El recorte del Trasvase afectará a casi 100 kilómetros de los cauces del Segura y Mundo

El recorte del Trasvase afectará a casi 100 kilómetros de los cauces del Segura y Mundo

Manuel Buitrago


Desde que llegaron las primeras aguas del Trasvase en el año 1979, una gran parte de la cuenca del Segura cuenta con un caudal ‘prestado’ de unos 300 hectómetros cúbicos anuales de media que se suman a las aportaciones del régimen natural. Las transferencias del Tajo representan un balón de oxígeno, no solo para los regadíos y abastecimientos, sino también para los ecosistemas, el estado de la masas de agua y los hábitats de flora y fauna en casi 100 kilómetros de los ríos Segura y el Mundo por los que circula el agua trasvasada. Se estima que el recorte de 90 hectómetros anuales supondría, como media, una merma del 8% del caudal circulante entre Camarillas y el Azud de Ojós.

Lo llamativo es que no existe ningún estudio técnico específico sobre el impacto medioambiental que tendrá el recorte del Trasvase en la cuenca del Segura, un aspecto que se olvida con frecuencia o que queda en un segundo plano en el conflicto del agua, centrado en el perjuicio para la agricultura. La Confederación Hidrográfica del Segura apunta que sus cálculos para mantener los ecosistemas de la cuenca están basados en los recursos propios, sin incluir las aportaciones externas.

La CHS ha calculado los caudales ecológicos contando solo con sus recursos naturales propios, sin tener en cuenta las aportaciones del Tajo

La subida gradual del caudal ecológico en el Alto Tajo alcanzará los 8,6 m3/s el año que viene, lo cual tendrá repercusión en amplios tramos cuenca del Segura. El agua que llega del Tajo se mezcla con las del río Mundo entre los pantanos del Talave y Camarillas. Sigue por el cauce del Segura hasta el Azud de Ojós, donde arrancan los canales del Postrasvase a izquierda y derecha. Son casi 100 kilómetros a cielo abierto. El presidente de los regantes del Trasvase, Lucas Jiménez, ya advirtió de las repercusiones medioambientales que tendrá el recorte en esos tramos.

La CHS se ciñe a sus recursos

Se desconoce si hay afecciones para la flora y fauna del Segura como consecuencia del recorte del Trasvase, ya que no hay estudios. La Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) explica que el cálculo de las necesidades hídricas para el mantenimiento de los ecosistemas asociados a las zonas húmedas, así como las restricciones al sistema de explotación de la demarcación que han de adoptarse para asegurar la implantación efectiva de los regímenes de caudales ecológicos y el buen estado de las masas, se efectúan «contando exclusivamente con los recursos naturales propios de la cuenca del Segura, sin tener en cuenta las aportaciones que se reciben del Trasvase Tajo-Segura».

Fuentes del organismo de cuenca añaden que de acuerdo con lo establecido en la Instrucción de Planificación Hidrológica, «los trasvases se caracterizan en los planes hidrológicos como presiones morfológicas por alteración del régimen hidrológico natural derivada de la incorporación a una masa de un volumen ajeno a ella». Concluye, a preguntas de LA VERDAD, con que «no se conoce ningún estudio específico en el que se encuentre evaluada la afección producida por una menor disponibilidad de recursos del Trasvase Tajo-Segura sobre la fauna y flora de los ríos de la cuenca del Segura».

El Plan del Segura destaca que hay diversas zonas de la demarcación en las que se incumplen los caudales ecológicos mínimos debido a las detracciones de agua para uso urbano y las que llevan a cabo los usuarios. La Confederación plantea un programa de actuaciones para tratar de corregirlo.

De acuerdo con el plan de cuenca vigente, las aportaciones propias del río Segura en régimen natural alcanzan los 764 hectómetros cúbicos anuales de media, considerando el periodo 1980-2018, la llamada ‘serie corta’. Junto a eso, los recursos medios trasvasados son de 295 hectómetros para abastecimientos y regadíos. Los 90 hectómetros que se prevén recortar representan aproximadamente un 8% del caudal global circulante en el Segura entre Calasparra y Ojós.

El cauce del río Mundo también se verá potencialmente afectado entre los pantanos del Talave y Camarillas, separados por unos 35 kilómetros, ya que transporta las aguas procedentes del Tajo junto a los recursos propios de la cuenca.

El precedente del ‘entubamiento’

La detracción de caudales del Tajo que circulan por el Segura tuvo un episodio conflictivo en el año 2010, cuando el Ministerio proyectó canalizar en la Región de Murcia el agua del Tajo destinada a la población, unos 100 hectómetros anuales. El objetivo era mejorar la calidad del agua para consumo humano, evitando que circulara en cauce abierto y quedara expuesta a episodios contaminantes o accidentes. Se trataba de entubar 145 kilómetros por razones de salud pública, entre el Cenajo y las plantas potabilizadoras de la Mancomunidad de Canales del Taibilla situadas en el centro de la Región, con un coste de 237 millones de euros. Se estimo que se perdería un 14% del caudal del río, y el Ministerio aportó un estudio de impacto para señalar que no se causaba un daño ambiental, aunque luego redimensionó la obra.

El Ministerio anuló en 2011 un proyecto para canalizar las aguas de abastecimiento debido al fuerte rechazo social por el impacto que causaba en el río

Aquel proyecto provocó una rebelión en los municipios de las vegas media y alta, así como entre los regantes y miembros de la Plataforma en Defensa del Segura creada para impedir la obras. Unos y otros argumentaron que se causaría un importante daño medioambiental al río debido a la merma de caudales. Al año siguiente, el Ministerio desistió de su plan.

En el canal principal del acueducto Tajo-Segura también se ha creado un cinturón verde en los 300 kilómetros de longitud que separan los embalses de cabecera con la presa del Talave. Gran parte de ese trazado va acompañada de arboles y plantas que conforman su hábitat.

Faltan puntos de control de caudales ecológicos

El régimen de caudales ecológicos mínimos varía mucho dentro de la demarcación del Segura: de cero a 2,21 metros cúbicos por segundo de media anual. Según el plan de cuenca, dicho caudal es inexistente en dos tramos del río Guadalentín y en una docena de ramblas. El mayor caudal ecológico se registra en la confluencia del Segura con el río Quípar hasta el Azud de Ojós. Así como desde este último hasta la Contraparada. El plan hidrológico vigente identifica a estos efectos 80 ramblas, tramos de ríos, encauzamientos y arroyos.

En términos generales, los principales tipos de incumplimientos diagnosticados y su propuesta de mejora en este tercer ciclo de planificación hidrológica, corresponden a los tramos del embalse del Cenajo a Cañaverosa; desde el Reguerón a la desembocadura; de la depuradora de Archena hasta la Contraparada, y en dos puntos de los ríos Mundo y Taibilla. Las conclusiones del estudio del Servicio de Hidrología de Comisaría de Aguas señaló que en el año 2023 había 50 masas de agua sin estación de aforos, frente a 32 que tenían al menos una. Asimismo, eran necesarios 52 puntos de control nuevos y complementarios a otros 53 ya existentes.

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