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De pronto, todo el mundo se dio cuenta. Todos fueron conscientes del problema, aunque la reacción tardara en llegar. Un desastre ecológico avanzaba a pasos agigantados por el mar de la infancia de muchos. Un maltrato centenario, que comenzó con la minería, siguió en forma de cloaca urbana y terminó en un colapso propulsado por una ola de vertidos de excedentes contaminados de la agricultura de regadío. Científicos y grupos ecologistas se afanaron en llamar la atención sobre lo evidente: el Mar Menor se moría, pero la clase política y la sociedad miraban para otro lado.
Un momento clave hace ahora diez años lo cambió todo. La mayor laguna salada de Europa venía boqueando de tiempo atrás, pero en 2016 se produjo el punto de inflexión. Las imágenes grabadas en la cubeta norte, a cinco metros de profundidad, por las organizaciones ANSE y WWF mostraron una columna de agua sustituida por una masa viscosa, un fondo marino fangoso y la incuestionable certeza de que algo había estallado en la mayor joya ecológica de la Región de Murcia.
Un buceador de ANSE, hace diez años, en las aguas del Mar Menor.
«Fue el momento en el que la gente abrió los ojos y empezó a demandar información. Hubo momentos horribles en años anteriores y nadie los veía. De pronto, empezaron a llamarnos de todas partes», recuerda Pedro García, director de ANSE, cuando en mayo de hace una década denunciaron lo que entonces se bautizó como ‘sopa verde’, y que ya quedó como seña de identidad para un ecosistema que sigue en el filo de la navaja.
Las alarmas ya llevaban tiempo sonando. «Un día estaba ahí, en el Mar Menor, en la orilla, y vi los síntomas. Me pareció claro, era eutrofización, y sentí indignación más que otra cosa», expresa la bióloga archenera Cristina Marín. Siendo todavía universitaria, comenzó en 2015 una de las primeras y más importantes campañas de concienciación en torno al ecosistema, con la que llegó a recoger más de 430.000 firmas de apoyo y que sirvió de cuna para el movimiento social ‘SOS Mar Menor’.
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Por qué se puso verde el Mar Menor
Los vertidos contaminantes desde las ramblas de El Albujón y Miranda y desde la red de drenaje agrícola, junto con los afloramientos de un acuífero ya degradado, llevaron al inicio de una gran investigación policial y judicial en la zona y al desmantelamiento aquel año del salmueroducto. Esto propició un momento de gran tensión entre la Confederación Hidrográfica del Segura y los agricultores, que no se veían como autores de aquel desastre ambiental.
Para el dirigente de ANSE, un momento clave de aquel verano fue «cuando representantes de todos los grupos de la Asamblea Regional vinieron con nosotros en los barcos. Eso no había ocurrido nunca, y no ha vuelto a ocurrir jamás». Allí, como en una visita guiada, mostraron el problema. También lo hicieron con los agricultores: «Me acuerdo muy bien de que les costaba trabajo creer que la agricultura pudiera ser responsable de nada, y no terminaban de tener claro el tema de los nitratos». Hoy la laguna tiene dos leyes, una monitorización exhaustiva, inversiones millonarias en su protección y varias obras pendientes.
Cómo se llega a la anoxia
Se produce un aumento desmesurado de algas debido al exceso de nutrientes
La luz se reduce y la fotosíntesis se detiene. Deja de producirse oxígeno
Las bacterias, cuando descomponen las algas, consumen el poco oxígeno que queda
Solo quedan bacterias anaerobias,
que no necesitan oxígeno para vivir
Se produce un aumento desmesurado de algas debido al exceso de nutrientes
La luz se reduce y la fotosíntesis se detiene. Deja de producirse oxígeno
Las bacterias, cuando descomponen las algas, consumen el poco oxígeno que queda
Solo quedan bacterias anaerobias,
que no necesitan oxígeno para vivir
Se produce un aumento desmesurado de algas debido al exceso de nutrientes
La luz se reduce y la fotosíntesis se detiene. Deja de producirse oxígeno
Las bacterias, cuando descomponen las algas, consumen el poco oxígeno que queda
Solo quedan bacterias anaerobias,
que no necesitan oxígeno para vivir
Se produce un aumento desmesurado de algas debido al exceso de nutrientes
La luz se reduce y la fotosíntesis se detiene. Deja de producirse oxígeno
Las bacterias, cuando descomponen las algas, consumen el poco oxígeno que queda
Solo quedan bacterias anaerobias,
que no necesitan oxígeno para vivir
Recorrido por la laguna
El espejismo de las aguas transparentes del Mar Menor
Una década después de la ‘sopa verde’, la laguna ofrece una visión cristalina y buena pesca, pero no se libra del riesgo de colapso por el calor y la persistencia de nutrientes.
