
No hay manera. La puerta del olimpo del fútbol sala se le ha vuelto a cerrar al Jimbee Cartagena por segunda temporada consecutiva, cuando ya … la acariciaba y de la forma más cruel: en una agónica tanda de penaltis en la ciudad italiana de Pésaro que terminó de ejecutar el excapitán de El Pozo Murcia, Felipe Valerio, para dejar a los meloneros con la miel en los labios y al Sporting de Portugal en la gran final de la Champions League.
Jimbee Cartagena
3
(5)
–
3
(6)
Sporting Portugal
Chemi, Tomaz, Darío Gil, Mellado y Pablo Ramírez (quinteto inicial). También jugaron Juninho, Osamanmusa, Waltinho, Cortés, Gon Castejón y Jesús Izquierdo.
Bernardo Paço, Tomás Paço, Diogo Santos, Wesley França y Merlim (quinteto inicial). También jugaron Zicky Té, Joao Matos, Pauleta, Felipe Valerio, Chishkala, Bruno Pinto, Bruno Maior y Vinicius Rocha.
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Goles:
1-0, Waltinho (minuto 12). 2-0, Cortés (18). 2-1, Zicky Té (22). 2-2, Felipe Valerio (24). Prórroga: 2-3, Tomáz (43, en propia puerta). 3-3, Gon Castejón (44). Penaltis: 1-0, Waltinho. 1-1, Bruno Pinto. 2-1, Darío Gil. 2-2, Rocha. 3-2, Pablo Ramírez. 3-3, Tomás Paço. 4-3, Tomaz. 4-4, Diogo Santos. 5-4, Juninho. 5-5, Álex Merlín. 5-5, falla Osamanmusa. 5-6, Felipe Valerio. -
Árbitros:
Dejan Veselič (esloveno) y Damian Grabowski (polaco). Amarillas a Felipe Valerio, Wesley, Tomaz, Juninho y Waltinho. -
Incidencias:
Unos dos mil espectadores en el Pesaro Futsal Arena, más de cien de ellos aficionados del Jimbee Cartagena. Semifinal de la UEFA Futsal Champions League.
El Jimbee Cartagena se ha quedado con esta ya dos veces fuera de la gran final del mayor título mundial del fútbol sala. Los de Duda han accedido ambas veces a la ‘jet set’, a una clase elitista de la ‘final four’ con los cutro mejores del continente europeo. Pero alcanzar la cima, y clavar la bandera de Cartagena, son palabras mayores, es un último aliento que se resistió primero en Le Mans y ayer en Pésaro. Dolió la primera en tierras francesas, con un arbitraje infame en la semifinal ante el Kairat Almaty; pero especialmente esta en suelo italiano porque esa cota máxima, inexplorable en toda la historia del club, estuvo realmente cerca y se torció por una sucesión de desafortunados acontecimientos.
Los meloneros atravesaron en su escalada hacia la Champions muchos terremotos. El primero un arranque frío, de anulación total en el juego, de plena incomodidad que agarrotó a los de Duda y propulsó a los portugueses, expertos en jugar en estas cotas, con dos coronas europeas y varios resbalones de los que han aprendido. Los lusos salieron a toda pastilla al parqué del Pesaro Futsal Arena con toda la artillería, sin dejar un cabo suelto y con la directa en la caja de cambios. Así, ese arreón de doce minutos solo pudo contenerlo Chemi con paradas de todo tipo. El Jimbee resistió gracias al mazarronero.
Y a base de querer, de creer, de tener fe, de empujar y nunca dar un balón por perdido, el Jimbee Cartagena resucitó varias veces a lo largo del partido. La primera tormenta portuguesa la frenó Chemi. Y respondieron el resto de compañeros con un impecable ejercicio de acierto y determinación: en la primera huida al área de Bernardo apareció Waltinho (el que mejor supo cuerpear y ajustarse al arbitraje) para poner el 1-0. Esa diana calmó las aguas, cambió el guion del partido y permitió a los de Duda terminar con muy buenas sensaciones el primer acto. Tanto, que otra arrancada la culminó bajo la línea de la portería Cortés para poner el 2-0 y acercar mucho la final.
Un mazazo tremendo
Chemi salva al equipo en la primera parte y su lesión de gravedad tras el descanso cambia el guion y deja a los de Duda en shock
Sí, han leído bien. Marcó Cortés. El Jimbee Cartagena se presentó a Pésaro quizá no en su mejor momento, en cuanto a bajas se refiere, con mucho cansancio y ciertamente cogido con pinzas: reaparecieron tras semanas de lesión tanto Cortés como Juninho, para pasar de 0 a 100 porque así lo exigía esta cita marcada en el calendario. No quedaba otra porque Motta se lesionó poco antes de viajar a Italia, Lucas Farías estaba sancionado y nada se supo del capitán Jesús Izquierdo. Para colmo, a Mellado se le vio renqueante.
Agresión a Pablo Ramírez
Todo era color de rosa en una semifinal bastante encaminada en el tiempo de descanso. El primer acto reforzó a los de Duda e hizo dudar a los de Nuno Dias, pues habían merecido marcar en doce minutos iniciales de puro vértigo. Como en la vida misma, sin embargo, todo cambió en un abrir y cerrar de ojos, y lo que parecía blanco fue negro: en dos minutos fatales se torció la semifinal en uno de esos puntos de inflexión que marcan partidos.
Épica sin premio
Los meloneros sacan fuerza en la prórroga pese a estar bajo mínimos, dominan esa parte y se quedan a las puertas en los penaltis
En el minuto 22 Zicky Té, un jugador sobresaliente como Álex Merlín y Bruno Pinto, le ganó el duelo a Darío Gil, se giró muy bien, dejó pasar el balón y desde el suelo lo cruzó de palo para poner el 2-1. Lo grave no fue el tanto, que también, sino que en esa acción Chemi clavó la rodilla derecha en el parqué para intentar cerrar espacios y se lesionó. De gravedad además, al abandonar el pabellón en camilla dejando a todo el mundo de piedra. No lo entendía el gerente Roberto Sánchez, que miró todo asombrado y se puso de pie sin entender muy bien qué estaba ocurriendo. El portero mazarronero se marchó tapándose el rostro con la cara.
Gon Castejón, de portero
El mazazo de realidad, en un momento de shock para el Jimbee, llegó solo un par de minutos después con el 2-2 de Felipe Valerio. Los de Duda terminaron esa segunda parte manteniendo milagrosamente el empate, en medio de un bombardeo incesante, sin pisar el área rival y sostenidos por la falta de puntería rival. El equipo estaba agotado, sin fuerzas. Pero sorprendentemente los meloneros sacaron fuerzas donde no las había, Duda fue de perdidos al río con portero-jugador en la prórroga, todo salió bien y Gon Castejón permitido soñar haciendo justicia con el 3-3, y casi que en los penaltis. Hasta Chispi paró un doble penalti, el mismo que increíblemente no le señalaron a Pablo Ramírez tras un codazo y patada en la cara. En la tanda, todos marcaron a excepción a Osamanmusa en la que se pidió un posible adelantamiento del portero. Con 5-5, Felipe Valerio ejecutó el 5-6 definitivo.

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