Veinte partidos simultáneos, pero todo pasaba por una victoria del Murcia. Un triunfo y todo lo demás ya no importaba en una noche de transistores, … solo que en sábado y sin transistor alguno. Tecnologías obsoletas que rememoran aquellos pitidos en morse que anunciaban el mítico ‘gol en La Condomina’, ese que hace demasiado que ya no suena por las mejores radios nacionales, ese que ahora se cantaría con el nombre de un patrocinador.
Torremolinos
1
–
3
Real Murcia
Barragán; Mérida, Fernández, Nico Delmonte (Gori, 46), Fran García; Climent, Gallego (Peque Polo, 46), Camacho, Cristóbal Moreno (Salguero, 46), Usse Diao (Isaac, 62) e Ibán (Pito Camacho, 67).
Gazzaniga; Cristo, Jorge Sánchez (Jon García, 62), Héctor, Vicente; Óscar Gil, Segio Moyita (Isi, 90), Juan Carlos Real (Palmberg, 78); Pedro Benito (Bustos, 90), Joel Jorquera (Narro, 78) y Flakus.
-
Goles:
0-1, Joel Jorquera (min. 31). 0-2, Joel Jorquera (min. 41). 0-3, Flakus (min. 90). 1-3, Camacho (min. 90+5) -
Árbitro:
Manuel García(extremeño). Amonestó a García en los locales, y a Real, Isi y Cristo en los visitantes. -
Incidencias:
Estadio Municipal El Pozuelo, ante unos 3.000 espectadores.
Los tiempos cambian, aunque alguna radio resistía entre unas gradas saturadas de pantallas, donde las apps de marcadores en directo hicieron el agosto en estadios como El Pozuelo. Aroma a barro entre primeros planos involuntarios, con la Charanga de fondo en una postal de resistencia del lejano fútbol sin VAR, cuando los abrazos de gol no se daban pendientes de la pantalla y el negocio no se repartía entre clubes-estado y multipropiedades. Un feudo anacrónico como un recordatorio cruel de que el Murcia continúa atrapado en el tiempo.
Porque los tiempos cambian, pero no para todos. En el mismo día que el Racing de Santander celebró su regreso a la élite, un año después de que el Carlos Tartiere terminara con su naufragio por el infra fútbol, el cuadro grana despertó de su particular pesadilla en Torremolinos, con una victoria cómoda por 1-3 que selló la salvación de una vez por todas. El sábado noche la capital del Segura respiró aliviada. Alguna copa pero sin nada que celebrar, porque el Murcia abrazó la permanencia en el infierno de El Pozuelo, pero tras el trámite del próximo sábado tocará repensar todo un proyecto.
Una visita al dentista
De salida, El Pozuelo ofreció lo que prometía. Pitido inicial y patadón local arriba. Por ímpetu no sería, porque a los 20 segundos ya pisaban línea de fondo. De Gallego a García, y el cuadro grana achicando agua, desbordado en las dimensiones reducidas de El Pozuelo. Un campo que minimiza las virtudes de todo el que lo visita, encajonado entre unos márgenes exiguos que comprimieron las primeras cabalgadas de los hombres de Curro. Repitió once el técnico hispanoalemán, sin alternativas claras para un equipo que comenzó agazapado, pero que se abonó al ida y vuelta demasiado rápido.
Pudo rematar Jorquera en el segundo palo como rozó el cabezazo Héctor Pérez, pero si el plan era vencer en los centros laterales la tarde se anunciaba tranquila en el área malagueña. Mientras, notificaciones de móvil y murmullos entre compañeros de grada. Marcaban el Betis y el Nàstic, y la alerta del ‘biscotto’ por tierra antes de cumplir el primer cuarto de hora. Así que balones divididos, envíos directos y un disparo desviado de Cristóbal Moreno en un verde sin dominador claro.
