
Las calles de Jumilla volvieron a convertirse ayer en el gran escenario de la fiesta. Miles de personas ocuparon aceras, plazas y rincones para contemplar … el gran desfile de Moros y Cristianos en su recorrido, uno de los actos más multitudinarios y esperados de unas celebraciones que cada año hacen gala de una mayor participación, espectacularidad y arraigo popular.
La tarde avanzó al ritmo de marchas moras y pasodobles festeros mientras el color de los trajes, el brillo de los metales y el sonido de la percusión envolvían el ambiente festivo. Desde los primeros compases quedó patente el esfuerzo y la ilusión de las distintas cábilas, mesnadas y comparsas jumillanas, protagonistas de una jornada en la que la tradición y el espectáculo caminaron de la mano.
Abrían el cortejo las abanderadas de la Federación de Moros y Cristianos, Juana María Olivares (mayor), y Carla Molina (infantil), acompañadas por el alcaide del Castillo, Francisco Jiménez, y el embajador, Iván Alarcón. Su paso marcó el inicio de una comitiva que durante varias horas mantuvo la atención de un público entregado que respondió con aplausos a cada uno de los boatos participantes.
Los grupos festeros exhibieron la riqueza de unas fiestas que encuentran en el desfile su máxima expresión visual. Bordados, capas, armaduras, turbantes y estandartes llenaron las calles con una puesta en escena cuidada hasta el último detalle, fruto de meses de preparación y trabajo.
A la celebración se sumaron además representantes festeros llegados desde Los Alcázares, Molina de Segura y Abanilla, cuya presencia volvió a poner de manifiesto la estrecha relación existente entre municipios unidos por la pasión hacia las fiestas de Moros y Cristianos. Su participación aportó más vistosidad a un desfile que destacó por la variedad de formaciones y la riqueza de sus propuestas.
Los momentos de mayor espectacularidad llegaron con los diferentes boatos que acompañaron el recorrido. Danzarinas, coreografías, efectos de fuego, caballos y elementos escénicos sorprendieron continuamente al público, creando imágenes de gran fuerza visual que arrancaron numerosas ovaciones. El desfile se transformó así en un espectáculo en movimiento donde la historia, la fantasía y la tradición festera se mezclaron para ofrecer una experiencia única.
Expectación por los capitanes
Especial expectación despertó la llegada de los capitanes moro y cristiano, los hermanos Pedro y Claudio Gil Álvarez. Elevados sobre sus carrozas recorrieron las calles entre aplausos y muestras de admiración. Su presencia simbolizó la representación de ambos bandos en unas fiestas que rememoran, desde la convivencia y el respeto, episodios históricos convertidos hoy en patrimonio de la ciudad.
La alcaldesa, Seve González, y la concejala de Festejos, Asun Navarro, participaron en el desfile integradas en la comparsa de Contrabandistas de la Peña Rubia, compartiendo el recorrido con el resto de festeros. Con la caída de la noche, las últimas escuadras completaron el recorrido.

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Enlace de origen : El esplendor de los Moros y Cristianos se adueña de Jumilla