
De vez en cuando me asomo a este rincón de disfrutones con la carta de El Churra bajo el brazo. Me cuesta contar cosas nuevas … de los cinco o seis restaurantes clásicos que copan la capital, pero en este caso el cambio del restaurante ha sido tan grande, que bien merecía visita, felicitación, abrazo y crítica, que no es incompatible.
La reforma integral del restaurante atiende a unas necesidades que se me escapan. Un negocio en alza con clientela fija que meta tractores (literal) para dejarlo todo en blanco y construirlo todo de cero, ni es normal, y si me apuras, comprensible. En todo caso y, sobre todo, valiente y una declaración de intenciones proyectada en la ilusión de continuar, avanzar y mejorar un negocio de hostelería como no he visto en muchos años.
Los cambios se ven nada más entrar. A la derecha, una vitrina de pescados y mariscos. Un poco después, una zona de corte de jamón con varias patas dispuestas y, a la izquierda, la barra, una ventana que da a la cocina y, una vez que pasas dentro, unos comedores muy acogedores.
El Churra ha dado un paso hacia la excelencia. La consolidada mano de su jefe de cocina, Juan Antonio García, y las increíbles referencias de la carta de vinos ya no caminan solas. Ahora todo forma un universo único.
También ha cambiado la carta. Ahora se elabora a diario, con algunos platos fijos que no pueden quitar por la demanda como, sobre todo, las especialidades de platos tradicionales. Yo empiezo por una estupenda ensaladilla de marisco con huevo rallado, bien cargada de marisco y un dulce y terso tomate cortado a tajadas con aceitunas partidas y lomos de bonito.
Valoración
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Cocina
7
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Local
7
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Calidad/precio
7
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Bodega
9
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Servicio
8
Me parece un acierto la sección de guisos de la carta y uno de los reclamos del restaurante. Me cuesta elegir entre el consomé con pelota, olla de cerdo, ternera en salsa, manitas de cerdo y los morros con lengua como grandes ‘hits’ de la cocina. De hecho el plato de morros es uno de mis preferidos . Viene con unas alubias gigantes y un caldo que, os lo digo de verdad, revive a un muerto.
El potaje de acelgas es una locura. Ni un matiz de ingredientes en conserva ni de arrebatos. Una limpieza de sabor, de verduras, legumbres y de condimentos, que lo hacen un imprescindible del restaurante. De verdad.
La albóndiga de pulpo viene con una salsa agridulce que funciona en esa búsqueda de sabores modernos. Aunque la salsa se come gran parte del sabor del cefalópodo, el plato encuentra un agradable sabor umami.
Equilibrio
Continúo con el tataki de atún rojo, donde unas verduras cortadas en daditos coronan un plato que representa el mar y la huerta de la Región. Excepto la presentación, con una reducción de salsa a base de soja extendida por el plato que me lleva a otros tiempos, el equilibrio de sabores y texturas mantienen la línea de un restaurante que pone en valor los productos y el recetario de la Región de Murcia desde antes de que tú y yo levantáramos dos palmos del suelo hasta nuestros días.
Termino con leche frita con helado con base de natillas o chantillí, y con la sensación de que la trayectoria que lleva la familia de El Churra encabezada por Mariano y su mujer, y formada de hijos, nietos y trabajadores, acaba de dar un paso de gigante para seguir dándonos placer durante cien años más. Larga vida.

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Enlace de origen : El restaurante clásico de Murcia que estrena un espacio totalmente renovado