Antonio Gómez Ribelles
Escritor y artista plástico
Sábado, 25 de abril 2026, 07:38
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Ul sistema geocéntrico ptolemaico intentó explicar los extraños desplazamientos de los errantes, los planetas, en el cielo nocturno usando la teoría de los epiciclos y los deferentes, cuerpos que se mueven en torno a un centro externo y a la vez siguiendo una órbita circular. El error que provocó esta belleza teórica sólo se alteró cuando dejamos de pensar que éramos el Centro del Universo, una modestia necesaria para teorías astronómicas que acabaron en lo que hoy conocemos del sistema solar. Entre Ptolomeo y Copérnico, elegir una interpretación que se conoce errónea es una elección tanto intelectual como poética. Una personalización e identificación basada en el propio conocimiento y percepción, volver a ser el centro del universo del mundo sensible, convertirse en un lugar de resistencia ante la realidad, ante el mundo, sea este presentado como ruidos, pájaros, o la misma muerte. Y a la vez ver cómo todo vuelve una y otra vez hacia atrás, en las retrogradaciones que ejercen los planetas, en una explicación que aúna nuestra visión del tiempo y la memoria.
‘Retrogradaciones’
Lara López publica ‘Retrogradaciones’, después de otros cuatro libros de poesía: ‘Óxidos’, ‘Insectos’, ‘Derivas’ y ‘Antología de bolsillo’. Es un recorrido que se enfrenta al conocimiento y al viaje vital como uno de esos errantes que se sitúa en el centro y a la vez viaja como un exiliado. De ahí la utilización de los dos términos, insilio y exilio, que determinan una frontera sensible y casi terrena entre lo que, a mi modo de ver, es el centro del poemario, la convivencia perpetua e insistente entre el fuera y el dentro, entre la presencia y las ausencias, entre los acontecimientos de la vida personal, apenas presentados a veces («Padre falleció / hace solo una semana. / No quería morirse»), con los efectos que esos acontecimientos íntimos provocan en el entorno y en la alteración de la percepción de las cosas del mundo. Proyectarse en el afuera, variarlo, alterar las sensaciones que en otro momento fueron, usar un espejo deformante y mirarte de nuevo en él, hacer uso de la memoria en esos retornos en las que a veces algo es de suma importancia y otras totalmente irreconocible o molesto («Alguien me dijo ayer / que le parecía haberte visto, / ahora que casi ni te recuerdo»). El poema en Lara López no es la necesidad de hablar de la historia personal, sino la exigencia de cantar lo real que ocurre en ese mundo privado que choca o se enfrenta o altera la realidad, situándose en ámbitos de soledad. El lugar habitado está fuera y está dentro a la vez («para escuchar lo que solo yo oía / afuera y adentro, al mismo tiempo») y a veces lo de fuera no hace más que dar vueltas a lo que hay dentro, como si quisiéramos hablar de él sin nombrarlo, y otras veces queda claro el propósito de trascendencia, de superar cierta angustia, «creyendo que naturalmente podrías ver más allá».
Es un recorrido que se enfrenta al conocimiento y al viaje vital como uno de esos errantes que se sitúa en el centro y a la vez viaja como un exiliado. De ahí la utilización de los dos términos, insilio y exilio, que determinan una frontera sensible y casi terrena entre lo que, a mi modo de ver, es el centro del libro
La estructura del poemario está dividida en cinco secciones y un epílogo: ‘Insilios’, ‘Epiciclos’, ‘Exilios, Deferentes y Revoluciones, además de Encontré una frase de Bergson, un breve y brillante texto a modo de epílogo, que incluye esa frase luminosa: «Nuestro pasado nos sigue en su totalidad a cada momento». La elección y ordenamiento de las secciones es perfecta para el desarrollo del libro, tanto interna en cada una como en la globalidad del libro, que combina los conceptos basados en las ideas ptolemaicas, ‘Deferentes’, ‘Epiciclos’, con las basadas en el mundo personal, ‘Insilios’ y ‘Exilios’, el uno anclado en lo personal, familiar, y el otro en el yo exiliado, desplazado y viajero. Es llamativo y demuestra el rigor en la concepción del libro, que ‘Insilios’ contenga los poemas más breves y abstractos, y ‘Exilios’ los más largos.
El poema en Lara López no es la necesidad de hablar de la historia personal, sino la exigencia de cantar lo real que ocurre en ese mundo privado que choca o se enfrenta o altera la realidad, situándose en ámbitos de soledad. El lugar habitado está fuera y está dentro a la vez
En todos hay un manejo perfecto del ritmo sonoro y el ritmo semántico, de la vuelta a ideas ya enunciadas en sucesivos poemas, retrogradaciones al fin y al cabo, que muestran una idea de la memoria bergsoniana, del pasado apretujado en el presente. Y así aparecen los pájaros («Nunca nada sin pájaros»), los perros, los silencios, qué importante lo no dicho, el ruido, el jardín, la muerte del padre, los hijos no tenidos, las ausencias, elementos de un pasado que vuelve y se hace real de nuevo. Serenidad al hablar de lo íntimo, junto con hermosos detalles de observación e interiorización atenta, que nos muestran una sensibilidad muy alta, que ya conocíamos de anteriores libros, pero que se adhiere aquí a un lenguaje personal reconocible y a una oralidad de gran belleza.
Más despacio
Y eso me lleva a pensar en una escritura meditada, un amor por la lentitud («El mirlo temblando en el papel / me obliga a escuchar, también / más despacio»), al menos en una concepción lenta de los poemas, trabajados despacio en el qué y el cómo, en qué estructura y forma, que extensión, en cuándo aparece el verso que rompe; saber combinar enunciaciones descriptivas con lo sonoro del entorno, con lo multisensorial del mundo percibido que crea la imagen total y saber cerrar con versos conclusivos («Pronto habrá que barrer las hojas muertas»). Combinar la palabra, esa que contiene la insurgencia, con la oralidad y la musicalidad es algo a lo que Lara López, con una dedicación de muchos años a la radio y a la música, nos tiene acostumbrados. Actualmente dirige y presenta los programas ‘Músicas posibles’ y ‘Derivas’ en RNE Audio y Radio Clásica, donde aúna palabra, poesía y música con espléndidos resultados.
Excelente libro el de Lara López, que cuenta con un estudio-prólogo de Serafín Portillo, minucioso y dedicado, que yo recomiendo leer al final. Está editado por la editorial de Cartagena La Nube de Piedra, dirigida con esmero y alta calidad por Luis G. Adalid, que se está haciendo con un hermoso catálogo de poesía, muy cuidado y pensado.
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Soy William Abrego, me uní como ejecutivo de SEO y me abrí camino hasta el puesto de Gerente Asociado de Marketing Digital en 5 años en Prudour Pvt. Ltd. Tengo un conocimiento profundo de SEO en la página y fuera de la página, así como herramientas de marketing de contenido y diferentes estrategias de SEO para promover informes de investigación de mercado y monitorear el tráfico del sitio web, los resultados de búsqueda y el desarrollo de estrategias. Creo que soy el candidato adecuado para este perfil ya que tengo las habilidades y experiencia requeridas.
Enlace de origen : Insurgencia, oralidad y musicalidad