
‘Última bala’, ‘agarrarse a un clavo ardiendo’ o ‘última carta’. Son frases a las que llevamos recurriendo semana tras semana para hablar de las … opciones que mantienen vivo el sueño albinegro de jugar el ‘playoff’ y alargar la temporada del FC Cartagena antes de que el foco se dirija al auténtico quebradero de cabeza que tiene -y por desgracia, seguirá teniendo- en los despachos.
Pero ya no son frases hechas. Ahora hablamos de realidades. La bala es la última de verdad, el clavo abrasa y la carta debe ser el comodín en el peor momento de la partida. La realidad es que las opciones para que los de Íñigo Vélez puedan luchar por volver al fútbol profesional son mínimas. Eso es verdad. Pero también es cierto que no son inexistentes.
No será el primer ni el último equipo que se ve en esta situación una vez se alcanza la jornada 38 del campeonato de liga. Es recurrente encontrar jornadas unificadas de auténtico infarto en las que los estadios se plagan de aficionados pendientes de la radio y del móvil para conocer lo que está sucediendo a kilómetros de distancia para saber lo que repercute o no a su equipo cuando este no depende exclusivamente de sí mismo. La mayoría de las veces suele terminar con lágrimas de tristeza. Pero hay dos casos desde que existe la Primera RFEF en las que esas lágrimas fueron de alegría.
Dos únicos precedentes
Debemos remontarnos a la temporada 21/22, campaña en la que se puso en marcha la categoría, para encontrar ese antecedente que replique lo que quiere conseguir el Cartagena este fin de semana. Y se produjo por partida doble. En el grupo 1, la UD Logroñés llegó en sexta posición a esa última jornada y empatada a puntos con el Rayo Majadahonda, que era quinto. Un punto por encima, en la cuarta plaza, estaba el filial del Celta. El equipo riojano hizo los deberes ganando a la Cultural Leonesa en el Reino de León y le quedaba esperar el fallo de uno de sus dos predecesores en la tabla. El Rayo Majadahonda cumplió con su parte calcando el resultado del Logroñés en Badajoz, mientras que fue el filial celeste el que tropezó en su encuentro ante la SD Logroñés, vecino del equipo que le terminó quitando la plaza de ‘playoff’. Posteriormente, la UD Logroñés cayó eliminada a manos del Villarreal ‘B’ en las semifinales de una fase que se disputó a partido único en Galicia y en la que el filial del submarino amarillo terminaría siendo de plata.
En aquella misma temporada, el grupo 2 tuvo un desenlace similar. El Linares Deportivo se plantó en la última fecha del campeonato apurando sus opciones y a un solo punto de su objetivo. La misma distancia que separa al Cartagena en el presente curso. El Sabadell, cuarto, y el Nàstic, quinto, estaban igualados a puntos y dependían de sí mismos para jugar la promoción.
Linares y Logroñés jugaron la promoción entrando en la última jornada, pero luego se fueron a casa a las primeras de cambio
El factor con el que no cuentan los albinegros, pero sí favoreció a los andaluces es que eran dos los equipos que podían fallar. Es decir, el doble de probabilidades. El Linares goleó 1-4 al Sevilla Atlético en tierras hispalenses, el Nàstic ganó en Alcoy y fue el Sabadell el que terminaría quedando fuera del ‘playoff’ al perder por la mínima ante el Algeciras en la Nova Creu Alta. Cierto es que de poco le sirvió a los azulillos, ya que también dijeron adiós al sueño del ascenso a las primeras de cambio tras caer 4-0 con el Deportivo de la Coruña. Superioridad que después no pudo demostrar el conjunto blanquiazul en una ronda final en la que cayó de forma estrepitosa frente al Albacete.
Perejón ya lo ha logrado
En esa plantilla del Linares que cayó eliminada en Riazor militaba uno de los actuales jugadores del Cartagena. Dani Perejón era el lateral derecho de aquel equipo y disputó los noventa minutos en el partido que ganaron en la ciudad deportiva sevillista para consumar el ‘sorpasso’ al Sabadell. Ya sabe el camino, por tanto.
