Detrás de cada puesta en escena brillante, con actores que, con su bien hacer, se llevan el aplauso del público, se esconden aquellos que ponen … el esqueleto al éxito, las palabras que dan forma a las infinitas historias que nos conmueven, nos sacan una sonrisa, nos acercan a la reflexión o nos trasladan a mundos reales y oníricos gracias a sus obras de teatro: son los dramaturgos.
La figura del escritor teatral es «el eslabón más débil de las artes escénicas», según define el dramaturgo murciano Fulgencio M. Lax. Con el objetivo de tejer una red de apoyo y ayudar a crecer la labor de los dramaturgos de la Comunidad nació, hace siete años, la Asociación de Dramaturgos de la Región de Murcia (DREM). Con 28 socios, la asociación presidida por Cristina I. Pina «pretende defender y potenciar la presencia de la creación dramatúrgica de la Región de Murcia en todos los ámbitos».
A través de diferentes acciones, entre ellas la realización de lecturas dramatizadas y la publicación de las obras de los asociados, DREM busca conectar a los diferentes autores con las compañías profesionales y fomentar las colaboraciones con otras asociaciones nacionales e internacionales con similares objetivos.
En uno de los espacios más acogedores para las artes escénicas en la Región, el Teatro Circo Murcia, LA VERDAD se reúne con cuatro dramaturgos de DREM que representan el presente y el futuro de la profesión. Ayelén Manzano, Zabu Medina, Reyes Aznar y Fulgencio M. Lax comparten con los lectores las diferentes caras de la dramaturgia.
Fulgencio M. Lax: «Me siento feliz por tener compañeros que antes fueron alumnos»
Fulgencio M. Lax (Murcia, 1961), doctor en Filosofía y Letras, profesor de Literatura Dramática en la ESAD de Murcia, es uno de los dramaturgos más queridos por la profesión. Su trayectoria es ciertamente admirable, con ciclos de textos teatrales dedicados a reflexionar sobre los lugares y no lugares, la muerte, la violencia y la ternura, con proyectos monográficos sobre la guerra, sobre Shakespeare, y sonadas indagaciones en el teatro breve y el monólogo. Es uno de los fundadores de DREM y nos presenta a sus compañeros de mesa: de Ayelén, la más joven de la asociación, destaca la fortaleza en la construcción de su palabra dramática («¡impresionante!»); de Zabu alaba, además de sus publicaciones en revistas como ‘Primer acto’, su particular «sutileza y habilidad» a la hora de conjuntar universos dramáticos aparentemente desacoplados; de Reyes Aznar subraya su dramaturgia que podría pensarse que es «más clásica, más tradicional, pero no es así, pues ella bebe, pero no se queda anclada, del folclore y de la tradición, que ella renueva».
«Me encantaría que continuásemos formando un tejido cultural que ayude tanto a la difusión del teatro dentro de la Región como fuera, pero en todos los aspectos», desea Zabu Medina
¿Y Fulgencio? Reyes Aznar cree que es «un maestro de maestros, era un placer tomar clase con alguien extremadamente sensible y que estaba ejerciendo activamente, alguien que no puede evadirse de la realidad social, que le traspasa y está hincada en su dramaturgia, como perdigones de bala». Lax luce una camiseta de ‘Pulp Fiction’ (Tarantino, 1994), y cree que, como dice Señor Lobo (Harvey Keitel) en el filme, no hay que regodearse en el trabajo ya hecho, sino seguir adelante, ser constantes. «A veces nos diluimos en el discurso, y caer y levantarse es el abecedario de cualquier artista, de un dramaturgo, de un pintor, de un músico… estamos en una continua búsqueda y casi que deslizándonos por un tobogán de sensaciones, de emociones, de colores, de sufrimiento, de dolor, de alegrías y de encuentros».
Una de las preguntas que Fulgencio M. Lax hacía a sus alumnos es: ¿Qué queremos contar al público? ¿Para qué escribimos? Dice el veterano profesor que hay un gran movimiento en torno al teatro para leer, y, de hecho, Jesús Galera, también miembro de DREM, insiste por esta vía con la publicación de textos dramáticos en la editorial La Máquina de Nubes. «Pero cuando uno escribe lo hace para la escena», enfatiza Lax, «y sea la forma que sea, siempre hay un texto, es la partitura y dentro de ella está la palabra; luego hay otros elementos que se van integrando, otros lenguajes, como la iluminación, el sonido, el movimiento, el vestuario… pero sin duda el texto es el articulador de todo espectáculo».