El motor torpedea una vez, dos, y el Lalín, el barco de pesca de Juan Tárraga y Paco Ortiz, se desliza hacia el centro del Mar Menor. Zarpamos a una hora de quietud y penumbra con la proa apuntando a los caladeros de langostino, en plena campaña hasta el 5 de julio. El amanecer en la laguna es un truco de magia: si parpadeas, te pierdes el tornasol de colores que parece convertir el mar en metal derretido. Tiene que dar la cara el día para que su potente luz inunde lo inabarcable. Entonces te deja ver con nitidez los jardines de oreja de liebre (Caulerpa prolifera) que, como bien bautizada, se espesan en el fondo.
Así está el Mar Menor en la zona de San Pedro y Las Encañizadas.
(Iván Rosique)
«Está muy clara. Puedes ver hasta las nacras», comenta Paco, 12 años en la pesca, cuando se dejó el camión y la carretera para dejarse atrapar por un oficio que casi nunca suelta a sus fieles. El claro ejemplo es Juan Tárraga. El próximo año cumplirá 50 años calando redes en el Mar Menor. Lo saben todo uno del otro. Y se las han visto de todos los colores, por eso ahora admira su resiliencia. «Este tiene más cojones que todos nosotros», dice apuntando el pulgar a la calmosa albufera.
Han pasado ya 10 años de la ‘sopa verde’, que asfixió al Mar Menor con una eutrofización letal. LA VERDAD vuelve a recorrer los mismos puntos críticos de la laguna que ya analizó en 2022.
Aquel colapso transformó a la laguna para siempre. «Que está mejor es lo que dicen los políticos», sonríe Paco. Los pescadores saben que no se pueden fiar de las apariencias. La temperatura subirá de nuevo -cada año un pico histórico: el último 31,5 grados- con las olas de calor, y los nutrientes lo esperan para explotar su cóctel molotov de ova y clorofila.
Así está el Mar Menor en la zona de El Estacio.
(Iván Rosique)
En los caladeros de La Chanca, El Trocico y el Seco Grande, donde Juan y Paco calan las charamitas de langostinos, la mar es una lupa de aumento. Miran con recelo a la caulerpa, porque el crustáceo rallado prefiere los fondos arenosos.
En la cubeta sur, los pescadores luchan contra varios enemigos: el fango que se ha extendido como una sombra, las zona casi sin corrientes y, de nuevo, la oreja de liebre. «El Mar Menor es ahora el reino de la caulerpa», confirma Juan Manuel Ruiz, científico del Instituto Español de Oceanografía y coordinador del Proyecto Belich, que monitorea el Mar Menor de punta a punta. De cara al verano, le preocupan las olas de calor, que pueden desencadenar nuevas crisis, pero la mancha blanca, que ya alcanza los 50 kilómetros cuadrados, es aún un temido misterio.
Así está el Mar Menor en la Cubeta Sur.
(Iván Rosique)
Puntos críticos
Por Iván Rosique
La ova y las medusas, en el punto de mira
Además de lidiar con el cangrejo azul, una especie invasora que les destroza las redes con sus poderosas pinzas -«y si te descuidas te quedas sin dedo», apunta Celedonio Alcaraz, un veterano pescador de Los Nietos-, los profesionales deben sortear algunos ejemplares de medusas ‘Rhizostoma pulmo’ del tamaño de bolas de discoteca.
Esta especie de color blanco con ribetes violetas es altamente urticante y puede dejar restos de su ‘moco’ tóxico en las redes, lo que puede irritar la ya castigada piel de los pescadores al manipularlas. Uno de los compañeros de Juan y Paco se queja de escozor de ojos tras reparar una de sus redes y sospecha que le haya podido afectar esta sustancia.
