Lorca, 15 años de superación

Lorca, 15 años de superación





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Inma Ruiz


Una enorme cicatriz recorre en diagonal la torre del Espolón desde hace 15 años. No fue posible hacer desaparecer esa grieta del castillo, el símbolo de Lorca, como tampoco se puede borrar de la memoria de los lorquinos lo que pasó el 11 de mayo de 2011, cuando la tierra tembló sin piedad, destruyó la ciudad y segó la vida de nueve personas. Nada volvió a ser igual, pero esa torre del siglo XIII, el primer monumento en ser restaurado después de los seísmos, sigue en pie, estoica y orgullosa, como la metáfora de una Lorca herida, pero no vencida, en el decimoquinto aniversario de la catástrofe.

La primera sacudida de 4,6 grados en la escala de Richter a las 17.05 horas provocó los primeros daños en la torre, pero fue el segundo terremoto, de magnitud 5,2 , el que minutos después desplazó 20 centímetros una parte del muro de la atalaya respecto a otra y meneó más de 500 toneladas de piedra… El latigazo telúrico recorrió toda la ciudad en línea recta y mientras el Espolón se abría, la bañera de la familia de Juan Carlos Segura, en el barrio de La Viña, rompía el tabique y se metía en el dormitorio.

El temblor dejó heridos de muerte decenas de edificios con los recuerdos de sus moradores sepultados dentro. Los seísmos afectaron al 80% del parque inmobiliario de Lorca, generaron 33.200 partes de siniestros y obligaron a demoler 1.798 viviendas. Los daños fueron valorados en mil millones de euros. La inversión ejecutada en la reconstrucción ha alcanzado los 1.200 millones.

El arquitecto Gonzalo Fernández- Ilundain tomó conciencia de la magnitud de la catástrofe en la iglesia de San Francisco, donde le sorprendió el segundo terremoto bajo el crucero, cuando comprobaba los efectos del primero y «comenzaron a caer piedras de todos lados». Formó parte junto a su padre, el también arquitecto José Luis Fernández Romero, del ‘Grupo Cero’ que evaluó de forma altruista el estado de las construcciones dañadas. Ese es el trabajo profesional del que se siente más orgulloso. Lleva su firma la reconstrucción de edificios emblemáticos, como el Princesa, y también la del barrio de San Fernando, con 232 viviendas de «gente humilde» y con una gran complejidad administrativa, que se desbloqueó después de años de lucha. «Los proyectos eran de arquitectura, pero también de ayudar a la gente, hubo un trato muy cercano y eso se queda en la memoria».

Francisco Jódar era el alcalde en ese momento y reconoce que se tuvo que esconder para que no le vieran llorar cuando se puso delante de la iglesia de Santiago, totalmente destruida. También cuando acompañaba a los vecinos en los momentos más duros, los derribos de sus hogares sin haber podido sacar ni una foto. Se siente orgulloso de cómo el pueblo de Lorca encaró la situación y se puso en pie «todos a una». El palacio de ferias y congresos, construido tras los terremotos como símbolo de recuperación, modernidad y futuro lleva desde febrero el nombre del exregidor, que lideró la reconstrucción tras la catástrofe.

La ciudad fue reconocida con el Premio de la Feria Mundial de Turismo de Londres por la gestión en materia turística con la campaña ‘Lorca abierta por restauración’ en 2012 y en la Feria Internacional de Turismo de Madrid en 2013. También con el Premio Damir Cemerin, como reconocimiento por parte de la ONU a la evacuación de las personas mayores tras los terremotos y el Premio Europa Nostra 2016 por la recuperación del patrimonio histórico.

Ramón Soto se emociona al recordar el trabajo más duro de su vida, el desescombro de decenas de edificios derribados con la pala retroexcavadora. Tiene grabadas a fuego en su memoria las demoliciones de la calle Herrerías en el barrio de La Viña, de donde desaparecieron todos los bloques con los objetos personales de los vecinos dentro. «Aún me cuesta asimilarlo. Recuerdo que una mujer se me acercó llorando para decirme: -Nene te has llevado toda mi vida a cucharadas».

