
Había ganas y expectación, cierta tensión acumulada tras dos semanas de campaña solo virtual, y mucha disposición para aprovechar el altavoz en el primer debate … entre los cinco candidatos a rector de la Universidad de Murcia, que colapsó el Paraninfo de la UMU con colas a la entrada y ni un solo hueco libre. Más que un debate, el encuentro devino en un coloquio, en el que los candidatos, con una estructura compactada, expusieron sus visiones y apenas entraron al choque. Lo resaltó en un par de ocasiones uno de ellos, el catedrático de Química Guillermo Díaz, quien llamó la atención sobre el hecho de que los cinco parecían de acuerdo en casi todas sus propuestas para encarar los grandes desafíos de la UMU los próximos seis años.
Quizá porque los cinco aspirantes a suceder a José Luján al frente del Rectorado son conscientes de que la clave en estos momentos de la campaña está en pasar a la segunda vuelta, todos fueron cautelosos en sus exposiciones, que de fondo, sí velaban diferencias en los planteamientos y proyectos.
Las coincidencias de los cinco aspirantes al Rectorado fueron resaltadas por todos: la UMU está infrafinanciada y necesita alcanzar el 1% del PBI en su presupuesto, urge la estabilización y mejora de las plantillas, los estudiantes precisan de apoyos socio económicos que mejoren su paso por la Universidad, y es posible rebajar la intensidad de la burocracia en los campus.
El mayor punto de fricción del debate, que se extendió casi tres horas, llegó de los candidatos que no han sido vicerrectores con el actual equipo, que reprocharon a las tres que sí han ejercido esa responsabilidad que no hayan impulsado algunas de las medidas que ahora defienden. También con las críticas sobre el coste salarial de coordinadores y otros cargos, que no todos comparten.
Los catedráticos Samuel Baixauli, Senena Corbalán, Guillermo Díaz, Alfonsa García Ayala y Alicia Rubio, que acudieron con sus equipos y su clá, siguieron un debate estructurado en una presentación inicial, cuatro bloques temáticos centrados en la situación económica de la universidad, el Personal Técnico, de Gestión y de Administración y Servicios (PTGAS), el Personal Docente e Investigador (PDI) y el estudiantado; y un cierre final con el denominado ‘minuto de oro’.
La financiación de la UMU se vería mejorada, defendió Senena Corbalán, con un plan plurianual que alcance ese 1% y la creación de una Oficina de Captación de Fondos. Para Guillermo Díaz, la UMU, como universidad pública, debe aspirar a que la Comunidad se haga cargo del 100% de sus gastos de funcionamiento. El catedrático reclamó además la «reducción de cargos nombrados por el rector», propuesta a la que se sumó también Alfonsa García, quien apostó por la estabilidad en la financiación. «Además de pedir dinero tenemos que buscar dinero fuera», reclamó Alicia Rubio. Baixauli apuntó que «hay gastos de viajes y dietas que hay que ir reduciendo».
La inestabilidad y precariedad de algunos grupos de las plantillas, la promoción y el necesario relevo generacional centraron las propuestas referidas al personal técnico de gestión, administración y servicios y al docente e investigador. Los cinco candidatos llamaron la atención sobre la necesidad de rebajar las tasas de temporalidad entre el primer grupo y mostraron su inquietud por los malos resultados del informe de riesgos psicosociales que, según Díaz, lleva «guardado en un cajón desde 2021».
El personal docente e investigador también centró gran parte del debate. Mientras Alfonsa García apostó por crear 150 plazas de ayudante doctor en tres años, Alicia Rubio puso el foco en los contratos predoctorales. Por su parte, Samuel Baixauli y Senena Corbalán coincidieron en la necesidad del relevo generacional –el primero apoyándolo en la negociación de un nuevo convenio colectivo y la segunda en un plan plurianual de recursos humanos para el PDI–, mientras que Guillermo Díaz reivindicó mayor disponibilidad de tiempo para la labor investigadora y reprochó el abuso del uso de la figura de profesor sustituto «con contratos impresentables».
Los estudiantes, cuyo voto es decisivo en la primera vuelta de los comicios, que se celebra el próximo martes 21, protagonizaron el último bloque temático. Alicia Rubio apostó por mejorar la vivienda, el transporte y el apoyo social, y Samuel Baixauli puso el foco en la salud mental y el desarrollo de un Plan LGTBI+. Para Senena Corbalán, la mejora de la calidad de vida del alumnado, que propone articular con programa ‘UMU Empodera’, es básica . Desde una vertiente más social, Guillermo Díaz subrayó que la universidad pública tiene la obligación de que «ningún alumno se quede atrás por falta de recursos», y Alfonsa García apostó por la rebaja de las tasas y planes de conciliación.

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Enlace de origen : Un debate con poco debate: el consenso en lo básico diluye el choque entre los candidatos a rector de la UMU