Caía la noche sobre El Pozuelo sin demasiado que contar, pero la suerte siempre sonríe a quien la busca. Insistente, obstinado tras la doble parada antológica de Barragán, Joel Jorquera no perdió el ánimo. Otro desmarque de ruptura, otra línea rota para un extremo que no negocia un esfuerzo y, por el camino, aprovechó para matar el duelo en dos jugadas. Porque Juan Carlos Real activó el periscopio y, tras un servicio sublime de zurda, el catalán corrió más que nadie para adelantarse a su némesis de minutos antes y, con la puntita, a ras de suelo, levantar al Real Murcia del barro de Torremolinos.
Prácticamente a la siguiente, aunque pasó una decena de minutos varados entre revisiones del árbitro, que inexplicablemente había anulado el primero hasta que el monitor puso sensatez, Jorquera anotó el segundo. El cuadro grana lo cocinó a fuego lento, pero de nuevo el extremo le puso la salsa. La jugada colectiva de lado a lado, la parada al disparo de Flakus y, quién si no, la fe de Jorquera. Esta vez de zurda pero de nuevo a ras de suelo, más rápido y listo que todos a su alrededor para dejar la salvación a tiro de 45 minutos en un infierno que ya no lo parecía tanto, congelado al intermedio.
El giro de guion
El Europa le había empatado al Nàstic en medio del éxtasis grana, y cuando el colegiado reanudó el juego, el Murcia mantenía el descenso a cinco puntos de distancia. Solo quedaba amarrarlo, pero triple cambio en la banda malagueña y peligro en el área murciana. Centros de paseo por las inmediaciones de Gazzaniga y balones muertos entre amagos de infarto. El ímpetu del Torremolinos contra el cloroformo murciano, defectuoso tantas noches de este curso para el olvido. Un zurdazo desviado de Peque Polo y un centro lleno de veneno de Camacho, pero una nueva mano salvadora de Barragán a la sentencia definitiva que Flakus tuvo en sus botas tras un gran servicio de Jorquera.
Jorge Sánchez se fue al suelo con el isquio agarrado y Jon García entró al verde. Mientras, el Eldense con el campeonato virtual a medio millar de kilómetros. La Charanga insaciable en El Pozuelo, obstinada como los once del Torremolinos, a cabezazos contra una zaga grana que se mostraba sólida. De cuando en cuando los de Curro Torres se dejaban ver por el área de Barragán. Pudo firmar el ‘hat-trick’ Joel Jorquera tras la salida de un córner. Sobre el verde la sensación de que el cuadro grana no terminaba de sufrir peligro real, pero un gol lo podía cambiar todo. Este curso no ha tenido demasiadas noches tranquilas. Primero, Pito Camacho pudo recortar distancias con un cabezazo solo en el segundo palo, y más tarde erró un libre directo en la frontal grana.
Un final ajetreado
Entre balones a la olla con el crono corriendo, el Murcia puso la puntilla. Llovió desde el letrero del Palacio San Miguel, pero Víctor Narro durmió la bola, salvó la entrada y puso a correr a David Flakus, que anotó el tercero con un zurdazo de puntera, cruzado a la escuadra de Barragán, para sentenciar definitivamente el duelo en el infierno de El Pozuelo. Mientras, con los bustos desfilando camino a casa llegaron las alertas del gol de penalti del Nàstic, que mandaba en el Nou Estadi y comprimía una salvación que nunca más será un problema grana este año.
Todavía tuvo tiempo el Torremolinos para hacer el gol de la honra en el último suspiro del descuento, tras un penalti absurdo de David Vicente que el propio Alejandro Camacho transformó para poner esa nota de descuido grana que siempre sobra pero nunca falta. La Charanga a cero mientras los descuentos aún se dilataban en el resto de estadios. El Eldense se proclamó campeón y el Murcia, en efecto, selló la salvación. El infierno de El Pozuelo no lo fue tanto. Un mero trámite por delante para cerrar un año para el olvido.

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Enlace de origen : Joel Jorquera guía al Real Murcia hacia la salvación