A Genaro Zapata, enfermero, fisio, psicólogo y mil cosas más en el Efesé durante más de 40 años, le gustaba decir que el Cartagena siempre … había sido un enfermo moribundo al que su propia familia le daba la espalda. Un paciente en las últimas al que ni sus seres queridos querían visitar. Nunca quise contradecirle porque él empezó a curar lesionados y dar masajes a futbolistas albinegros a finales de los sesenta y lo jubilaron en 2008. La verdad es que muy pocos conocían esta casa mejor que él. Quién era yo para llevarle la contraria. Sí me animé una vez, después del ascenso de Alcoy de 2009 y con la Efesemanía disparada, y le comenté que los tiempos estaban cambiando. Se alegró, pero El Brujo me recordó que la historia se volvería a repetir y que el ciclo de la desesperanza regresaría. Que era cíclico y que nunca bajara la guardia. Que siempre pasaba lo mismo aquí.
FC Cartagena
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Lucho García; Perejón, Imanol Baz, Aridane, Nil; Larrea, De Blasis; Kevin Sánchez (Iker Abellán, 89), Luismi Redondo (Edgar Alcañiz, 74), Nacho; y Chiki (Ortuño, 37).
Ayesa; David Navarro (Borja Martínez, 81), Rojas, Jordi Pola, Samu; Tarsi Aguardo (Omar, 66), Rai Marchán (Tounkara, 45); Luis Vacas, Yael (Sergio Nieto, 81), Aparicio; y Mariano Carmona (Vladys, 45).
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Goles:
1-0, Luismi Redondo (minuto 24). 1-1, Yael (minuto 28). 2-1, De Blasis (minuto 45). -
Árbitro:
Romero Freixas (catalán). Amarillas al local Larrea y al visitante Rai Marchán. -
Incidencias:
Estadio Cartagonova. 4.892 espectadores.
Genaro ya no está. Se mató del modo más tonto el año pasado, al caer del tractor en el que a sus 86 años seguía arando cada día su finca de almendros en Molinos Marfagones, en el paraje de Buenos Aires, donde el oeste del municipio guarda tesoros como el garbancillo o el lentisco, antes de que lleguen las montañas bajas y sorprendentemente verdes y la rambla del Cañar te conduzca lentamente hacia el mar. Estos días, pasando por su finca, me he acordado del Brujo. Ahora que el Cartagena se está muriendo y no tiene quien le cure, sus palabras están de rabiosa actualidad.
El equipo cree
La desesperanza ha regresado. Eso es palmario. Pero el club tiene mucha suerte. Esta crisis ha llegado cuando en su vestuario se ha juntado un grupo de futbolistas que se han rebelado contra su destino y están peleando con todo lo que tienen para alejar la ruina y traer de vuelta la felicidad. Con un entrenador como Iñigo Vélez, que está haciendo mucho más de lo que cabía imaginarse, estos futbolistas se han conjurado para conseguir algo que parecía imposible hace dos meses y que ahora está al alcance de la mano. El milagro del ‘playoff’ ha dejado de ser un milagro para convertirse en un objetivo alcanzable.
Chiki se rompió en el minuto 35 y Ortuño, su sustituto, demostró los motivos por los que Iñigo apenas cuenta con él
Va con el gancho el Cartagena. Pero va. Va con muy poco el Cartagena. Pero va. Quedan 180 minutos de liga regular y sigue sin depender de sus propios resultados. Pero sigue yendo. Lo volvió a demostrar este viernes, en una tarde laborable y finalmente soleada en la que solo estuvo acompañado de los cinco mil de siempre. Pero no importó. Estuvieron los que tienen que estar. Los que no vienen se lo están perdiendo, pero esta es una batalla que ya está perdida y en la que no conviene detenerse ahora ni un solo minuto.
El triunfo fue tan agónico como los anteriores, con la diferencia de que esta vez los goles locales no llegaron en el último minuto. Marcó dos veces el Efesé y lo hizo antes del descanso. También vio puerta el Alcorcón, acabando así como la imbatibilidad de Lucho García en el Cartagonova con Iñigo Vélez en el banquillo. Lo pasó francamante mal el equipo local en un segundo tiempo de claro dominio alfarero, pero resistió como lo viene haciendo en las últimas semanas y va a llegar muy vivo a las dos últimas jornadas del campeonato. Le vendría de perlas que el Villarreal B gane este domingo en Can Dragó a un Europa que el sábado próximo tiene una salida muy comprometida a Tarragona.
«Las cuentas dan»
«Si tu ganas las cuentas siempre dan». Lo dijo Pablo de Blasis en la previa. Y el equipo ganó. El inicio fue malo, como hace quince días ante el Nàstic. El Alcorcón, sin presión, tocaba en el medio y Vacas y Aparicio empezaban a merodear por el balcón del área. Nada serio, pero el dominio era de los de Pablo Álvarez y al Cartagena le costaba un mundo dar tres pases seguidos. Nil y Nacho, actuando con libertad como extremo y metiéndose mucho hacia el centro, eran los únicos que tenían las luces encendidas en el conjunto albinegro.
Nacho, un lateral reconvertido en mediapunta a sus 37 años, se movió por el ataque e hizo incluso de asistente
Cosas del fútbol. Nadie esperaba el 1-0 porque estaba más cerca el 0-1. Y, sin embargo, se adelantaron los de casa. Sin Jean Jules, sin Benito Ramírez, sin Yanis Rahmani, sin Ander Martín y con la certeza de que Willy Chatiliez está más verde que la bajada al Rincón de Sumiedo, tuvo que ser Nacho, un lateral reconvertido en mediapunta a sus 37 años, quien se pusiera el traje de asistente y filtrara un gran pase a Kevin. Lo dejó solo delante de Ayesa, pero al delantero cedido por el Deportivo hace ya tiempo que se le apagaron las luces de cara a puerta y no superó al meta visitante. Tuvo suerte el Cartagena de que el rechace le cayó a Luismi Redondo y el malagueño sí embocó. Se le echaba de menos también a él y esta vez sí apareció.
Respuesta alfarera
El problema es que duró muy poco la alegría en la casa del siempre pobre Cartagena. Reaccionó el conjunto madrileño con una internada de Vacas en la que Nil no vio el desmarque del rival y Aridane fue demasiado tarde al corte. Yael marcó el gol más fácil de su carrera y el Cartagena volvió a la casilla de salida.
Se complicó más la cosa cuando se rompió Chiki. Cuando mejor estaba hizo ‘crack’ y entró por él un Ortuño que no está para nada. Curiosamente, nada más entrar la tuvo en un córner. Pero le dio el aire. El que no falló fue De Blasis, que puso el escudo para desviar la trayectoria de un trallazo de Luismi Redondo antes del descanso y volver a adelantar al equipo local. En la foto del 2-1 no salió Nil Jiménez, pero fue clave. Él forzó un córner que parecía imposible en la acción previa y de ese saque de esquina vino el gol que a la postre dejó el triunfo en casa. Detalles que importan. Y mucho.
El segundo tiempo fue de puro sufrimiento. Vacas la tuvo para empatar tras una cabalgada de Vladys. Pero la echó fuera. Aridane e Imanol Baz se hicieron gigantes por arriba y el Cartagena demostró que es un equipo solidario y comprometido. No fue capaz de hacer el tercero en una contra y lo pasó mal. No se rindió el Alcorcón. Pero ganó el Cartagena, que se ha acostumbrado a vivir en el alambre. Y no le va mal. Sigue vivo. Y eso ya es mucho.

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Enlace de origen : El FC Cartagena disfruta de nuevo en el alambre