
Javier Ros llevaba años preparándose las oposiciones al Cuerpo Jurídico Militar, tras cursar Derecho. Cuando por fin se vio preparado para presentarse, estuvo a punto … de sacar plaza: se ofertaban 15 puestos, y él quedó el 16. «A la siguiente lo conseguiré», pensó. Pero no hubo otra oportunidad. En 2022 se cruzó en su camino un linfoma de Hodgkin, un cáncer del sistema linfático. Tras el diagnóstico quedó excluido de las oposiciones: las bases consideraban no apto a los pacientes con tumores malignos.
«Tenía 32 años. Cuando llevas toda la vida preparándote para algo y te dicen que no puedes seguir, se te viene el mundo abajo», confiesa. Javier tuvo que reinventarse. Pasó por catorce sesiones de quimioterapia durante ocho meses. Terminó el tratamiento un mes de agosto, y en septiembre se presentó a unas oposiciones del Cuerpo de Gestión Civil de la Administración del Estado. «Lo hice por probar, no había estudiado, pero tuve suerte y aprobé». En apenas dos días le toca elegir plaza. «Creo que no me van a quedar vacantes en Murcia, así que optaré por algún sitio cercano, como Almería o Granada, o por irme a Madrid», cuenta.
Al final de todo, las cosas no le han ido del todo mal a Javier Ros, pero su exclusión de las oposiciones para ser juez militar es «una discriminación total y absoluta», denuncia. No es el único caso. Otros jóvenes como él han dado su testimonio en los últimos años por situaciones parecidas, sin que haya habido cambios. «Yo ya he superado el tratamiento, pero para que me consideren curado tienen que pasar cinco años. No puedo estar esperando todo ese tiempo. Por eso opté por otras oposiciones», explica.
El ya (casi) flamante funcionario del Estado ofreció este jueves su testimonio en el séptimo Congreso para Personas con Cáncer y su entorno, organizado por la Asociación Española contra el Cáncer (Aecc) en Murcia. Sobre la mesa se pusieron los obstáculos a los que se enfrentan muchos pacientes y sus familiares en el mundo laboral. Que a estas alturas haya vetos en oposiciones en administraciones públicas es uno de ellos, pero hay muchos más.
La necesidad de adaptación
La reincorporación al trabajo suele ser un momento crítico. «El trabajador tiene derecho a una adaptación de su puesto, o a la reducción de jornada laboral», recuerda Miguel Benito, abogado laboralista. La ministra de Inclusión y Seguridad Social, Elma Saiz, negocia con patronal y sindicatos una vía de retorno progresivo al trabajo para pacientes con cáncer u otras enfermedades graves. Se trataría de no tener que pasar de la noche a la mañana de una situación de baja a rendir al cien por cien. «El problema es que esto genera dudas porque puede ser usado por alguna empresa para obligar a alguien a reincorporarse», explica Miguel Benito. La solución pasa por acompañar la medida con inspecciones y controles, defiende.
Ángelica Pajares, encargada de la responsabilidad social corporativa en Pramac, una empresa del sector del metal, aboga por la flexibilidad. «Yo también tuve un cáncer, y cuando me incorporé se me facilitó que pudiese teletrabajar», explica. «Es importante concienciar a los medios intermedios para que entiendan que no solo es el proceso del cáncer, es también lo que viene después; no todo ha terminado tras el tratamiento. Se trata de acompañar y ser flexibles para poder compaginar el trabajo con las visitas médicas».
No solo los pacientes necesitan una adaptación. Muchas veces, sus familiares tienen que hacer malabarismos para compaginar su jornada laboral con las continuas citas en el hospital, o con las necesidades del cuidado. «A veces nos llegan padres a los que la empresa les pone problemas para una reducción de jornada por cuidado de menores con cáncer», advierte Miguel Benito.
Poco a poco, se va avanzando, pero todavía pacientes como Javier Ros se encuentran con una normativa no adaptada a los tiempos. En todo caso, el cáncer, a él, le ha resituado: «De la noche a la mañana te cambia la vida y te das cuenta de que las prioridades son la familia, los amigos, la pareja. El trabajo ya vendrá, no es tan importante».

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Enlace de origen : Cuando el cáncer se cruza con las oposiciones: «Llevaba toda la vida preparándome; se me vino el mundo abajo»