Cada mañana, los vecinos del entorno de la Catedral de Murcia sacan a pasear a más de 2.500 perros en el barrio, animales que, … tras pasar toda la noche encerrados en los pisos, esperan impacientes el momento de pisar la calle. La mayor parte de ellos repetirá el ritual varias veces más antes de que termine el día.
Para muchos, el paseo con sus mascotas constituye una rutina agradable, un momento que aprovechan para jugar con ellas, permitirles que hagan el ejercicio que necesitan y caminar un poco, pero estas salidas también obedecen a una exigencia fisiológica irrenunciable.
Cada perro adulto necesita, en promedio, orinar al menos tres veces al día y defecar entre una y tres. Por eso, la coreografía se repite incesantemente en todas las zonas del municipio: los mismos vecinos saliendo periódicamente de las mismas puertas, con sus mismas mascotas, para acudir a las mismas áreas. Por eso, suelen bastar unas pocas semanas para que un ciudadano con perro recién llegado a una zona comience a saludar con familiaridad a sus vecinos.
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El consenso de diversos estudios es que cada can genera de media cerca de 340 gramos de excremento al día, lo que suma más de 10 kilos mensuales por animal y unos 124 cada año.
Si regresamos al ejemplo del barrio de la Catedral, la cantidad de excremento depositado por los perros registrados en esta céntrica y cotizada zona de la capital equivaldría a que, cada noche, un autobús descargara 40 maletas grandes llenas de deposiciones y las dejara abandonadas.
Si es posible caminar al día siguiente por sus calles sin que esto suponga un grave problema de limpieza y salud pública es por la combinación de la conciencia cívica, la exigencia normativa que desde hace años obliga a los dueños de mascotas a recoger los excrementos en la vía pública y el trabajo de los servicios de limpieza viaria municipales.
Mil camiones semanales
Analizar la situación a nivel municipal da una idea del tamaño del reto que supone la gestión de las deposiciones caninas. En Murcia, donde hay 68.930 perros, se generan aproximadamente 23,4 toneladas diarias, y en Cartagena, con 35.870 de estos animales, cada jornada se cierra con 12,2 toneladas. En conjunto, hablamos de alrededor de 36 toneladas diarias y más de 250 semanales, de las que una parte no acaba en papeleras ni se recoge adecuadamente.
Desalojar estas cantidades de residuos orgánicos requeriría movilizar más de una veintena de camiones de basura cada semana para cargarlos exclusivamente con deposiciones, o lo que es lo mismo, más de mil al cabo del año. Poner esos vehículos en fila originaría un atasco de cerca de 10 kilómetros de longitud cada siete días.
El problema, además, se magnifica si se tiene en cuenta la densidad de animales de compañía en algunas zonas urbanas. Las cifras del número de mascotas por código postal trazan un mapa que refleja notables diferencias a la hora de abordar el reto de la limpieza según el barrio.
Los datos del Portal de Transparencia del Ayuntamiento de Cartagena señalan que el barrio más céntrico, el Parque Arqueológico-Cerro del Molinete (CP 30201), en pleno casco antiguo, cuenta con 1.545 perros censados, lo que se traduce en una producción estimada de 525 kilos de excrementos al día, es decir, media tonelada diaria.
Dada su reducida superficie, de apenas medio kilómetro cuadrado, esa carga supone una densidad cercana a 1.000 kg/km² diarios, la más alta del municipio. Los barrios del Ensanche y San Ginés presentan también cifras elevadas, con 765 kg/km² y 400 kg/km², respectivamente, aunque en términos absolutos concentran más perros porque tienen una extensión mucho mayor. Por su parte, Cabo de Palos, con 665 perros censados en 4,9 km², genera alrededor de 226 kilos cada 24 horas.
En Murcia, el entorno de la Catedral, que cuenta con una extensión de apenas 0,3 km², es la zona que registra mayor densidad de excrementos, con casi 3 toneladas cada día por kilómetro cuadrado. Otros barrios igualmente céntricos, como San Andrés y San Antolín, también presentan valores muy elevados. En cambio, en términos absolutos, los mayores volúmenes diarios se registran en La Albatalía (CP 30009) y Los Dolores (CP 30011), aunque allí la carga se diluye sobre una superficie mucho mayor.
Y no solo plantean desafíos las heces de los perros, también la orina que depositan diariamente en las calles. No se trata de una sola mascota, son miles de ellas en cada barrio. Si tomamos una media de 500 ml de orina por perro al día, en Murcia, con casi 70.000 perros, estaríamos hablando de unos 34.465 litros diarios vertidos en la vía pública, que provocan deterioros en fachadas, aceras, farolas y otros elementos del mobiliario urbano; mientras que en Cartagena, la cifra asciende a casi 18.000 por jornada. En total, más de 52.000 litros diarios entre las dos ciudades.
Limpiar la orina
Frente a esta situación, también han surgido medidas adicionales en muchos ayuntamientos de España, elevando la presión regulatoria y haciendo obligatoria la limpieza o dilución de estas micciones bajo amenaza de sanción.
En Murcia, en el año 2022, la Junta de Gobierno dio el visto bueno a un proyecto de ordenanza que hacía explícita la exigencia de limpieza de la orina de las mascotas en la vía pública. Pese a que la normativa actual ya considera como infracción no retirar las «excretas» de las mascotas, y sería posible interpretar que eso incluye el orín, en la práctica, las sanciones se han aplicado únicamente a las heces. El texto de la nueva ordenanza contenía una mención específica que señalaba que los propietarios debían evitar que sus mascotas orinaran en fachadas de escaparates, puertas de entrada a establecimientos públicos y entradas de viviendas. Además, establecía que, en el caso de hacerlo, los ciudadanos debían proceder «a su limpieza o dilución con agua jabonosa».
