La primavera grana ha pasado fugaz, volátil en esa tierra árida del Enrique Roca, un feudo condenado a pasar sin solución de continuidad del más … helado de los inviernos a las llamas de un infierno del que nunca se escapó. Solo se cogió aire, pero el Real Murcia agotó toda la bombona de oxígeno en el enésimo descuento de un curso suscrito al fatalismo más absoluto. Porque los de Curro Torres no firmaban las tablas. No después de que Pedro Benito encontrara el poste cuando todo el estadio cantaba el gol en el 90, y menos aún después de que Juanto Ortuño la tirara fuera con toda la portería para él, como un regalo grosero en el 94. No lo aprovechó el Murcia, y todo se fue al traste.
Real Murcia
Gazzaniga (Diego Piñeiro, 46); Mier, Sánchez, Jon García, David Vicente; Alonso Yoldi (Real, 46), Moyita, Palmberg, Víctor Narro (Bustos, 74), Benito y Flakus (Ortuño, 74).
2
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Antequera
Dani Alcover; Félix, Raúl Albentosa (Iván Rodríguez, 83), Barbu, Antón; Bassele, Quintana, Moi Parra (Adrià Gené, 69), Biabiany (Destiny, 75), Luismi y Siddiki (Dani, 83).
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Goles:
0-1, Saddiki (min. 8). 1-1, Jorge Sánchez (min. 26). 1-2, Biabiany (min. 29). 2-2, Flakus, de penalti. (min. 61). 2-3, Moha Bassele (min. 90+6). -
Árbitro:
Antonio Sánchez, del colegio extremeño. Amonestó a Bustos en los locales, y a Siddiki, Quintana, Raúl, Barbu y Dani en los visitantes. -
Incidencias:
Estadio Enrique Roca de Murcia, ante 11.322.
Lo hizo en un duelo marcado en rojo en esa ruta grana hacia la permanencia. Era una noche para dar un puñetazo encima de la mesa, tomar distancia con el Antequera y llegar henchido de confianza a la gira catalana donde enfrentará, sin respiro, al Europa y el Sabadell. Sin respiro y, ahora, sin aire. Pura anoxia grana tras el disparo cruzado de Bassele, que tocó en el palo y cayó directo a la línea de flotación del Enrique Roca, que desfiló a casa en el 95, sin nada que ver ante la fiesta malagueña sobre un verde que volvió a ver el mismo equipo impotente arriba y frágil atrás.
Con el anuncio de los onces llegó el primer abollón de la noche. Ni Joel Jorquera, con molestias en el gemelo derecho, ni Isi Gómez, tocado del tobillo, aparecían por ningún lado. Ausencias que se sumaron a las de Óscar Gil, Alberto González y Héctor Pérez. En su lugar, Curro Torres apostó por una sala de máquinas inédita, con Yoldi y Moyita, de vuelta a un once cinco meses después, y dio continuidad a Narro por la izquierda, a banda natural tras su asistencia en Tarragona.
Así las cosas, minutos de tanteo para iniciar el duelo. El Murcia salió con el dominio territorial, en busca de habilitar los pasillos interiores a través de la circulación, mientras que el Antequera sellaba cualquier espacio y trataba de activar la velocidad de Moi Parra y Biabiany para atacar la espalda de Jon García. Los de Abel Gómez ya se la conocían, como cada equipo, pero tampoco hizo falta para el primer abollón de la noche.
En el minuto 7, el peligro aún no se había traducido en ocasiones cuando Jorge Sánchez falló un envío sencillo en salida de balón. La zaga cerró en exceso la conducción de Moi Parra, que vio completamente solo a Siddiki aparecer a la espalda de Moyita con tiempo para bajarla, levantar la cabeza y limpiar las telarañas de Gazzaniga con un derechazo al palo del meta (0-1). El gol sentó como un electroshock al cuadro grana, dominador en lo territorial pero yermo en la cosecha.
Centros laterales, envíos de esquina y disparos contra el muro malagueño. Gazzaniga amagó con la lesión tras un golpe con Biabiany, pero el Murcia seguía rondando la meta de Dani Alcover. Había que probar, y antes de la media hora Jorge Sánchez se sacó la espina. La puso al área David Vicente desde un saque de banda y, sin dejarla botar, el canterano grana la enganchó desde unos 30 metros. En su trayecto, la bola se encontró con la fortuna de un desvío, y el de Cabezo de Torres estrenó su casillero particular con el primer equipo.
Alivio en el Enrique Roca tras la visita obligada al monitor, pero sin tiempo para saborear el empate, el Antequera expuso de nuevo a un Murcia que quiere, pero ni sabe ni tiene las piezas para defender tan arriba. Ni siquiera olió la bola antes de recibir el segundo como un mazazo de realidad. El extremo Biabiany, ubicado en punta como ese arma secreta con el que Abel Gómez se plantó en el Enrique Roca, sacó a Jon García de zona, descargó de primeras y corrió el pase de tiralíneas de Luismi Gutiérrez para batir a Gazzaniga con un toque delicioso (1-2).
Si el primero en contra actuó como electroshock grana, el tanto de Biabiany directamente golpeó el mentón de los de Curro Torres. Perdió el Murcia la continuidad en la circulación, y en jugadas aisladas pudo rematarlo Luismi tanto como igualarlo Pedro Benito, pero el marcador no se volvió a mover en un primer tiempo de fantasmas pasados.
El empate y el dolor
Conato de bronca de camino a los vestuarios, y de regreso al verde doble cambio grana. Entró Piñeiro por Gazzaniga, lesionado, y salió Alonso Yoldi por Juan Carlos Real. Pero todo siguió más o menos igual. Probó fortuna el mediapunta desde la frontal y Jon García disfrutó de un par de opciones de remate en faltas laterales, pero el cuadro grana negado. Mientras, el Antequera se plantaba en el área rival con dos toques. Así lo pudo sentenciar Luismi, pero Piñeiro respondió, el FVS no vio penalti sobre Moi Parra y en el enésimo balón esteril a la olla, Raúl Albentosa noqueó a Jorge Mier en el área.
Tuvo que llegar el fatalismo del Antequera, a penalti en contra por jornada en este último mes, para que el cuadro grana disfrutara de una pena máxima a favor 31 jornadas después. Flakus no falló (2-2) y el Murcia se hizo dueño y señor del partido. Media hora por delante, espacios en cada parcela del verde y Juan Carlos Real con la corona del reino. Disparó para terminar un contragolpe, remató un buen servicio de David Vicente y, sobre todo, aceleró cada jugada que pasó por sus botas, ordenando la histeria malagueña con el punto de pausa necesario en un partido loco.
Poco a poco, el Antequera bajó las revoluciones. No todos los goles se empatan en la siguiente jugada. Lo comprendió el cuadro malagueño y regaló campo al Murcia para volver al plan inicial. Mientras, el carrusel de cambios de Curro cargó el área con Juanto Ortuño con el fin de recibir los envíos de Víctor Narro, pero las cartas estaban echadas. Porque Pedro Benito se topó con el palo, Ortuño la mandó a la grada y Moha Bassele remató la contra, el partido y, de paso, al Enrique Roca, ofuscado de camino a casa. El árbitro pitó el final, pero ni siquiera hizo falta enchufar la megafonía de tapar las broncas. Solo unas decenas quedaban en pie, frente a un Murcia que sigue arrojando un reflejo distorsionado.

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