Menos maletas y más reformas: el Mar Menor vive una fiebre de obras

Menos maletas y más reformas: el Mar Menor vive una fiebre de obras

Habían quedado en un segundo plano, pero ha llegado su momento: el piso heredado con azulejos de 1983, el dúplex con un exterior desaprovechado o el chalecito con una fachada amarillenta. Numerosos propietarios de la costa del Mar Menor han hecho sus cálculos: ante un verano con los viajes por las nubes, medio mundo en conflicto y el alquiler vacacional a precio de la Costa Azul, reformar la casa de la playa para pasar los meses de calor se ha convertido en un plan atrayente. Ese repliegue hacia un veraneo local, sumado al auge imparable del alojamiento turístico y -otro ‘boom’- la obsesión por las piscinas privadas, han disparado la demanda de obras menores para un sector que no da abasto y, como ya ocurrió en pasados picos inmobiliarios, ha generado una nueva escasez aguda de albañiles y otros oficios.

Enlace de origen : Menos maletas y más reformas: el Mar Menor vive una fiebre de obras