Manuel Muñoz Hidalgo, Lorenzo Píriz Carbonell, Diana de Paco, Ginés Bayonas, César Oliva… y también Fulgencio M. Lax y Jesús Galera, entre otros otros, han ido nutriendo de nuevas visiones, universos, impulsos, palabras y experiencias. Todo eso marca nuevos estilos, según M. Lax: «Marcar el estilo sin que la experiencia vital del artista lo sustente, es algo artificial. Ahora que parece que estar en contra de García Lorca es pecado, su trabajo vanguardista en el teatro tiene grandes dosis de artificialidad porque vitalmente no hay una conjunción entre la creación y la realidad vital, incluso intelectual, del autor granadino, y eso no quita que sean trabajos espléndidos». En la Región de Murcia, M. Lax encuentra «una rabiosa contemporaneidad en los trabajos de Zabu; y el concepto de diálogo tradicional está en Reyes, aunque en su caso la palabra entra en una suerte de laberinto de sentido y significado».
¿Cuál ha sido su suerte? «En mi vida personal, mi suerte ha sido mi familia. Profesionalmente, mi suerte y mi orgullo es estar rodeado de compañeros de proyectos que antes han sido mis alumnos. Me siento muy feliz. Los admiro muchísimo, y me encanta lo que escriben y lo que pueden llegar a escribir», asegura el querido profesor.
DREM organiza periódicamente los ‘Círculos viciosos’, encuentros en los que los asociados presentan , comentan y debaten sus nuevos textos. «Todos tienen una misma isotopía, un mismo perfil, que no es otro que la trayectoria que tienen todos estos nuevos dramaturgos de la Región de Murcia que están empujando con fuerza».
Reyes Aznar: «En el fondo, uno siempre escribe de uno mismo, aunque haya 80 personajes en una obra»
La caravaqueña Reyes Aznar (1986), licenciada en Arte Dramático por la ESAD de Murcia y fundadora de la Compañía Internacional de Teatro Finalis Terra en Santiago de Chile en 2013, recorrió América durante la pasada década aprendiendo de compañías como Try Teatro Banda, en Chile; Yuyachkani, en Perú; Anna Wolf, de Argentina; Teatro de los Andes, de Bolivia; y Teatro Malayerba, en Ecuador, entre otras. Como dramaturga es autora de la ‘Tetralogía del miedo’, compuesta por ‘Juicio’, ‘Belleza’, ‘Olvido’ y ‘Ocaso’, esta última de próxima representación. Tiene la sensación de que cada vez menos los dramaturgos se esconden detrás de sus personajes para tomar distancia: «Uno siempre escribe de sí mismo, da igual que tengas 80 personajes en una obra. Lo que ve el espectador al fin y al cabo es una transformación artística de un dolor, de un trauma, de una felicidad, de un problema… Eso ha ido cosiendo al corazón mi visión actual de la dramaturgia contemporánea. Me parece valiente que se haga eso, hay una claridad que convierte el teatro en una experiencia mucho más fuerte. El teatro está por tanto en carne viva».
Aznar es de lo más polivalente, pues escribe sus textos, los dirige y también los interpreta. En ‘0lvido (vientos de sefarad)’, obra ambientada en lo antiguo pero terriblemente contemporánea, ella es la responsable de la dramaturgia, dirección y actuación. «Para mí lo más difícil fue la escritura. Porque es a lo que te tienes que agarrar. Cuando el texto está, tú ya puedes tener un camino, y eso garantiza que llegues a buen puerto. Hay un valor en sacar afuera todo lo que se lleva dentro».
Invoca Reyes Aznar a Miguel de Cervantes cuando escribió que el hambre aviva los ingenios: «Es totalmente cierto, porque yo ahora por suerte tengo varios proyectos de dramaturgia que van a ver la luz este 2026, o muy pronto, y en el fondo hacemos de todo. Denominarse dramaturgo daba pudor, pues para algunos era sinónimo de ganar dinero y de estar en un lugar alto, y nosotros también tenemos el valor de reconocernos en lo que somos, y eso da el peso de lo que todos somos». Reyes tuvo «la gran suerte» de viajar por América Latina durante seis años y conocer a fondo compañías y festivales. «Allí hay una red de hermandad que no existe en Europa, allí la vida, aunque sea más difícil, está llena de color, y el arte escénico está vivo. Hay una telaraña en la que todo el mundo se conoce, ya sea en la capital, ya sea en los cerros de la otra parte de la cordillera, y descubrir eso fue muy significativo y me llenó. Fue una gran escuela para mi vida».
