Entre la «gentuza antialemana infestada de comunistas» que para el jefe de las fuerzas armadas unificadas de la Alemania nazi (SS) eran los refugiados de … la guerra civil española que se exiliaron a Francia, muchos de ellos huyendo de Franco y sus represalias, se encontraban al menos 398 nacidos en la Región de Murcia que acabaron dando con sus huesos en alguno de los campos de concentración desplegados por Hitler, de Mauthausen a Neuengamme, Dachau o Ravensbrück, en un proceso de deportación masiva que afectó a 9.000 españoles. Así lo cuenta Antonio Muñoz Sánchez, investigador de la Universidad de Santiago de Compostela y colaborador estrecho de los Archivos Arolsen y el Archivo General de la Región de Murcia (AGRM).
Gracias a la investigación desarrollada en el AGRM desde 2021, se sabe que prácticamente la mitad de los deportados nacidos en la entonces provincia de Murcia no residían en ella antes de la guerra civil, ya que con anterioridad a la contienda sus familias habían emigrado mayoritariamente a tierras catalanas, desde donde salieron hacia el país galo antes de la ocupación alemana, en el éxodo conocido como ‘La Retirada’: cuando Cataluña estaba cayendo a manos del ejército franquista.
Una de las muestras de estos cinco años de buceo documental desde la Región, al abrigo de la labor internacional impulsada desde 2016 por el proyecto Stolen Memory (Memoria Robada), creado en el seno de los Archivos Arolsen, es la puesta en marcha del portal web ‘Deportados murcianos en campos de concentración nazis’ (https://deportados.carm.es), herramienta digital presentada esta semana en las instalaciones del Archivo Regional. Uno de sus objetivos, más allá de la necesaria divulgación, es el de dignificar a las víctimas mediante la gestión documental y la colaboración internacional.
En este último extremo, la localización de familiares de las víctimas del fascismo por parte de los voluntarios de Stolen Memory, reforzada por la búsqueda desde el terreno por parte de archivos provinciales y autonómicos españoles, está permitiendo la recuperación de esas pequeñas cosas que los nazis confiscaron a los internados en los campos de concentración, desde pulseras y colgantes a carteras y relojes, llaves o fotografías. Esta misma semana, los familiares de Blas Martínez Aranda, deportado originario de Churra y desaparecido en Neuengamme, han recuperado un reloj de pulsera que llevó en su cautiverio.
Años antes, en 2018, fue el turno de los familiares de Braulia Cánovas Mulero ‘Monique’, nacida en Alhama de Murcia, a la que le robaron un anillo y un reloj de pulsera durante su retención en el subcampo de Hannover-Limmer, dependiente del campo de concentración de Neuengamme. Ahora, ocho décadas después, solo queda por reintegrar un objeto recuperado de los deportados murcianos, de las doce pertenencias españolas que aún posee Stolen Memory: una pluma estilográfica que busca dueño entre los allegados de Mariano García López, si se logra localizarlos, y que permanece depositada, a tal fin, en el AGRM.
240 muertos
Más de ochenta años después, el camino de la restitución de la memoria de estos 396 hombres y dos mujeres sigue incompleto, con fichas aún sin rostro que adjudicar a un nombre, una fecha de nacimiento, un número de prisionero y un mapa en el que se reconstruye su ruta previa y la llegada a los campos de Hitler desde la Francia ocupada.
De los 398 deportados identificados hasta el momento, ya que desde el Archivo General no se descartan nuevas incorporaciones a la lista, 240 murieron en los campos nazis «por la extenuación, la desnutrición, el frío o las enfermedades», así como «por los malos tratos y la violencia extrema, indiscriminada y arbitraria que sufrieron», según desgrana el portal de la Carm.
Fue entre los años 1940 y 1942 cuando se produjo la mayoría de las muertes entre los nacidos en la provincia: 224. El primero en engrosar la lista fue el bullense José María Molina Moñino, de 37 años de edad, que murió «a los setenta y cuatro días de su ingreso en Mauthausen», tal como se desvela en el portal Deportados murcianos.
La directora de Stolen Memory, Charlotte Meiwes, con el reloj de Blas Martínez, y el director del AGRM, Javier Castillo, con la pluma de Mariano García.
(Vicente Vicéns / AGM)
-
Nacimiento: Churra, Murcia (04/03/1919).
Campo de concentración final: Neuengamme, subcampo de Bremen-Farge. Destino: desaparecido. Las últimas noticias que se tienen de Blas remiten a la evacuación que se realizó en el campo el 10 de abril de 1945.Blas Martínez Aranda
El 16 de marzo de 1944, desde su internamiento en el campo de Neuengamme, en la ciudad alemana de Hamburgo, Blas Martínez Aranda escribió a su madre: «Con respecto a mis hermanos (…) no olviden nunca que deben ir a la escuela (…). Si ellos aprenden, cuando vaya podré hacer de ellos hombres (…). Si no hacen lo que digo, la tierra se los comerá».
