De madrugada y en sucursales de lugares poco habitados, como pedanías, zonas del extrarradio urbano o pequeños municipios. En esas zonas seleccionadas por la banda … se escuchaba la caída de un cristal vencido y un cajero arrancado de cuajo. Marcas de ruedas en la gravilla y puertas abierta a la intemperie. Así empezaba casi siempre. Así empezó también en Cartagena, en uno de esos golpes que no tardaron en llamar la atención de los investigadores por lo limpio del golpe y por no dejar nada a la improvisación.
Era el último día de febrero de 2024, sobre las 3.00 horas. En una sucursal bancaria en la diputación cartagenera de La Palma, un grupo de encapuchados había empleado un camión con grúa, sustraído horas antes, para arrancar el cajero automático y llevárselo como quien desenrosca un tornillo. Dentro, unos 45.000 euros. Fuera, daños visibles en la fachada del local. Nada especialmente distinto de otros robos, salvo por la forma de ejecutarlo.
A partir de ahí, los asaltos empleando camiones grúa se repitieron en distintos puntos del levante. Mismo ‘modus operandi’, mismos tiempos, misma limpieza en la huida. La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil empezó a encajar las piezas, porque no se trataba de hechos aislados, sino de una sucesión de golpes perpetrados por un mismo grupo criminal especializado.
Los asaltos atraviesan seis provincias: Región de Murcia, Almería, Alicante, Valencia, Tarragona y Barcelona
Dos años después, con la investigación ya cerrada y el procedimiento encaminado a juicio en Cartagena, la Fiscalía ha puesto penas a aquella sucesión de golpes a oficinas bancarias.
Solicita 55 años de prisión para ocho acusados a los que sitúa en el centro de una organización criminal albanesa especializada en extraer cajeros automáticos mediante el uso de camiones pluma. Nueve robos, dos de ellos frustrados, más de 341.000 euros sustraídos y daños que superan los 334.000 euros.
Golpes en seis provincias
Los asaltos atraviesan seis provincias: Región de Murcia, Almería, Alicante, Valencia, Tarragona y Barcelona. El punto de partida fue en Cartagena. La investigación, bautizada como ‘Plumajero’, nació cuando los agentes detectaron coincidencias en los bancos elegidos, en los horarios y en la forma de entrar y salir. Siempre actuaban de madrugada; siempre con vehículos robados, y siempre con una grúa como herramienta principal.
El método tenía algo de rudimentario y algo de sofisticado. Primero, localizaban empresas o almacenes donde hubiera camiones pluma. Después, los sustraían utilizando dispositivos electrónicos capaces de arrancar vehículos sin llave. A veces, incluso manipulaban matrículas o empleaban coches lanzadera para asegurar la retirada. Cuando todo estaba listo, elegían sucursales en localidades pequeñas, con menor tránsito y menos vigilancia. El golpe duraba minutos. Rompían, rodeaban el cajero con eslingas, lo arrancaban con la grúa y lo cargaban en el camión. Luego desaparecían. El cajero, ya lejos, lo abrían en canal en descampados con radiales y herramientas de corte. Sacaban los billetes y se quitaban de en medio.
Temporadas de asaltos
Según la investigación, los principales integrantes del grupo, de nacionalidad albanesa, abandonaban España tras acumular varios robos. Se desplazaban a otros países europeos y regresaban semanas o meses después para iniciar una nueva temporada de asaltos. Esto dificultaba el seguimiento. En ese rompecabezas, Cartagena fue una pieza clave. No solo por el robo inicial en La Palma, sino porque desde allí se judicializó toda la causa, dirigida por el Juzgado de Instrucción número 4 de la Ciudad Portuaria. También porque varias de las conexiones logísticas del grupo pasaban por la Región, punto intermedio en los desplazamientos por la costa.
La fase final llegó en noviembre de 2024. Tras meses de seguimiento y vigilancias, la Guardia Civil activó el operativo. Hubo siete detenciones iniciales en distintos puntos del país, registros simultáneos en Tarragona, Madrid, Murcia, Toledo y Alicante. Posteriormente, caería el octavo gracias al material que se intervino que, de algún modo, contaba como trabajaba el grupo con inhibidores de frecuencia, detectores de balizas, herramientas de corte, dispositivos para arrancar vehículos, dinero en efectivo y ropa utilizada en los asaltos.
El cajero lo abrían en canal en descampados con radiales. Sacaban la pasta y se quitaban de en medio
Entre los detenidos, los investigadores situaron a los dos supuestos cabecillas. Uno residía en Playa de San Juan y el otro en Los Montesinos (Alicante). Desde allí, según la Fiscalía, coordinaban los movimientos del grupo. Decidían objetivos, organizaban desplazamientos y repartían funciones. El resto eran los ejecutores del plan. Inicialmente, todos ingresaron en prisión tras pasar a disposición judicial en Cartagena, pero hoy ninguno permanece en prisión preventiva.
La Fiscalía centra su acusación en nueve hechos concretos, aquellos que considera acreditados. Sostiene que se trata de una estructura organizada y vocación de permanencia. Por eso, además de los delitos de robo con fuerza y sustracción de vehículos, imputa a los acusados la pertenencia a organización criminal. Las penas varían en función del papel de cada uno, desde seis años para los integrantes con menor implicación hasta once para uno de los cabecillas.
Uno de los cajeros que la banda sustrajo con un camión grúa.
GC
Sin acuerdo de conformidad, el juicio se celebrará en 2028
La Guardia Civil llegó a atribuir al grupo hasta 19 robos, con un botín que superaría el medio millón de euros. Entre ellos, el ocurrido en febrero de hace dos años en la diputación cartagenera de La Palma con un botín de 45.000 euros. Otro ocurrido en la provincia de Alicante, en La Algorfa, donde arrancaron un cajero con más de 65.000 euros en su interior. En Palma de Gandía, donde se llevaron más de 90.000 euros tras trasladar los cajeros a un camino de tierra en Xàbia. Y el último, en Olesa de Bonesvalls, en Barcelona, apenas un día antes de las detenciones.
La Fiscalía rebaja el número de golpes a nueve. Durante el proceso, las partes estuvieron cerca de llegar a un acuerdo, pero una de ellas se opuso a una conformidad, por lo que el juicio está previsto que se celebre en el año 2028 en la Sección 5ª de la Audiencia Provincial de Murcia, con sede en Cartagena.

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Enlace de origen : La banda que arrancaba cajeros con camiones pluma se enfrenta a 55 años