Ayelén Manzano: «Realmente en DREM somos una familia»
Comparte Fulgencio M. Lax sobre Ayelén Manzano, la dramaturga más joven actualmente en DREM, que su palabra dramática goza de «una fortaleza impresionante». La dramaturga y actriz nacida en Torrevieja (Alicante) y graduada en Interpretación por la ESAD de Murcia, miembro de la junta directiva de la asociación -vocal 3- cuenta cómo trabaja su doble vertiente: ser la actriz que interpreta sus propios textos. «Yo vengo de la interpretación y todo lo que escribo hoy en día lo escribo para mí», explica.
«Me inicio en la dramaturgia porque, de repente, yo tengo una enfermedad de transmisión sexual y necesito soltarlo de alguna forma. Zabu y mi pareja me animaron», se sincera. «A raíz de valorar qué es lo que quiero en mi vida como mujer, cuáles son mis aspiraciones, cuáles son mis carencias y mis heridas con respecto a mi cuerpo, lo que yo he sufrido y lo que han sufrido todas las mujeres de mi familia, siento la necesidad de empezar a crecer como mujer y como creadora», dice la artista, que está trabajando en su primera obra como dramaturga y actriz, ‘En esta casa no se espera’. «Me interesa el teatro documento. Me gusta muchísimo el verbatim; utilizar los testimonios de la gente de mi alrededor para ir construyendo un puzle sobre todo lo que me rodea».
«A raíz de la inteligencia artificial se está creando una especie de contracultura que nos lleva a escribir desde la rabia, desde el amor, desde los impulsos más primarios»
Ayelén Manzano
Dramaturga y actriz
El sarcasmo y la ironía son clave en los textos de Manzano, una artista que también se ha formado en danza, en las especialidades de flamenco, clásico y contemporáneo, y que ha realizado diversos cursos con profesionales como Antón Valen, Sol Garre y Lucía Miranda. «No definiría mis textos como ‘stand up’, pero se acercan un poco, quizá, a ‘Los monólogos de la vagina’ -de Eve Ensler-. Yo quiero que el público se divierta con mis ideas, con todo lo que pienso, por ejemplo, sobre la maternidad. Además, creo que la sociedad ve como un tabú las enfermedades de transmisión sexual y quiero romper con ello. Pretendo que el publico reflexione y se divierta», asegura.
«No pasa nada si no tienes claro hacia dónde vas. Lo importante es que, hacia donde estés yendo, lo hagas con convicción. Si luego sientes que te has equivocado, hay tiempo para volver atrás»
Zabu Medina
Dramaturga y directora
En un momento en el que la irrupción de la inteligencia artificial es una cuestión de debate global, la artista que ha interpretado a personajes como Leonor en ‘No hay burlas con el amor’ (ESAD, 2024), Gabrielle York en ‘Cuando deje de llover’ (ESAD, 2025) o la hija que limpia en ‘Floresta’ (Antrios, 2025) considera que «la inteligencia artificial nos está haciendo ser más humanos; las cosas que salen de verdad, desde nosotros, se notan. A raíz de la inteligencia artificial se está creando una especie de contracultura que nos impulsa a escribir desde la rabia, desde el amor, desde los impulsos más primarios. Nos lleva a reivindicar que estamos aquí y que lo que hacemos tiene valor». «Ahora mismo estoy rodeada de personas que me inspiran, que me impulsan. Soy una de las últimas incorporaciones de DREM y siento que somos una familia, nos cuidamos los unos a los otros a otros», comenta Ayelén con gran cariño.
Zabu Medina: «Escribir teatro es lo que más me apasiona»
El vínculo real que ha nacido entre los miembros de la asociación es algo que suscribe Zabu Medina, la segunda más joven de DREM. Es clave en la junta directiva de la asociación, al ocupar los cargos de secretaria y tesorera. Su compañero y exprofesor, Fulgencio M. Lax, destaca del trabajo de la dramaturga su «particular narratividad a la hora de construir y de conectar universos dramáticos que aparentemente están disociados de una forma muy sutil, muy hábilmente, pero también con una dureza muy propia».