El joven republicano nunca volvió a su Churra natal ni pudo hacer de sus hermanos, criados en el campo, «hombres», pero gracias a la conexión entre Juan Martínez, hijo del hermano menor de Blas, y el Archivo General de la Región de Murcia, la historia de este deportado es una de las más completas de las que aparecen en el buscador de la web regional; su ficha no solo tiene rostro, sino que incluye cartas manuscritas entre él y su madre, así como otra remitida por su padre al comité internacional de Cruz Roja, en 1946, preguntando por su paradero y que parece que quedó sin respuesta.
Retrato de Blas Martínez Aranda (1937).
(Estudio Orga)
«Solo existían dos fotos de mi tío que tenía mi abuela, y, cuando ella falleció, mi padre [Salvador], que le tenía mucho cariño a su hermano mayor, las guardó con las cartas; cuando mis padres fallecieron», relata Juan Martínez Andreu, «las guardó mi hermano, a quien se las pedí y las hice llegar al Archivo».
Para el sobrino de Martínez Aranda, recibir este miércoles pasado, en un acto cargado de simbolismo, el reloj de pulsera de su tío, recuperado por los Archivos Arolsen y depositado en el AGRM durante más de cinco años, ha sido «bonito», porque teniéndolo en las manos ha podido comprobar que Blas «no vivía como un señorito». Pero más allá del objeto, él se queda con la carta que su abuela le escribió a su hijo en abril de 1944 y en la que «se ve a una madre muy preocupada por su hijo».
«¿Qué pasó con el tío Blas? Me crie con esa pregunta, y, que le hayan puesto fechas y horas a la situación en la que vivió, es de agradecer», añade Juan.
Nacido el 4 de marzo de 1919 en la pedanía murciana de Churra, a pesar de su origen humilde, y gracias a una beca de la Diputación Provincial de Murcia, Blas Martínez Aranda pudo estudiar bachillerato. Al producirse el golpe del 36, un grupo de milicianos del Frente Popular lo detuvo, junto a otros jóvenes de Churra, al haber aparecido sus nombres en varios carnés del Sindicato Nacional Sindicalista. Poco después, se alistó en el Batallón de Voluntarios de Murcia. En octubre de 1937 fue ascendido a sargento en la 45 Brigada Mixta, y más tarde formó parte de la tercera expedición que se instruyó en la escuela de pilotos de Kirovabad, en la antigua URSS.
Tras ser clasificado como «preso político», partió el 21 de mayo de 1944 en un convoy de más de 2.000 hombres -entre ellos 194 españoles- con destino a Neuengamme, campo en el que ingresó con el número 31.589. Allí los nazis le despojaron de sus efectos personales, entre ellos el reloj que ya guarda su familia. Posteriormente se le transfirió a Bremen-Farge, subcampo que fue evacuado en abril de 1945, y sus presos transferidos a Sandbostel y Neuengamme. «Es posible que Blas falleciera en aquel infierno de hierro y hormigón, en una de esas ‘marchas de la muerte’ o que fuera una de las miles de víctimas del hundimiento del crucero ‘Cap Arcona’, en la bahía de Lübeck, en mayo de 1945», concluye la bio del portal memorial de la Comunidad Autónoma (Carm).
-
Nacimiento: sin confirmar punto de la Regiónde Murcia (28/08/1918).
Campo de concentración final: Wöbbelin. Destino: liberado (02/05/1945).Mariano García López
Una pluma estilográfica que los nazis confiscaron a Mariano García López aguarda en las instalaciones del Archivo Regional a la espera de localizar a algún familiar vivo a quien entregársela. El objeto es, según puede leerse en el portal web ‘Deportados murcianos en campos de concentración nazis’, el «único testimonio de su sufrimiento».
La pluma de García López, numerado en el campo de Neuengamme como prisionero 30.747, es uno de los doce legados físicos, propiedad de deportados españoles, que el proyecto Stolen Memory busca restituir a otras tantas familias.
Agricultor nacido en la Región (no se tiene certeza de la localización exacta) el 28 de agosto de 1918, la investigación documental intuye que debió de combatir en el ejército de la República y exiliarse a Francia. Tiempo después fue detenido por los ocupantes alemanes, probablemente acusado de colaborar con la Resistencia y trasladado al campo de tránsito francés de Compiègne. Allí fue clasificado como «preso político» y se ordenó su deportación. Llegó a las instalaciones de Neuengamme el 24 de mayo de 1944. En los últimos días de guerra salió de Hamburgo en una de las llamadas «marchas de la muerte» con destino a Wöbbelin, situado cerca de la ciudad alemana de Ludwigslust y a 190 kilómetros al noroeste de Berlín, de donde fue liberado por tropas del ejército de Estados Unidos el 2 de mayo de 1945.