Así están las playas y puertos del Mar Menor.
(Iván Rosique)
Es de prever, no obstante, que esta especie deje las aguas del Mar Menor con la llegada del calor estival y se vea sustituida por la ‘Cotylorhiza tuberculata’. Aunque inocua, la conocida como ‘huevo frito’ es una desagradable compañera de baño, y por ello se volverán a instalar redes antimedusas en playas de San Javier y San Pedro del Pinatar para controlar su presencia en la laguna.
También los operarios de la Comunidad se afanan para retirar manualmente los restos de algas que se acumulan en varios puntos, muy localizados, de la costa, como Santiago de la Ribera, Los Alcázares o la playa de Los Nietos. En los puertos deportivos, sin embargo, las viscosas masas de ova flotan entre barcos y boyas, testimonio de las pobladas praderas de algas que se extienden por los fondos en esas zonas y recordatorio del acechante fantasma de la ‘sopa verde’.
Puntos críticos de las playas
Medidas
Una historia de agresiones y soluciones
Protagonistas
¿Qué ha cambiado en 10 años y qué queda pendiente?
La laguna ha visto transformado su entorno y ahora cuenta con más monitorización, pero tiene al acuífero como tarea pendiente
La pregunta tiene distintas respuestas, según quien conteste. El catedrático Ángel Pérez Ruzafa, presidente del Comité de Asesoramiento Científico del Mar Menor, cree que «han cambiado cosas, pero no sirven para nada» en un ecosistema que es objeto de «una guerra feroz entre gobiernos».
Argumenta que, tras el estallido de la ‘sopa verde’, el mar demostró una importante resiliencia en 2018 al limpiarse tras el bloqueo de los vertidos superficiales. Sin embargo, el fin de los bombeos en el acuífero elevaron el nivel freático, lo que provoca, incluso hoy, que se inyecten de forma difusa, no solo nitratos por toda la ribera interna, sino también fósforo residual de alcantarillados y pozos negros.
«Todas las medidas no son suficientes si no se actúa sobre el acuífero»
Ángel Pérez Ruzafa
Presidente del Comité de Asesoramiento Científico del Mar Menor
«El sector agrícola causó el problema y estaba descontrolado; ahora puede reconducir el problema», recalca. El Mar Menor no será el de antes porque todo evoluciona, dice: «Todo tiene su sucesión ecológica». El científico, quien en los años 90 apreció problemas por las «extrañas proliferaciones de medusas», apunta a que nos dirigimos ahora al «peor verano de la historia» de la laguna.
Después

Antes

Vista de una zona de cultivos junto al Mar Menor, en 2021 y esta semana..
(Antonio Gil)
Pedro García, director de ANSE, ve cambios. «La percepción de la población es clarísimamente distinta y las medidas que se han tomado tienen un alcance enorme». El cierre de más de 9.000 hectáreas de regadío ilegal, que además «dejaban de fertilizarse», lo considera «un hito histórico» porque transformó el paisaje ribereño.
La restauración de la Sierra Minera, la recuperación de cauces alterados o la ley del Mar Menor también son «éxitos». «El daño que se le ha hecho durante tantas décadas no se puede revertir en tan poco tiempo», remarca, y cree que el acuífero es una tarea pendiente de abordar.
«El daño no se puede revertir en tan poco tiempo»
Pedro García
Director de ANSE
«Se ha puesto el foco en procesos clave que hasta ahora nadie atendía»
Juan Manuel Ruiz
Científico del IEO
El científico del IEO, Juan Manuel Ruiz, cree que, desde aquella crisis eutrófica «que superó todas las expectativas», se han impulsado «acciones administrativas, pero los intereses políticos parecen primar», reflexiona, «la monitorización ha tenido grandes avances estructurales, pero falta un enfoque funcional: generar conocimiento básico para traducirlo en herramientas de gestión». Opina que, desde el lado científico, «se ha puesto el foco en procesos clave que hasta ahora nadie atendía», porque «de nada sirve un modelo digital del Mar Menor» si no hay con que «alimentarlo».