«Lo más difícil es la escritura. Es a lo que te tienes que agarrar. Cuando el texto está, tú ya puedes tener un camino, y eso garantiza que llegues a buen puerto. Hay un valor enorme en sacar afuera todo lo que se lleva dentro»
Reyes Aznar
Dramaturga, directora y actriz
«Con Ayelén tengo una conexión muy buena. Llevamos tiempo trabajando juntas y no parece que vayamos a dejar de hacerlo. Además, en general, hay un ambiente muy bueno. Yo siento que nos impulsamos. No pasa nada si no tienes claro hacia dónde vas. Lo importante es que, hacia donde estés yendo, lo hagas con convicción. Si luego sientes que te has equivocado, hay tiempo para volver atrás. Es un lema que siempre llevo por bandera», considera la creadora, para quien «tener una red de apoyo que te sostenga es fundamental. Más allá de la amistad y del compañerismo, las asociaciones son tremendamente importantes porque generan esa red».
«Yo empecé a escribir de pequeña, prácticamente desde que tengo conciencia, con 5 o 6 años, y llevo escribiendo toda la vida. Siempre ha sido mi forma de expresarme, de desahogo, mi forma de poder plasmar cómo veía el mundo. Al llegar a la adolescencia y descubrir la Escuela [Superior de Arte Dramático] empecé a escribir teatro y descubrí que era lo que más me apasionaba», cuenta la joven natural de la pedanía murciana de Era Alta, que es una de las fundadoras de la compañía de creación e investigación teatral El Tercer Incendio, con la que ha puesto en pie obras como ‘La cabeza del dragón’, una farsa de Valle-Inclán en la que, a través de un cuento medieval, se burla de los valores de los cuentos infantiles de príncipes y princesas.
«Ahora que parece que estar en contra de García Lorca es pecado, su trabajo vanguardista en el teatro tiene unas grandes dosis de artificialidad porque vitalmente no hay una conjunción entre la creación y la realidad vital»
Fulgencio M. Lax
Dramaturgo y director de escena
Graduada en Dirección Escénica y Dramaturgia por la ESAD, como dramaturga ha publicado el texto de su TFE ‘Trilogía de lo interrupto. Primera interrupción. La habitación rosa’ en ‘Fila á’ (n° 8, 2025); ‘Donde acaba la playa’ en ‘Ágora127’ (n° 51, 2025); y un breve texto, ‘Peceras de fuego’, en la revista ‘Primer Acto’ (nº 368, 2025). Además, acaba de publicar su primer texto bajo el sello editorial La Máquina de Nubes, en colaboración con DREM: ‘Cuando me tragué tus ojos, marchité’. Este es el quinto volumen de la colección impulsada por la editorial de Jesús Galera.
En cuanto al futuro de la asociación, «me encantaría que continuásemos formando un tejido cultural que ayude tanto a la difusión del teatro dentro de la Región como fuera, pero en todos los aspectos, desde la dramaturgia, desde la dirección, desde la escena» y sueña con que «cada vez esto se sostenga de una forma más viable y enriquecedora para todas», indica la dramaturga y directora.
Tomar conciencia del trabajo y avanzar «con entusiasmo»
El teatro exige entusiasmo, ilusión, coinciden los cuatro. Una gran capacidad para observar la vida, el mundo y sus latidos. «Para DREM es importante que todos tengamos conciencia del trabajo que hemos desarrollado, y necesitamos que la sociedad conozca el trabajo que hacemos», asegura Reyes Aznar. Fulgencio M. Lax confiesa que todos los días escribe, bien temprano, a las cuatro de la madrugada ya está sobre el teclado. «Muchas veces comparto en las redes sociales estas reflexiones, a veces es un cuento, simplemente», cuenta Lax, que acaba de rematar un texto, ‘Los otros’, «un trabajo sobre el arraigo, sobre el ‘American first’ de Trump o el ‘España primero’ en versión española. Y creo que voy a estar tiempo sin escribir porque me he vaciado mucho». Lax asegura que está deseando ver volar a sus compañeros dramaturgos, «porque no hay nada que me haga más orgulloso que verlos hablar de sus trabajos con tanta solvencia, y cuando oyes hablar a un artista desde la emoción, desde la firmeza y desde el compromiso con los procesos creativos, pues solo puedes sentir una gran felicidad».
Seguramente el camino que les espera a todos es el de la reflexión sobre el mundo en que estamos juntos. Porque no vivimos en otro planeta.

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