El dueño de un perro limpia con agua la orina de su mascota.
(Juan Carlos Tuero)
Pero aquel proyecto de normativa no llegó a entrar en vigor. Fue retirado con el objetivo de adaptar el texto a la nueva legislación estatal y la renovación sigue pendiente. Fuentes del Ayuntamiento explican que el Gobierno de España prevé aprobar el reglamento de la Ley de Bienestar Animal a final de año, y la Unión Europea trabaja también en una futura regulación sobre perros y gatos, por lo que esperará para que la ordenanza entre en vigor con «todas las garantías jurídicas» y alineada con la normativa superior.
La obligación sí se encuentra vigente en Cartagena, tal como establece su ordenanza de protección animal, que exige al cuidador del animal la desinfección de los orines «con un producto adecuado que no deje restos».
Más allá de la regulación, el diseño urbano juega un papel determinante para ofrecer entornos más adaptados que favorezcan la convivencia de ciudadanos y mascotas. Las zonas verdes bien repartidas reducen la presión sobre aceras y alcorques, y la delimitación de parques específicos con suelos drenantes y zonas dedicadas al esparcimiento de los perros evitan conflictos vecinales y concentran las labores de limpieza.
La cuestión de los conocidos popularmente como pipicanes muestra una enorme brecha entre la capital y la ciudad portuaria. Mientras Murcia dispone de una nutrida red de espacios en todo el municipio, en Cartagena su presencia es muy escasa.
Parques y áreas dedicadas
La ciudad marítima solo cuenta con dos de estas zonas caninas, una inaugurada en 2018 en el parque de la Rosa, con 1.500 metros cuadrados, y un área que se ha abierto en el parque Vallejo Alberola, junto al Cartagonova. A estas, el Ayuntamiento planea sumar dos más próximamente: una en el parque de los Exploradores del Polígono de Santa Ana y otra en el Palmeral de Cabo de Palos. Con la situación actual, cada parque canino cartagenero debería dar servicio a cerca de 18.000 perros. También hay prevista una zona en el proyecto de adecuación del Monte Sacro, aprobado por el Consejo de Administración de la sociedad municipal Casco Antiguo a finales del pasado año, que incorpora en su diseño un parque canino vallado de 613 metros cuadrados.
Un can juega en la zona canina inaugurada este año en Cartagena, en el parque Vallejo Alberola.
(Ayto.)
Murcia, en cambio, tiene 53 zonas de esparcimiento canino distribuidas entre el centro y las pedanías del municipio. Además, fuentes municipales señalan que en fechas próximas entrará en servicio un nuevo espacio de este tipo. El Ayuntamiento ofrece, además, un mapa actualizado a través de la aplicación ciudadana para teléfonos inteligentes ‘Tu Murcia’, donde los murcianos pueden consultar el pipicán más cercano.
La red de espacios para perros se extiende por los barrios de El Carmen, El Ranero, Infante Juan Manuel, La Fama, La Flota, San Antolín, San Antón, San Basilio, San Juan, San Pío X, Santa María de Gracia, Santiago el Mayor y Vistalegre.
En las pedanías, las áreas se concentran en Espinardo, Churra, El Puntal, Guadalupe y Zarandona en la zona norte; y en Algezares, Aljucer, El Palmar, Los Garres, La Alberca, Patiño, Sangonera la Verde y Santo Ángel en el sector sur; Casillas, Cobatillas, Llano de Brujas, Los Dolores, Puente Tocinos y Torreagüera en el este; y en Javalí Viejo y Sangonera la Seca, en el flanco oeste.
Si se cruzan las instalaciones con el censo de perros, las dos zonas con menos opciones en el municipio son San Benito-Patiño-El Progreso (CP 30012), que con 5.800 perros censados no cuenta con ningún pipicán, y el entorno de la Catedral, que tampoco dispone de uno.
Un CSI contra los infractores
Los ayuntamientos de toda España están combinando distintas medidas para hacer frente a los problemas de las deyecciones de las mascotas. Entre las que han ido ganando terreno recientemente destaca el registro de ADN canino para identificar y sancionar el abandono de heces.
Algunos municipios obligan a los propietarios a llevar a sus perros al veterinario para obtener una muestra de saliva o sangre y registrarla en un censo genético con el fin de poder identificar y sancionar al propietario que no cumpla con su deber de recoger las deposiciones. En España, 81 municipios ya aplican esta medida, y la provincia de Valencia ha sido pionera en su despliegue, con su adopción en más de 40 ayuntamientos. En la Región de Murcia ningún consistorio ha implantado hasta la fecha este control, que permite llevar la vigilancia más allá de la detección de la infracción en el momento en que se produce.
Mañana, los vecinos del entorno de la Catedral de Murcia y del Molinete de Cartagena seguirán sacando a pasear a sus perros, y dependerá del civismo, de las facilidades que se les brinden y de la capacidad de las autoridades para hacer cumplir la normativa, el esfuerzo que tengan que hacer los servicios municipales para que las calles estén limpias.

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Enlace de origen : La otra cara de las mascotas: el reto de gestionar los excrementos de 100.000 perros en Murcia y Cartagena