
Existen muchas formas de definir la palabra ‘alcachofa’. Una de ellas es la parte ensanchada y con agujeros que se sitúa en el extremo de … la tubería de la ducha o del caño de la regadera por donde sale el agua. Otra la del adorno arquitectónico en forma de piña y también se le llama alcachofa a la cabeza del micrófono. Pero, como comprenderán, la alcachofa de la que vamos a escribir hoy nada tiene que ver con las anteriores.
La alcachofa es la flor de un cardo -de nombre científico ‘Cynara scolymus’- aunque, más que de una flor, se trata de una inflorescencia: conjunto de flores unidas por un pedúnculo. Las partes comestibles de esta suculenta flor son el receptáculo o corazón y los engrosamientos carnosos de las brácteas, las hojas protectoras que rodean la flor.
Alcachofa tiene más sinónimos en lengua castellana: alcarchofa, alcaulera, alcaucil, arcacil, morillera… En gallego se denomina ‘alcachofra’, en valenciano ‘carxofa’ y, en euskera, ‘artisoko’. Un tercio de la producción total española se concentra en Murcia, en el Campo de Cartagena y Mar Menor y en el Valle del Guadalentín. Otra tercera parte procede la Comunidad Valenciana (donde solo Benicarló ostenta una Denominación de Origen controlada y avalada por un Consejo Regulador) y, el tercio restante, de La Rioja, Navarra, Cataluña y Andalucía.
Sus orígenes se remontan a miles de años en los templos del Antiguo Egipto aunque, en la Antigua Grecia, cultivaron una especialidad llamada ‘kinara’. Aquella incipiente alcachofa fue muy bien valorada en la gastronomía griega. Se consumía ligeramente cocida, casi cruda y aderezada con aceite, vinagre y sal. Desde Grecia -como otros productos y usos- se extendió a Roma donde se solía cocinar con vino y miel. Se considera probable que fueron los visigodos quienes introdujeron en España la alcachofa, pero no cabe duda de que fueron los árabes los que extendieron su cultivo, su consumo y le otorgaron el nombre de ‘al-karshuf’, del que deriva el actual vocablo.
Algunas de las muchas ventajas que tiene la alcachofa son las de prevenir enfermedades cardiovasculares, controlar la diabetes, proteger el hígado, ser un antioxidante potente, mejorar la digestión, ser válida para bajar peso, combatir el estreñimiento y, también, la retención de líquidos. El corazón de la alcachofa se caracteriza por su contenido en fibra, antioxidantes y nutrientes esenciales como vitamina C, vitamina K, hierro y magnesio. Estos componentes hacen del corazón de la alcachofa un alimento nutritivo y beneficioso para el cuerpo. La alcachofa tiene hasta su propia fiesta de España. En marzo se celebró en San Pedro del Pinatar ‘El colmo de los colmos’, con el corte del segundo colmo y posterior cóctel a base de platos derivados de tan rico producto. Al igual que en Los Churrascos se llevaron a cabo las ‘Jornadas de la Alcachofa’ con un menú de siete platos dedicados a este cardo. Les dejo con esta reflexión: «Cuando conoces el origen de los alimentos y les pones ‘rostro’ los valoras mucho más».

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