La estafa de los ataúdes: revendían flores y miles de féretros que no incineraban

La estafa de los ataúdes: revendían flores y miles de féretros que no incineraban

La imagen de dos agentes de la Policía Nacional portando cajas llenas de documentos a las puertas de la funeraria El Salvador, en Valladolid, copó las páginas de los periódicos y llenó horas de televisión. Lo que aquel último día de enero de 2019 convirtió a la ciudad castellana en el epicentro mediático del país era el culmen de la ‘Operación Ignis’, ‘fuego’ en latín. La Policía llevaba dos años siguiendo el rastro de la denuncia por extorsión que la familia Morchón Vaquero, regente de la empresa de pompas fúnebres, había presentado en 2017 contra el que fuera encargado de uno de sus hornos crematorios durante cuatro lustros. Justo Martín se había jubilado dos años antes y desde entonces no paraba de exigirles el pago de una contraprestación económica con la que complementar su escasa pensión. A cambio prometía seguir guardando silencio sobre la supuesta actividad ilícita que habría desempeñado en la funeraria desde 1995: dar el cambiazo de los féretros de los fallecidos que se iban a incinerar para revenderlos.

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