
Frenada en seco y cambio de estrategia en la política urbanística de La Manga. El Ayuntamiento de San Javier ha anunciado esta mañana que eliminará … el uso residencial colectivo en los terrenos aún sin desarrollar en los 15 kilómetros del enclave entre los dos mares que queda dentro de su término municipal, entre los kilómetros 4 y 19.
«No se construirá ni una torre más de viviendas en La Manga», afirmó el alcalde, José Miguel Luengo. Defiende que es «una medida necesaria y con respaldo jurídico». La herramienta legal que utilizará el Consistorio para «reducir un 30% el ladrillo» que podría saturar aún más La Manga, es la modificación número 79 de las normas subsidiarias de planeamiento.
Con el cambio urbanístico, se recortarán 100.000 metros cuadrados de techo edificable residencial, lo que pretende aliviar la masificación del entorno. En otras palabras, con las condiciones urbanísticas actuales, sería posible edificar unas 4.000 viviendas más en altura, con un techo de 416.665 metros cuadrados, pero con la nueva calificación del suelo que impulsará el Gobierno local, solo se podrán desarrollar tres cuartas partes de ese espacio, y únicamente para levantar hoteles y alojamientos turístico. Este giro permitirá al Ayuntamiento ofrecer 336.000 metros cuadrados de superficie exclusivamente para el sector turístico, y liberar La Manga de 100.000 metros cuadrados de carga edificable.
«Esta iniciativa es coherente con el Plan Estratégico de Turismo de San Javier 2023-2027, que señala como una debilidad del destino la falta de oferta alojativa», argumentó Luengo. «Necesitamos más actividad turística; no más viviendas», destaca el alcalde.
20.400 viviendas y 3.000 empadronados
Para mostrar «el desequilibrio del modelo urbanístico» de La Manga, aporta datos reveladores con contrastes como estos: en la franja de arena, principal enclave turístico de la Región, con la mayor concentración hotelera de la Comunidad Autónoma, existen 20.400 viviendas, pero solo hay 3.000 personas empadronadas, lo cual supone un 4% de ocupación real. Para Luengo, «esa presencia intermitente lastra la actividad económica».
Más datos que dibujan la descompensación: frente a esas 20.400 casas, «solo hay 4.000 plazas turísticas regladas, y el último hotel se construyó hace 10 años», explica. Y otro síntoma del desajuste urbanístico: el 96% de las viviendas están desocupadas durante la mayor parte del año, es decir, fuera de los dos meses de verano.
Actualmente, el terreno de La Manga está ocupado en un 80% por desarrollos inmobiliarios, por lo que Luengo defiende que «el 20% restante no puede seguir insistiendo en la estacionalidad que genera el modelo de segunda residencia».
Respaldo jurídico
Para trazar la estrategia que cambie las reglas de juego de la construcción en La Manga, el Ayuntamiento ha realizado «un estudio jurídico riguroso», para lo que ha contado con el asesoramiento de la Consejería de Fomento, a través de la Dirección General de Urbanismo, y de catedráticos de Derecho Administrativo.
En ellos ha buscado el respaldo jurídico para «tener la seguridad de que no vamos a tener que hacer frente a indemnizaciones millonarias, como se pensaba en otros momentos», aclara Luengo. Es más, el alcalde aseguró que «tenemos la seguridad de que no habrá indemnizaciones» por el aprovechamiento residencial del suelo que pierden las parcelas de uso colectivo. Con la guía legal de expertos, han estudiado todos los supuestos posibles sobre las parcelas afectadas por la modificación legal y sus posibles consecuencias.
Para reducir la edificabilidad, el plan municipal se basa en el deslinde de 2020, que afectan a un 30% de las parcelas de uso residencial colectivo. El cambio legal no influirá en las parcelas unifamiliares. Tampoco tendrán problemas los promotores de edificios de apartamentos turísticos, es más, Luengo anima «a los propietarios de parcelas de uso colectivo a dirigir sus expectativas a un sector que ayudará a mejorar La Manga y a generar oportunidades más allá del verano».
El viraje en la política urbanística es «una decisión basada en el interés general, ya que más producción turística es más producción económica, más consumo en los comercios, más demanda de servicios, más oportunidades para autónomos y pymes, y más estabilidad para el empleo», afirma. Por el contrario, se opone a continuar con «el modelo que deja tan solo 5 bares abiertos fuera de temporada en La Manga».
La explotación urbanística de esta franja costera comenzó en los años sesenta cuando el promotor Tomás Maestre con el apoyo del entonces ministro de Turismo Manuel Fraga. Las dunas de arena se transformaron en asfalto y hormigón hasta el actual paisaje que oculta al visitante la visión de los mares en gran parte de la Gran Vía.
Para el presidente de la Asociación de Empresarios de La Manga, José Luis Espinosa, «es una medida positiva y ha sido bien recibida entre los asociados». Destaca «la sobrecarga» que padece La Manga durante el verano, por lo que respalda el objetivo de fomentar la creación de hoteles que rompan la estacionalidad de la zona. Espinosa lanza sin embargo una pregunta al Ayuntamiento: «¿Qué les vamos a ofrecer a los inversores hoteleros fuera de temporada para que vengan a desarrollar sus proyectos a La Manga?».

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Enlace de origen : La Manga impedirá más torres de viviendas para reservar el terreno libre para alojamientos turísticos