INE. Aunque solo un 38% –fundamentalmente los más jóvenes– está satisfecho con lo que le enseñaron. Mientras que un porcentaje similar admite que nunca tuvo comunicación con ellos sobre este tema.
Menos datos –casi ninguno– hay sobre a qué edad se aborda el tema normalmente. Lo que sí se sabe es que la precocidad en el acceso al porno obliga a adelantar los tiempos. En el último informe sobre esta cuestión, de hace solo unos meses, se constató que la media de ese primer contacto está ya en 11 años. Aunque hay estudios anteriores que rebajan esta edad hasta los 8. Con estas cifras, está claro que la conversación, por difícil que sea, debe producirse cuanto antes. La duda es cómo. Dos expertos nos ayudan a plantearla.
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¿A qué edad empiezo?
«No hay una edad estipulada para hablar de sexo. Pero sí hay que abordar la educación sexual mucho antes de la adolescencia, incluso en la infancia», aconseja Francisco Gullón, docente de la Academia APIR y psicólogo en el Hospital de Día de Salud Mental en Granada. Cuando son tan chiquitines es cuando les enseñamos, por ejemplo, los nombres de las partes del cuerpo. Ojo con el primer error que puedes cometer: no te inventes apelativos raros para la vulva y el pene. De todos modos, esto no va de tener una charla puntual: «Hay que verlo como un proceso que se va ampliando de forma natural y adaptado al desarrollo del crío», aporta Bárbara Montes, especialista en sexología clínica y terapia de pareja de Diversual.
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¿Qué le cuento antes de los 12?
La clave de una buena educación sexual está en adaptar los contenidos a la edad. «Antes de los 12 se puede hablar del cuerpo, la intimidad, el respeto, las emociones, los límites y una idea básica de reproducción», señala Montes. Y a partir de la preadolescencia y la adolescencia «ya incorporaríamos temas como relaciones, deseo, orientación, prácticas sexuales, anticonceptivos, infecciones de transmisión sexual y el impacto del porno». Insiste la experta: todo en «pequeñas dosis», retomando las conversaciones «y escuchándoles también a ellos porque a estas edades ya saben cosas… y muchas». Olvídate de soltar el rollo y hacer check en la tarea, vaya.
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¿Y si me entra la risa?
«Que te entre la risa no es malo, es humano», señala Montes sobre lo que les pasa a algunos padres al abordar estas conversaciones. Tampoco es raro que nos dé vergüenza: «A muchos nos educaron en el silencio, el tabú… y eso hace que nos falten herramientas, vocabulario y seguridad». Lo que no debemos tener es miedo ni pensar que hablar de sexo va a despertar en ellos más interés por él. «Es el error más común y, en realidad, ocurre justo lo contrario. Si no tratamos la cuestión, la curiosidad se resuelve por otras vías: Google, redes sociales, amigos…», explica.
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Le da vergüenza hablar
Que a un adolescente le dé vergüenza hablar de sexo con sus padres es normal. «Forma parte de esta etapa y no desaparecerá del todo» por muy bien que lo hagamos, admite Gullón. «Lo importante no es eliminarla, sino que sepan que cuando realmente importa pueden acudir a nosotros. No se trata de que hablen de todo con naturalidad absoluta, sino de que sepan que sus padres son un lugar seguro».
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¿Y si le pillo viendo porno?
Si de repente descubres contenidos pornográficos en el móvil de tu hijo, «no entres en pánico», advierte la sexóloga. Tampoco le castigues: «Estarás cerrando una puerta para que te vuelva a preguntar». En estos casos, aparte de mantener la calma, hay que «explicarles que eso no es un reflejo de la realidad, sino una representación pensada para adultos donde se descuidan aspectos clave como el consentimiento, la comunicación o el cuidado mutuo». Si aun así crees que no acaba de entenderlo, la especialista de Diversual tiene un ejemplo infalible: «Puedes explicar que el porno es como una película de superhéroes. Los personajes están actuando, hay efectos especiales y lo que hacen no es lo que pasa en la vida real. En el sexo de verdad hay cariño, respeto y, sobre todo, límites y autocuidado».
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¿O si le están chantajeando?
Lo del lugar seguro que decía Gullón antes cobra más sentido si sospechamos que nuestro hijo sufre algún tipo de chantaje sexual. «El mayor obstáculo para que pidan ayuda en estas situaciones suele ser el miedo a la reacción de los adultos. Si creen que van a ser castigados o culpabilizados es mucho menos probable que hablen», señala el psicólogo. «No podemos vigilarles el móvil 24 horas, así que trabaja la confianza y acompaña más que prohíbe», aconseja Montes. En este caso en concreto es muy importante no entrar como un elefante en una cacharrería.
Las cifras
40
%
de los padres espera a los 12 años o más para hablar de sexo con sus hijos, según una investigación de la plataforma WeVibe. Solo un 10% lo hace antes de los 8, edad a la que algunos niños ya han tenido contacto con el porno.
15
%
de padres con hijos entre los 6 y los 17 años no ha hablado nunca de sexo con ellos, constata una encuesta de Fad Juventud hecha en el primer semestre de 2025.
25
%
de los alumnos a partir de quinto de Primaria consume porno online y el 73% admite que accede con facilidad a él, revela el estudio ‘Infancia, adolescencia y bienestar digital’, presentado a finales del año pasado.

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Enlace de origen : Cómo hablar de sexo con tus hijos antes de que vean porno... que es mucho antes de lo que crees