Hay partidos locos y luego está el de anoche en el Nuevo Mirador de Algeciras. Con doce tarjetas amarillas, seis expulsiones y un sinfín de … polémicas, el árbitro Saiz Villares se erigió como el gran protagonista de la noche, abandonó el campo escoltado y bajo una lluvia de objetos. En el manicomio de Algeciras la única noticia positiva es que el Cartagena salió vivo y sumó un punto totalmente inesperado, porque perdía 2-0 en el minuto 20, que le permite dormir a 2 puntos del ‘playoff’ o a 3 si el domingo gana el Villarreal B. Quedan solo 9 en disputa y, dentro de lo malo, todo pudo ser peor en un encuentro que terminó en gritos, tanganas, absurdos y hasta un vaper golpeando en el equipo arbitral (2-2).
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FC Cartagena
Iván Moreno; José Carlos Márquez, Víctor Ruiz, Ángel Gómez (Arauz, 45), Tomás Sánchez; Óscar Castro, Jony Álamo, Dani Garrido (Gonzaga, 56); Rastrojo (Mayorga, 80), Juanma García (Paris Adot, 73) y Obeng (Javi Avilés, 80).
Lucho García; Dani Perejón (Marc Jurado, 47), Imanol Baz, Aridane, Nil; De Blasis, Larrea (Fidalgo, 73); Ander Martín, Luismi (Nacho Martínez, 45), Kevin Sánchez (Ortuño, 85); Rahmani.
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Goles:
1-0, Isaac Obeng (minuto 13). 2-0, Rastrojo (19). 2-1, Aridane (26). 2-2, Rahmani (45+, de penalti). -
Árbitro:
Saiz Villares (balear). Amarillas a los locales Óscar Castro, Iván Moreno, Turrillo, Juanma García, Tomás Sánchez, Jony Álamo, Paris Adot y Mayorga; y a los visitantes Luismi, Ander Martín, Larrea. Roja a los locales Arauz en el 68, Tomás Sánchez en el 73 y Trujillo en el 76. Segunda amarilla y roja Ander Martín en el 45+; roja directa a Fidalgo en el 87. Y a Rahmani en el túnel de vestuarios. -
Incidencias:
Unos 4.000 espectadores en el estadio Nuevo Mirador de Algeciras.
Queda solo un mes para que termina la temporada. Los días se alargan, el calor entra en escena, las chiringuitos abren sus puertas y los equipos de fútbol se quitan las caretas: no vale aflojar, disimular ni nada que no sea ir en sexta marcha para buscar los objetivos. En Primera RFEF, en concreto, vienen las prisas porque quedan pocos trenes para subirse al ‘playoff’. Anoche a las 21.15 lo hacía por el Nuevo Mirador, un estadio de la vieja usanza, con barro en las áreas de los porteros, las barandillas blancas en la grada y esa luz tenue de los focos que en tiempos de inteligencia artificial y campos con techo retráctil aún queda la esencia de siempre.
Antes de que el balón echara a rodar el partido ya era una final tanto para el Cartagena como para el Algeciras, pues unas horas antes el Europa había ganado en Alcorcón dejando el ‘playoff’ un poco más caro. Ese era el contexto, de puerta grande o enfermería, de tumba abierta y de salir a ganar sin buscar otro resultado. Lo entendieron a la perfección los locales, que se han colado en una fiesta donde no estaban invitados y, ya puestos, sueñan con la quinta plaza como si fuera más premio que una obligación.
Los de Javi Vázquez llevaron la iniciativa, el ritmo, la intensidad y ese punto extra de morder. El Algeciras fue un ciclón y en veinte minutos absolutamente abrumadores pintó bastante negra la noche para el Cartagena con el 2-0. La fiable defensa albinegra hizo aguas en el Nuevo Mirador: hubo caos, espacios, desorden y demasiadas segundas jugadas. No estuvo fino Aridane, tampoco Imanol y esos momentos fueron de gritos, reproches y caras largas. Juanma García hizo lo que quiso por la izquierda para asistir a Obeng, quien aprovechó la caraja visitante para marcar en dos tiempos; y por la derecha no dejaron de percutir Joseca y Rastrojo, este último para hacer el segundo.