-
Nacimiento: La Costera, Alhama de Murcia (08/01/1920).
Campo de concentración final: Bergen-Belsen. Destino: liberada (15/04/1945).Braulia Cánovas Mulero ‘Monique’
-
Nacimiento: Balsapintada, Fuente Álamo (14/02/1912).
Campo de concentración final: Sachsenhausen. Destino: liberada (22/04/1945).Antonia Sánchez García (fructuoso)
Solo dos mujeres forman parte de la lista de nacidos en la provincia de Murcia que sufrieron años de trabajos forzados y horror en alguna de las instalaciones de retención y tortura desplegadas por el nazismo. Las dos fueron liberadas en 1945 tras ser encarceladas, según las pruebas documentales recabadas, por su colaboración con la Resistencia francesa.
En la reconstrucción de los pasos seguidos por Antonia Sánchez García, nacida en Balsapintada (Fuente Álamo), ha tenido todo que ver el empeño investigador del AGRM.
Monique Jené (1956).
Nacida en 1912, fue detenida por la Gestapo en la ciudad francesa de Lyon el 12 de mayo de 1944. Tras sucesivos traslados de Neue Bremm a Ravensbrück, y de este campo a Sachsenhausen, acabó en alguno de los cruceros prisión de la bahía de Lübeck. La Cruz Roja sueca consiguió rescatar de aquellos barcos a 420 mujeres que se dirigían a Trelleborg (Suecia). Su nombre figura en aquella lista de refugiados como única española.
Más ha trascendido dentro y fuera de las fronteras españolas el caso de Braulia Cánovas Mulero ‘Monique’. Nacida en la pedanía de La Costera (Alhama de Murcia) el 8 de enero de 1920, su familia emigró a Barcelona y más tarde a una localidad cercana a Burdeos. Cuando en 1942 los alemanes ocuparon la llamada Francia libre, Braulia comenzó a colaborar con la Resistencia. Adoptó el apelativo en clave de ‘Monique’, hasta que en mayo de 1943 fue detenida por la Gestapo. Ya en 1944 ingresó en el campo de Ravensbrück, al norte de Berlín. Casi al final de la guerra, fue trasladada a Bergen-Belsen, centro de retención del que fue liberada. El gobierno francés, en reconocimiento por su apoyo a la Resistencia, la nombró oficial de la Legión de Honor en 1987.
José Santonja Gálvez y Cayetano García Jiménez, los deportados 397 y 398
La labor de pesquisa permanente del AGRM y de investigadores como Fuensanta Escudero, coautora junto a Javier Castillo de ‘Deportados murcianos a los campos de concentración nazis’ (2021), ha permitido añadir este 2026 dos nombres a la lista regional. El primero, José Santonja Gálvez, nacido en Librilla (18/02/1918), nacionalizado francés en 1939 y casado con una refugiada política española llegada a Francia, acabó internado en el campo de Sachsenhausen, del que fue liberado en 1945. Peor destino tuvo el caravaqueño Cayetano García Jiménez, quien tras el estallido de la guerra civil española se presentó voluntario para combatir por la República. Al producirse ‘La Retirada’ de Cataluña se exilió a Francia. Aún se desconoce su trayectoria tras el estallido de la guerra mundial, pero es probable que se naturalizase francés. Fue detenido e internado en el campo de tránsito de Compiègne, desde donde fue deportado en el convoy de 21 de mayo de 1944 con rumbo a Neuengamme. Se le dio por desaparecido en 1945, en un desenlace similar al de Blas Martínez Aranda.
«Las familias nos ayudan a reconstruir sus biografías»
El proyecto Stolen Memory, dirigido por Charlotte Meiwes, tiene depositados en museos y archivos los objetos que faltan por devolver a los familiares de deportados españoles. «Tener en las manos estos recuerdos es muy emocionante», cuenta la berlinesa, quien explica a LA VERDAD el impacto que supone entregarle a las familias, además de un anillo, la copia de los documentos de los que disponen. «A veces no saben ni que habían sido encarcelados o dónde fueron enterrados y, al mismo tiempo, ellos nos ayudan a reconstruir sus biografías fuera de los campos», agradece.

Soy William Abrego, me uní como ejecutivo de SEO y me abrí camino hasta el puesto de Gerente Asociado de Marketing Digital en 5 años en Prudour Pvt. Ltd. Tengo un conocimiento profundo de SEO en la página y fuera de la página, así como herramientas de marketing de contenido y diferentes estrategias de SEO para promover informes de investigación de mercado y monitorear el tráfico del sitio web, los resultados de búsqueda y el desarrollo de estrategias. Creo que soy el candidato adecuado para este perfil ya que tengo las habilidades y experiencia requeridas.
Enlace de origen : La reparación de la memoria de 398 murcianos deportados a campos de concentración nazis