Ejemplo de resiliencia

Si alguien es ejemplo de resiliencia es María José López, a la que amputaron la pierna después de que le cayera una cornisa encima. No cobró ni un euro del Consorcio de Compensación de Seguros, aunque peleó la indemnización hasta en el Tribunal Supremo, porque no se reconocieron los daños físicos del siniestro, solo los materiales, explica. Estos años no han sido un camino de rosas, ha padecido úlceras en el muñón por los problemas de integración de la prótesis, pero tiene la esperanza de poder someterse a una osteointegración, una extensión de la tibia que la liberaría de la prótesis para mejorar su calidad de vida. Hace seis meses consiguió la «resurrección laboral» en la Fundación Once como vendedora de cupones y asegura que lo más importante es «la actitud positiva. Me da una satisfacción enorme poder ayudar a los que acaban de sufrir una amputación. Ojalá me hubiesen hablado a mí así».

El Consorcio de Compensación de Seguros abonó a los damnificados 487 millones de euros en concepto de indemnizaciones, pero ese dinero no cubrió todos los daños y los que no tenían seguro no fueron indemnizados. Más de 5.300 familias recibieron ayudas para reconstruir y rehabilitar sus casas, para el alquiler por necesidades de realojo y para reponer enseres. El Estado y la Comunidad Autónoma cofinanciaron al 50% 80,9 millones de euros en subvenciones pero ese dinero que recibieron los damnificados los metió en una maraña burocrática para las justificaciones. Se han resuelto en estos 15 años 16.700 expedientes tramitados por la Administración regional, pero quedaban pendientes cuatro de ellos correspondientes a ayudas de alquiler «por cuestiones administrativas de diversa índole por parte de los afectados» no solucionadas hasta ahora. Esta misma semana han hecho las correcciones necesarias para poder recibir el dinero, indicaron fuentes de la Dirección General de Vivienda. Una de las que está pendiente de pago, Balbina Piqueras, no se explica esta situación después de presentar la documentación con la justificación del uso dado al dinero en varias ocasiones. «Es un sinvivir, la herida sigue abierta y el desgaste es físico y emocional. No lo he podido superar, no me dejan», lamenta.

El geólogo y director del instituto de Enseñanza Secundaria Ramón Arcas, José Antonio López, destaca los avances en el conocimiento de la falla de Alhama por parte de la comunidad científica, que en estos 15 años no ha dejado de estudiarla para conocer su comportamiento, pero se reconoce pesimista en cuanto al seguimiento de los protocolos preventivos, como los simulacros de evacuación. «Al principio estaba todo el mundo muy preocupado, pero nos hemos ido relajando, es una cosa olvidada pero va a seguir habiendo terremotos. No es por alarmar a nadie, es ciencia y tendemos a confiarnos».

En el casco histórico se firmaron 95 decretos de ruina después de los terremotos. De muchas de las viejas casonas solo quedan las fachadas, que aún hoy, siguen apuntaladas con grandes vigas de hierro como una señal inequívoca de decrepitud que parecía congelada en el tiempo. Pero la asignatura pendiente para la reconstrucción total de Lorca ha salido de su letargo con el plan ‘Resurgir de la vieja ciudad’, iniciado por el Ayuntamiento en 2023 y que comienza ya a dar sus frutos. Fuentes municipales indican que el plan se centra en 47 solares en las calles Álamo, Cava, Selgas, Santo Domingo, Lope Gisbert y aledañas, y se han presentado hasta el momento en el área de Urbanismo solicitudes para construir más de 200 viviendas.

Para el alcalde, Fulgencio Gil, la activación de los mecanismos de ejecución forzosa del deber de edificar, previstos en la Ley de Ordenación Territorial y Urbanística de la Región de Murcia, es «la llave que ha abierto la puerta a la verdadera recuperación del casco histórico». La iniciativa ha permitido «el desbloqueo de decenas de inmuebles que sufrían el abandono durante años» y s ha iniciado el proceso de venta mediante subasta pública al alza de cuatro solares. El Ayuntamiento, a través de la empresa pública Suvilor, adquirió parcelas para la construcción de 25 viviendas y comprará otras tres.

El Consejo de Gobierno se reunirá mañana en el palacete Huerto Ruano con carácter extraordinario en coincidencia con el aniversario de los terremotos, para subrayar el apoyo institucional de la Comunidad Autónoma a la ciudad de Lorca y en recuerdo de las víctimas.


  • Programación y diseño

    Admir Bahtagic


  • Edición de vídeo

    Lía Guillén


  • Grabación y fotos

    Gonzalo J. Martínez

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