Se desangra ante nuestros ojos sin que nadie haga nada. Aunque tampoco nadie tenga claro cómo evitarlo. Me refiero al diccionario de términos murcianos, algunos … con acaso demasiados siglos de historia. Y a ellos se les suman no pocas expresiones y denominaciones, como es el caso de la llamada Pascua de Monas, que es la de Resurrección o Pascua Florida, frente a las Pascuas, en plural, hoy llamadas Navidad.
La Pascua de Monas así se denominaba por su protagonista: una sabrosa mona al uso, salvo por dos particularidades. La primera es que lleva en su cima incrustado un huevo duro, sin pelar. Y la segunda que ese huevo está coronado por una cruz de masa que lo sujeta a la suculenta base. Mona proviene, al parecer, del árabe «munna», que significa regalo o provisión.
La mona de Pascua, en Murcia, se comía en el monte. A ser posible en las inmediaciones del santuario de la Fuensanta, La Luz o Santa Catalina. Hasta allá arriba se acercaban nuestros abuelos en tartanas de alquiler, bien pertrechos de capazas con otras viandas y buen Jumilla, del recio. ¿Y qué se merendaba?
Anuncio del ‘Diario de Murcia’ fechado en Murcia, en abril de 1885.
El periódico ‘Línea’ aporta una lista «como postre a la típica mona de Pascua»: habas tiernas y bonito, conejo frito con tomate «y vino de la tierra a raudales». Los frailes de La Luz, por una limosna, daban a los visitantes olivas aliñadas y, en alguna época, su chocolate.
El mismo rotativo, ya en 1981, ampliaba el repertorio. «Familias enteras cargan con un buen puñado de habas, morcón, jamón, patatas cocidas, conejo frito al ajo cabañíl…, la bota del vino ¡y la guitarra! Y buscarán la sombra de algún pino en los montes de alrededor para comerse la mona». Se refería el redactor a la pedanía de El Raal, afamada entonces por las monas que horneaban sus mujeres.
Los vecinos de Javalí Nuevo y Viejo, junto a muchos de Alcantarilla, elegían la Contraparada, como publicó el diario ‘Línea’ en 1975, «desde el domingo hasta el martes» para dar cuenta de sus monas y meriendas. «Desde las primeras horas de la tarde la Contraparada estaba repleta de gente, en su mayor parte joven».
En otros lugares, como en Pacheco, la tradición era comerse la mona en la ermita del Pasico, situada a unos dos kilómetros del pueblo. En Molina, muchos tiraban hacia parajes como Los Conejos, El Chorrico, la Casa del Canónigo o la Arboleja. En Pliego daban cuenta de ellas en la romería de San Marcos y en Totana la denominan garabazo y es redonda. Antes de comerla se lanzaba una piedra hacia atrás exclamando: «!Sanmarqueo queo, tiro la piedra y no la veo…!».
Los murcianos dieron cuenta de las monas en la primavera de 1909, según ‘El Liberal’.
Existen muchas referencias a la Pascua en las hemerotecas murcianas. El primer ‘Diario de Murcia’, editado en 1792 y que nada tuvo que ver con el que fundaría Martínez Tornel, publicó en abril de aquél año un enrevesada poesía sobre el particular. En ella retrataba cierta francachela pascual en la huerta.
El poeta describía así la escena: «Clásicos estos días felices / Júbilos en la Huerta celebran, / Tímpanos castañuelas y danzas, / Pródigas bacanales meriendas. // Músicas de galanes agrestes, / Círculos de zagalas morenas, / Jóvenes de la Huerta de Murcia, / Cánticos a dos coros alternan». Y unos y otras les propinaban «a sus cándidas monas. / Ósculos de amistades sinceras». El poeta Sánchez Madrigal publicaría en 1883, en el segundo ‘Diario’, una letrilla sobre la expresión popular «estar pensando en la mona de Pascua», como sinónimo a estar en Babia.
En abril de 1889, lamentaría Martínez Tornel en su periódico que el tercer día de Pascua «fue un día ordinario, lluvioso y triste». En su artículo, el periodista destacaba las monas que preparaban en Casa Bonche y en la Fábrica de San José.
La predilección por subir a la sierra o buscar lugares apacibles a las afueras de los pueblos también quedará reflejada en otras publicaciones. Así, por ejemplo, ‘El Liberal de Murcia’ anotaba en 1909 que la «mona de Pascua ha recibido general tributo y las afueras de la población [se refiere a Lorca] han constituido pintorescos merenderos».
En 1887, la Pascua de Monas se celebró sin novedad.
Casi un siglo después, en 1999, el entonces presidente de los pasteleros murcianos, Antonio Mejías, cifraba en una entrevista en ‘La Verdad’ en unas 200.000 las monas que se horneaban estos días. En 2018, curiosamente, a alguien se le ocurrió crear la llamada «mona de Pasión» para repartirla el Jueves Santo. Aquella idea no arraigó. Como es natural.

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Enlace de origen : Cuando en Murcia se llamaba Pascua de Monas a estos días de abril