Una fragilidad latente
El Mar Menor es hoy «un ecosistema mucho más conocido y monitorizado, probablemente como pocos en el mundo», incide el consejero de Medio Ambiente, Industria, Universidades, Investigación y Mar Menor, Juan María Vázquez. Este avance permite «tomar decisiones con más rigor y actuar con mayor capacidad de anticipación».
«En estos diez años ha crecido de forma decisiva la conciencia social, científica y política sobre su fragilidad»
Juan María Vázquez
Consejero de Medio Ambiente, Industria, Universidades, Investigación y Mar Menor
Esto permitió llevar a cabo «una Ley del Mar Menor, desarrollada ya en más del 81% y más de 300 millones invertidos por el Gobierno regional». El titular de Medio Ambiente opina que la laguna sigue siendo «frágil», condicionada por la rambla de El Albujón, el alto nivel freático del Cuaternario y los efectos del cambio climático.
Inmaculada Ramírez, responsable de la Oficina Técnica del Mar Menor, que depende del Ministerio para la Transición Ecológica, percibe hoy una laguna que está en un «equilibrio inestable» y que requiere de «continuar e intensificar el trabajo de las administraciones y la sociedad para rebajar las presiones, fundamentalmente, las procedentes de la cuenca vertiente».
«La laguna permanece en un equilibrio inestable»
Inmaculada Ramírez
Responsable de la Oficina Técnica del Mar Menor
Ramírez señala que este es el objetivo del Marco de Actuaciones Prioritarias del Miteco, reconocido por la ONU, «que incorpora medidas para actuar en el origen de los problemas».
La directiva destaca los avances en la coordinación entre administraciones «para abordar las acciones necesarias», las estrategias novedosas que se llevan a cabo para recuperar este espacio, así como la movilización social, que lideró la lucha para que la laguna fuera el primer ecosistema en Europa con personalidad jurídica.
Relato de una costa resiliente
De la caída de precios a las viviendas de un millón de euros
«Se llegó a dudar de que hubiera recuperación, pero el tirón turístico es ahora espectacular», señala el sector hotelero. En Los Alcázares se han abierto casi cien negocios, entre nuevos y modernizados, en los dos últimos años
Los paseantes no pueden evitar girar la mirada hacia la nueva hilera de chalés, unos cubos de un blanco níveo, a medio terminar mirando al Mar Menor desde la orilla de Los Narejos. Del millón de euros no baja este nuevo objeto del deseo inmobiliario. Son las ‘perdices’ de un desenlace final infinitamente mejor de lo imaginado hace 10 años, cuando la ‘sopa verde’ enturbió la laguna y el ánimo de todos los que tenían un negocio en sus orillas. Nadie hubiera pensado una década atrás, que las viviendas de lujo, mayoritariamente apartamentos y dúplex, les volaran de las manos a los promotores. Cuando el mar se puso de aquel enfermizo color pardo en la primavera de 2016, en las agencias inmobiliarias y hoteles no dejaba de sonar el teléfono para cancelar reservas. «Las casas se vendían casi regaladas», cuenta Simón Simón Arcas, director de la agencia Ribera 3, en Santiago de la Ribera. No recuerda un año peor.
La cuerda iba apretándose al cuello de la economía local. Con la crisis económica de 2011 aún en la memoria, la del Mar Menor fue un golpe inesperado para muchos, aunque repetidamente anunciado. Aún iba a encadenar escenas tan críticas como la primera ola de peces muertos, el 12 de octubre de 2019, con 5 toneladas de cadáveres en la orilla de Lo Pagán. Habían cerrado el aeropuerto de San Javier en enero, otro revés para los negocios costeros, cuando en septiembre impactó la mayor dana que se recuerda en el litoral. Una bocanada de barro y nutrientes asoló la costa de la laguna, con el peor impacto en Los Alcázares. «Íbamos cuesta abajo. La gente ponía carteles de ‘se vende’ y no llamaba nadie», recuerda el concejal de Impulso Económico, Transición Ecológica y Urbanismo, Pedro José Sánchez.
