El FC Cartagena debe decidir en los próximos días qué hace con su ciudad deportiva, la que hace poco más de tres años fue inaugurada … en La Manga Club a bombo y platillo por Paco Belmonte pero que actualmente está «absolutamente sobredimensionada» y supone unos «costes inasumibles» para una entidad que está cerca de la bancarrota. Fuentes de la entidad albinegra consultadas por LA VERDAD priorizan mantenerse allí la próxima temporada, pero obviamente las condiciones tendrán que variar. Esta campaña, la factura mensual por usar esas instalaciones en régimen de alquiler supera los 10.000 euros mensuales y los retrasos en el pago, tanto a la dueña del complejo (Hesperia) como a la empresa que se encarga del mantenimiento del césped (Royalverd) han sido la tónica general desde el mes de septiembre, con Belmonte primero y con Alejandro Arribas después.
De hecho, dos de los tres campos que el Efesé puede utilizar en exclusiva desde marzo de 2023 están actualmente abandonados. El campo 1, usado en la pretemporada con un tipo de bermuda especial para los meses de verano, no se resembró en octubre y desde entonces no se utiliza. El campo 3 lleva dos años olvidado. Era el destinado al Cartagena B y el juvenil A y donde se iba a construir una residencia para chicos de la cantera y jugadores del primer equipo que nunca estuvo ni siquiera proyectada. Actualmente, el único que tiene vida es el campo 2. Es en el que entrena a diario el conjunto de Iñigo Vélez y ahora mismo el césped está en buenas condiciones.
Es evidente que un equipo de Primera Federación no necesita tres campos de entrenamiento. Con uno basta. Y, por tanto, lo que tocará cuando termine este curso es renegociar el acuerdo con Hesperia y ver de qué manera esa ciudad deportiva albinegra se puede mantener abierta, pero con otras condiciones. En las actuales es imposible permanecer allí. Y ambas partes lo saben. Tienen que sentarse y buscar una salida.
Dos millones de CVC
En julio de 2023, Belmonte y su entonces vicepresidente, Salvador Bernal, anunciaron la construcción de un edificio principal de dos alturas y 2.388 metros cuadrados. En la planta inferior de 1.532 metros cuadrados iba una cocina, una sala audiovisual, una sala de fisioterapia y un comedor para la estancia y comodidad de los jugadores, además de un gran gimnasio. En la planta superior iban las habitaciones de la residencia. Jamás se iniciaron esos trabajos, que iban a ser pagados con el dinero que LaLiga entregó al Cartagena procedentes del fondo CVC (Plan Impulso). Se reservaron dos millones de euros para sufragar esas obras. Nadie sabe cuál fue el destino final de esos dos millones.
El campo 1, utilizado en la pretemporada con un tipo de bermuda especial, no se resembró en octubre y desde entonces no se usa
Así las cosas, lo que iba a ser el gimnasio se convirtió en una carpa montada entre el campo 1 y el campo 2. Los futbolistas hacen pesas y bici estática pasando frío en invierno y calor en verano. Además, se instalaron pequeños módulos como vestuarios y otros dos para dar charlas, repasar vídeos y analizar conceptos previos al entrenamiento por parte del cuerpo técnico de turno. El filial jugó durante algunos meses en el campo principal del resort, cuando competía en Segunda Federación, pero pronto regresó a Cartagena. Pasó por el Mundial 82 y ahora está en el Juan Ángel Zamora de Ciudad Jardín, compartiendo campo con el resto de equipos de la cantera.
La relación entre el club y los dueños de La Manga Club siempre ha sido muy buena, tanto con Belmonte como ahora con Arribas. Ni siquiera los habituales retrasos en el pago han alterado las cosas. Hay buena sintonía. De hecho, sigue vigente una opción de compra firmada por Belmonte hace tres años y si el club encuentra un inversor potente podría comprar los terrenos y convertirse en propietario de las instalaciones. Obviamente, eso ahora mismo es pura ciencia ficción.
San Antón, a la espera
¿Qué posibilidades tiene el Cartagena si decide abandonar La Manga Club? La opción de regresar a Pinatar Arena, donde Mariano Sánchez esperaría a los albinegros con los brazos abiertos, siempre está ahí, aunque la realidad es que no ha habido ningún acercamiento en estos últimos meses. Ni contactos ni conversaciones. Nada. Habría otra salida: la de recuperar el convenio de uso y explotación del campo de la Gimnástica Abad, en San Antón. Ese documento lo firmaron Belmonte y Noelia Arroyo, todavía alcaldesa, en octubre de 2022. Tiene cuatro años de validez, por lo que el club todavía está a tiempo de presentar un proyecto de remodelación de esas instalaciones municipales. Arribas se interesó recientemente por este asunto y sabe que el Ayuntamiento otorgaría una concesión de 25 años al club si invierte un millón de euros en construir allí un moderno campo de fútbol. Podría ser de césped natural o de hierba sintética de última generación.

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Enlace de origen : La ciudad deportiva de La Manga Club, en el alambre por unos «costes inasumibles» para el Cartagena