
En los libros de la historia de Murcia quedará grabado este martes 12 de mayo de 2026, el día en el que la capital de … la Región despidió con todos los honores al alcalde José Ballesta Germán, fallecido en la tarde del domingo tras dos años de lucha contra una dura enfermedad. La expresión simultánea de dolor y cariño mostrada por los ciudadanos en las exequias fúnebres del regidor será recordada durante muchos años. Fue un cortejo cargado de simbolismo, que mezcló los elementos que han marcado la trayectoria de Ballesta como las señas de identidad y tradiciones del municipio de la Vega del Segura.
El féretro cubierto con la bandera de Murcia salía del Ayuntamiento pasadas las once de la mañana, tras el estandarte los Caballeros de la Fuensanta y escoltado por la Unidad de Caballería de la Policía Local. El ataúd era portado por el concejal de Desarrollo Urbano, José Guillén; el jefe de gabinete de alcaldía, Miguel Ángel Pérez; sus dos hijos varones, José y Juan; dos hermanos del difunto alcalde; y su amigo íntimo y colaborador tanto en la Universidad de Murcia como en el primer mandato en el Consistorio, Roque Ortiz.
En La Glorieta le esperaba el toque de burlas de los tambores de la Cofradía del Amparo y el primer gran aplauso de los vecinos allí congregados. La comitiva siguió por la calle Arenal, donde le esperaba el son de las campanas de auroros de Rincón de Seca y Javalí Nuevo, de la que Ballesta era hermano mayor. En la plaza del Cardenal Belluga se produjo el momento cumbre. Aplausos atronadores y gritos espontáneos de «viva el alcalde» o «viva Ballesta». En el mismo lugar donde, hace cinco años, también le ovacionaron los ciudadanos allí congregados, mientras él abandonaba el Ayuntamiento tras el triunfo de la moción de censura.
Por la Puerta del Concejo
El ataúd entró en la Catedral por la Puerta de San José o del Concejo y fue conducido, con la iglesia llena hasta los topes, al altar mayor, donde le esperaba la imagen de la Virgen de la Fuensanta. La patrona de Murcia ha interrumpido su peregrinación por las pedanías para despedir a su fiel devoto. Por primera vez, la Morenica accedió por la Puerta del Concejo en lugar de por la del Perdón, por donde entra habitualmente, según destacó el obispo.
La ceremonia contó con las voces del Orfeón Fernández Caballero y la Coral Discantus, que ya estuvieron en la capilla ardiente de estos días. En las primeras filas, su familia y las autoridades, encabezadas por el presidente de la Comunidad, Fernando López Miras, el presidente nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, la presidenta de la Asamblea Regional, Visitación Martínez, y el delegado del Gobierno, Francisco Lucas, entre otros.
La misa fue presidida por el obispo de la Diócesis de Cartagena, José Manuel Lorca Planes, acompañado por alrededor de una docena de sacerdotes. Los concejales del equipo de gobierno tuvieron participación activa en la ceremonia. José Guillén se encargó de la primera lectura, del Libro del Apocalipsis, mientras que Belén López, edil de Educación, leyó el salmo responsorial («el Señor es mi pastor, nada me falta»). Diego Avilés se ocupó de las peticiones. El Evangelio elegido fue el de la aparición de Jesucristo Resucitado a los discípulos de Emaús, de San Lucas, proclamado por el reverendo Jesús Sánchez, rector del Seminario San Fulgencio. Porque no hay que olvidar que Ballesta pasa a la otra vida en el tiempo pascual, que dura desde Domingo de Resurrección hasta Pentecostés.
Y llegó el turno de la homilía del obispo, quien se refirió en todo momento al alcalde como «don José». «Le hemos visto plantarle cara a la misma muerte, él no ha sido tan frágil como para estar evitando a la parca, al contrario, tomó las riendas de su vida y aceptando su situación, porque la conocía, trabajó hasta que pudo sostenerse en pie, confiando siempre en la victoria final», indicó el prelado, quien destacó que Ballesta «pisaba la tierra y conocía la realidad» de la ciudad, ensalzando «su compromiso con el municipio, su lealtad inquebrantable, su amplia y dilatada cultura, su empeño por custodiar el legado recibido, la historia de esta tierra, sus tradiciones, el dinamismo emprendedor, las artes y la grandeza de su gente».
Lorca Planes considera que ahora «no es tiempo de lamentar su muerte», sino de poner en valor «su vida ofrecida en servicio al bien común, a la política, a la gente; por su cercanía y sereno discurso». Así como «su entrega y su pasión por Murcia y los murcianos, a quienes valoraba cantando las excelencias con un lenguaje florido, culto, cargado de color y brillo». En ese sentido, reveló una anécdota de este pasado Viernes Santo, cuando, estando ya muy enfermo, vio la procesión de Los Salzillos junto a la Reina Sofía. «Majestad, fíjese cómo ríen los murcianos, esa es su manera de ser, su identidad», le resaltó. También recordó sus lágrimas ante el paso del Santísimo Cristo del Amparo, el Viernes de Dolores, y de Nuestro Padre Jesús, el Viernes Santo.
Tras destacar su fe cristiana, «encontrando en la eucaristía su consuelo», Lorca Planes tuvo palabras de ánimo para la familia «porque don José está en buenas manos y la Virgen de la Fuensanta, de la que él es «caballero», lo presentará ante nuestro Señor Jesucristo, como hizo en las bodas de Caná». «Que descanse en paz el hombre que amó a Murcia. Nosotros tampoco le vamos a olvidar, porque nos quedan las calles y plazas, los recuerdos del que trabajó por hacerlas más hermosas, llenas de música, iluminadas por mil colores y perfumadas por todas las flores de la mejor tierra del mundo», finalizó Lorca Planes.
«Papá, el objetivo está cumplido, te puedes ir tranquilo»
Acabada la misa, tomaron la palabra los cuatro hijos que José Ballesta tuvo con Pilar Viñas, los cuales dieron las gracias a los murcianos por el cariño recibido y se despidieron de su padre: «Papá, el objetivo está cumplido, te puedes ir tranquilo», resumió, entre lágrimas, su hija mayor, Pilar. Recibida la bendición, el féretro abandonó el templo portado por policías locales bajo los acordes del Himno a Murcia, que Ballesta siempre cantaba en los actos oficiales con la mano en el pecho.
Tras el funeral, el cortejo fúnebre recorrió distintas calles de Murcia hasta llegar al tanatorio de Jesús, haciendo paradas de rigor en el Ayuntamiento y el Campus de la Merced. En estos dos días, los murcianos han enviado más de 300 coronas de flores, así como ramos y detalles. El Ayuntamiento de Murcia informó de que estas coronas serán deshojadas para separar sus pétalos, los cuales serán entregados a los Caballeros de la Fuensanta para que puedan realizar lluvias de pétalos en las peregrinaciones de la Patrona por las pedanías. Fuentes municipales estiman que más de 15.000 personas pasaron por la capilla ardiente el lunes y este martes, y que el libro de condolencias, tanto físico como digital, recogió más de 5.000 dedicatorias.
Descanse en paz, José Ballesta, catedrático, rector, consejero y alcalde. Y, sobre todo, murciano hasta la médula.

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