
Bajo una fina capa de lluvia Jesús P. y su tío Juan M. regresaron este martes a la nave de Librilla en la que, según … asumieron en febrero, acabaron con la vida de los africanos Jean Mirabeau Ngoho y Siaka Coulibaly. Acompañados de sus abogados defensores, Emilio Ibáñez y Evaristo Llanos, los dos acusados, que permanecen en prisión provisional, escenificaron sus versiones sobre cómo se produjo el doble crimen.
Un nutrido grupo de agentes de la Guardia Civil tomó las instalaciones de Porkytrans poco antes de las diez de la mañana. La prueba, solicitada por las defensas y acordada recientemente por la titular de la plaza número 4 del tribunal de instancia de Totana, desplazó a la nave, enclavada entre huertos de limoneros, a los investigadores de Homicidios, apoyados por especialistas del laboratorio de Policía Judicial para apoyo técnico y de grabación de imágenes.
Los dos acusados llegaron en furgones separados y realizaron la reconstrucción del crimen por turnos con la ayuda de dos maniquíes blancos. El primero en ofrecer los detalles de su versión fue Jesús P. Este empresario ya confesó el crimen en febrero pero alegó que este se produjo en defensa propia. Enmarcó el doble homicidio en una fuerte discusión originada a raíz de una presunta estafa con billetes tintados con la que las víctimas, sostuvo, estarían tratando de apropiarse de su dinero.
«El negro –refiriéndose posiblemente a Ngoho– sacó un cuchillo y se abalanzó sobre mí persiguiéndome por la nave», sostuvo Jesús P. Este acusado explicó que el hombre le propinó una fuerte patada con la que le rompió una pierna y que, en ese rifirrafe, se resbaló y se le cayó el cuchillo. Jesús explicó que aprovechó entonces para agarrar el arma, forcejeando ambos en el suelo hasta que consiguió darle varias cuchilladas.
Juan M., su tío, explicó a la jueza que mientras tanto el otro africano trató de agredirle y que entonces él le apuntó con una escopeta que su sobrino le había dado para las labores de vigilancia que realizaba en la nave. «Se abalanzó sobre mí y yo disparé al suelo», remarcó. Ese disparo, según su versión, debió alcanzarle al rebotar en el suelo.
Jesús P. sostuvo que, una vez cometido el doble crimen, colocaron los cuerpos en una zona de la nave y él llamó a su mujer para que lo recogiese –sin confesarle nada de lo ocurrido–. Fue Juan M., de más de 70 años, el que aseguró haberse encargado de ocultar los cadáveres de los dos africanos en el depósito de aceite usado en el que meses después los localizarían los investigadores de la Policía Judicial de la Guardia Civil. Dado que los cuerpos no cabían en ese espacio, explicó, se encargó él solo de cortarle las extremidades.

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Enlace de origen : Reconstrucción en Porkytrans: los autores confesos del doble crimen de los africanos escenifican sus versiones