En un estadio donde el Algeciras solo ha perdido dos partidos en toda la temporada, el último en octubre, y donde los de Javi Vázquez solo habían encajado seis goles, el último en febrero, el guion a los veinte minutos nos hacía indicar que todo estaba ya perdido para el Cartagena. A los albinegros les cuesta un mundo hacer gol, se vieron de pronto con una renta de dos abajo y para colmo la solidez que acompañó al equipo todas estas semanas se esfumó. Sirva como ejemplo un pase de Aridane a Lucho con dos rivales encima que no costó el tercero de milagro.
El árbitro, protagonista
Lo que nadie podía imaginar es que el partido iba a entrar en una espiral de absoluta locura. Hubo cinco revisiones en el VAR, siete minutos de añadido y una batería de tarjetas amarillas repartidas a diestro y siniestro por el árbitro Saiz Villares. Al balear se le fue de las manos y lo mejor que le pudo pasar al Cartagena fue pescar en río revuelto. En dos jugadas aisladas, de un córner y un penalti evitable, los albinegros encontraron agua en el desierto para empatar en los momentos más duros de la era Iñigo Vélez. Aridane cabeceó el córner de De Blasis y Rahmani, antes del asueto, ejecutó la pena máxima por mano de Víctor Ruiz.
La primera parte tuvo de todo. Fue un completo caos, en realidad. Y cuando pudo terminar con cierta esperanza para el Cartagena, con un balsámico empate a dos, asistimos a un tiro en el pie de Ander Martín con una expulsión totalmente tonta. El donostiarra se coló en la alineación titular de forma inesperada, puesto que Iñigo Vélez lo situó en la banda derecha, dejó en el banquillo a Ortuño, sacrificó a Fidalgo, ingresó a Larrea y colocó a Rahmani en la punta del ataque.
Iñigo busca al árbitro
Ander Martín lleva todo el año desaparecido, por poco y no se marchó en el mercado de invierno y, a excepción de la tarde en Torremolinos, es una de las grandes decepciones de la temporada. El donostiarra se equivoca una y otra vez. En el Nuevo Mirador agarró a un rival a setenta metros de la portería, a sabiendas de que llevaba ya una tarjeta amarilla. Sus compañeros no daban crédito. El Cartagena había conseguido lo más difícil y esa roja a Ander Martín auguraba un turbio desenlace para el segundo acto con diez hombres en el campo y ya de por si menos fondo de armario de lo normal entre lesiones y sanciones. A Vélez se lo llevaban los demonios y las cámaras captaron cómo se acercó a hablar cara a cara con los árbitros en el túnel de vestuarios.
Con 24 grados de temperatura, pero dadas las circunstancias, al Cartagena no le quedó otra que abrigarse en la segunda parte. Con uno menos, Vélez no tardó en hacer cambios para reglar el agujero de Ander Martín. Los albinegros ya solo podían optar al empate y el entrenador formó un 4-4-1 con Nacho Martínez en la izquierda por delante de Nil Jiménez; Marc Jurado en sustitución de un tocado Perejón y Kevin, cual isla en medio del océano, como único punta esperando un imposible. El equipo se defendió, cerró filas y tiró de empuje para aguantar.
Rahmani, roja en el túnel
Definitivamente, y para sorpresa de nadie, el colegiado Saiz Villares agarró el toro por los cuernos y aplicó el enésimo giro de guion a un partido de manicomio. El Algeciras se quedó con nueve por el pisotón de Arauz en el 68 a Nil Jiménez y las protestas de Tomás Sánchez en el 73. El entrenador local Javi Vázquez, y no era para menos, tuvo que agarrar a Trujillo, expulsado cuando fue sustituido, porque iba a saltar al campo completamente loco por lo que estaba sucediendo. «Lo que está pasando es surrealista. Y ahora se puede ver en televisión, es lo que nos salva. Digo yo. Rogamos a la RFEF el mismo respeto que tratamos de aplicar al juego», escribió el club algecireño sin pelos en la lengua. Fidalgo se prendió fuego en un final lleno de chispas y también vio la roja directa. En medio del caos, Rahmani pudo hacer el 2-3 y acabó exulsado en el túnel de vestuarios tras una trifulca con el director deportivo local.

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Enlace de origen : El Cartagena sale vivo del manicomio de Algeciras