El milagro de Los Alcázares podría ser objeto de estudio. En los dos últimos años, han abierto casi cien negocios, entre los nuevos y los modernizados, sobre todo de hostelería, y se han concedido alrededor de 40 licencias de obra nueva, casi todas colectivas. Para el concejal, los factores de la recuperación han sido «la inversión en infraestructuras públicas, la reforma urbana con espacios más amplios y accesibles, y la promoción continua del comercio local». Por la experiencia vivida, ve esencial «que los servicios públicos funcionen y la gente se sienta atendida». Ha aprendido además «que es fundamental trabajar codo con codo con los empresarios». «Tengo el bendito problema de que escaseen los locales para empresas y comercios», comenta Sánchez.
Turistas y vecinos, en las terrazas de la curva de Lo Pagán, este viernes.
(Antonio Gil / AGM)
Tirón turístico
Otro factor de cambio es «la conciencia de la vulnerabilidad del entorno y sus repercusiones en la sociedad y en los responsables», señala el presidente de la Asociación de Empresarios de Alojamientos Turísticos de la Costa Cálida, José Catalá. Cree que «la pandemia catalizó tendencias sociales que ya se fraguaban con anterioridad, como los nuevos hábitos de consumo, la exigencia de la sostenibilidad ambiental, y el interés inversor desmedido por el sector turístico en España».
La coctelera del covid aceleró la resiliencia económica de la costa del Mar Menor. Advierte de que «igual que las administraciones tendrían que haberse adelantado a las crisis con nuevos marcos regulatorios, ahora tendríamos que estar planificando las futuras condiciones, como la ordenación del territorio, para aprovechar las nuevas olas».
La fiebre del lujo
Con el termómetro inmobiliario disparado, la costa del Mar Menor experimenta una réplica del modelo fallido en 2011. «Ya no se construye viviendas por debajo de los 150.000 euros, y como no es accesible para la mayoría, pues acuden al mercado de vivienda usada, que ha subido también los precios», comenta Simón, desde la agencia Ribera 3. «Si tardas una semana en volver a ver una oferta, ha subido entre 10.000 y 15.000 euros más», explica.
Para Evelina Voloz, directora de la agencia WGN, en San Pedro del Pinatar, «la vivienda ha tocado techo, porque los precios han alcanzado la cima». Como ejemplo, señala los 110.000 euros de un piso de dos habitaciones en el municipio pinatarense, donde no hace tanto costaba la mitad. Las transacciones de casas de 300.000 euros se han convertido en habituales, según comenta. La mayoría, para compradores extranjeros, aunque la agente percibe un descenso del interés por los elevados precios.
Para estar sano, un ecosistema necesita un balance natural entre:
Organismos
acuáticos
Nutrientes
Los rayos de luz atraviesan el agua
En aguas profundas, en la superficie, nos encontramos:
Cianobacterias
En los fondos marinos de aguas poco profundas nos encontramos grandes praderas y algas
Para estar sano, un ecosistema necesita un balance natural entre:
Organismos
acuáticos
Nutrientes
Los rayos de luz atraviesan el agua
En aguas profundas, en la superficie, nos encontramos:
Cianobacterias
En los fondos marinos de aguas poco profundas nos encontramos grandes praderas y algas
Para estar sano, un ecosistema necesita un balance natural entre:
Organismos
acuáticos
Nutrientes
Los rayos de luz atraviesan el agua
En aguas profundas, en la superficie, nos encontramos:
Cianobacterias
En los fondos marinos de aguas poco profundas nos encontramos grandes praderas y algas
Para estar sano, un ecosistema necesita un balance natural entre:
Organismos
acuáticos
Nutrientes
Los rayos de luz atraviesan el agua
En aguas profundas, en la superficie, nos encontramos:
Cianobacterias
En los fondos marinos de aguas poco profundas nos encontramos grandes praderas y algas
Historia visual

Soy William Abrego, me uní como ejecutivo de SEO y me abrí camino hasta el puesto de Gerente Asociado de Marketing Digital en 5 años en Prudour Pvt. Ltd. Tengo un conocimiento profundo de SEO en la página y fuera de la página, así como herramientas de marketing de contenido y diferentes estrategias de SEO para promover informes de investigación de mercado y monitorear el tráfico del sitio web, los resultados de búsqueda y el desarrollo de estrategias. Creo que soy el candidato adecuado para este perfil ya que tengo las habilidades y experiencia requeridas.
Enlace de origen : Una década de la sopa verde que viralizó el Mar Menor