El ejemplo de aquel día es el que debe seguir el Cartagena si quiere mantener viva la llama del ascenso. Lo mismo le sucede a la Ponferradina y al Barakaldo en el grupo primero. Ambos están con 54 puntos en la sexta y séptima posición respectivamente, a dos puntos de un último escalón de privilegio que actualmente ocupa el Real Madrid Castilla. Los madridistas juegan en Guadalajara, mientras que los vascos y los de El Bierzo buscarán su última opción en casa, donde el ambiente suele favorecer -aún más- en este tipo de situaciones, donde el aliento de la grada se convierte en el jugador número doce cuando las piernas flaquean producto de las alturas de temporada en las que nos encontramos.
A diferencia del Efesé, ambos contaban con dos rivales que podían pinchar en la última jornada para meterse en el ‘playoff’
Volviendo al grupo donde los de Íñigo Vélez se juegan las habichuelas, hay un tercero en discordia al que los datos y la historia le han puesto la película en chino. Un invitado con el que nadie cuenta y que podría terminar tocando a la puerta cuando todo el mundo está ya sentado en la mesa. Ese es el Algeciras. Solo un punto por debajo del Cartagena, podría haber dado la machada el pasado fin de semana si hubiera ganado su partido en casa ante el Hércules. Ahora se aferra a un doble pinchazo consecutivo que, igual que parece improbable, no deja de ser lo mismo que sucedió hace tres días. ¿Por qué no? Deben pensar allá por el Nuevo Mirador.
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Las lesiones azotan al equipo desde la salida de Paco Imbernón
«El tema de las lesiones es parte del juego. No es algo nuevo en las jornadas que llevo aquí, pero no es ninguna excusa». Es una de las frases que dejó la rueda de prensa posterior al encuentro del pasado sábado en Ibiza. Resignado después de haber tenido que sustituir a Nil, Aridane y Larrea, Iñigo Vélez se sabía consciente de que tendría que hacer de nuevo malabares para sacar un once de garantías frente al Betis Deportivo y, lo que parece más improbable, contar con cierto fondo de armario para el transcurso del encuentro.
No obstante, como él mismo decía, no es algo a lo que no esté más que acostumbrado. Este miércoles se cumplen tres meses desde su llegada al banquillo albinegro. En ese tiempo, al vitoriano le ha dado tiempo a hacer un máster al respecto.
Punto de inflexión
Sin asegurar que sea el causante y sabiendo que conforme la liga avanza las probabilidades crecen, podemos afirmar que desde la marcha de Paco Imbernón a comienzos del mes de marzo al frente de la preparación física del equipo, los problemas no han hecho más que reproducirse. No quiere decir esto que con él no los haya habido. De Blasis u Ortuño tuvieron que parar algunos días. Pero sí se han multiplicado exponencialmente.
Solo unos días después, tanto Dani Perejón como Nil tuvieron que ser sustituidos en Tarazona. El club confirmó sendas lesiones en el bíceps femoral. A finales de ese mismo mes llegaría otro día negro. Benito Ramírez conoció su lesión en el aductor después de jugar en Alcalá de Henares, mientras que Eneko Ebro cayó lesionado del isquio.
Semana y media más tarde, un gol de Rahmani hizo que el cuadro albinegro asaltara Torremolinos. Rubén Serrano tuvo que pasar por el quirófano tras un fuerte golpe en el pómulo en el mismo encuentro en el que Jean Jules pidió el cambio. El centrocampista se lesionó del cuádriceps y aún tiene pendiente regresar. Hasta una hipotética final por el ascenso no volvería Chiki, lesionado en el partido frente al Alcorcón y también atraviesa molestias Marc Jurado, que no viajó a Ibiza.
Un oasis en el desierto
En medio de todas las dificultades aparecen buenas noticias. Íñigo va a recuperar de una tacada a varios jugadores para medirse al equipo verdiblanco. Son los casos de Kevin Sánchez y Fidalgo, que regresan tras sus respectivas sanciones.
Diferentes circunstancias las de Jean Jules y Rubén Serrano. El equipo realiza este martes el primer entrenamiento de la semana y será el momento de ir viendo si el medio está disponible para volver y de si la máscara que dieron al central la semana pasada para proteger el pólumo le permite ser titular ante la baja de Aridane en el centro de la zaga junto a Imanol Baz.

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Enlace de origen : Dos excepciones a las que se agarra el Cartagena para continuar soñando