
El Museo Nacional de Escultura, museo de titularidad estatal dependiente del Ministerio de Cultura con sede en Valladolid, inaugura la exposición ‘Salzillo. El instante detenido’, … que podrá visitarse de forma gratuita en el Palacio de Villena hasta el 23 de agosto de 2026.
El murciano Francisco Salzillo (1707-1783) está considerado como uno de los mejores escultores del siglo XVIII en España y su figura sigue despertando un gran interés por la calidad y variedad de sus creaciones. La exposición tiene lugar casi dos décadas después de la última gran muestra dedicada al maestro del barroco en el Museo Salzillo de Murcia en 2007, con la particularidad de presentarse fuera de su ciudad natal y en el Museo de Escultura, institución dedicada al conocimiento y difusión de esta especialidad artística.
En la muestra se presta especial atención al proceso creativo del artista, incidiendo en tipologías desarrolladas por él, como la imagen de vestir, las tallas procesionales o las esculturas de pequeño formato de carácter devocional.
Además, supone una oportunidad única de ver reunidas en una misma exposición todas las obras de Salzillo pertenecientes a las colecciones del Museo Nacional de Escultura. A ellas se suman las distintas aportaciones del Museo Salzillo, de diferentes museos e instituciones civiles y religiosas y otras de coleccionistas particulares. Asimismo, esta colaboración ha hecho posible la presencia de las dos únicas obras del artista murciano que se conservan en Castilla y León. Destaca también el préstamo de tres obras que se conservan en la parroquia de Santiago Apóstol de Lorquí, así como el ‘Paso del Prendimiento’, cedido por la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Murcia.
Concretamente, las obras cedidas por el Ayuntamiento de Lorquí son el Nazareno, la Dolorosa y el San José de talla completa. Esta última destaca especialmente «por su singularidad y relevancia artística», destacan desde el ayuntamiento del municipio. «Para nosotros es un orgullo que se reconozca de este modo nuestro patrimonio, un patrimonio que llevamos años tratando de poner en valor y, aunque no ha sido fácil, hoy recibimos el fruto de este trabajo«, indica el alcalde de la localidad, Joaquín Hernández, que agradece el esfuerzo al cronista oficial de Lorquí, Francisco García Marco, al profesor Emilio Marco; así como a la Parroquia de Santiago Apóstol y a su párroco Pascual Hellín, para que este proyecto haya podido ver la luz.
Destaca el préstamo de tres obras que se conservan en la parroquia de Santiago Apóstol de Lorquí, el Nazareno, la Dolorosa y el San José de talla completa
«La figura de Francisco Salzillo está estrechamente ligada a la propia historia del centro ya que, desde su creación en 1933 se han ido incorporando a sus colecciones diversas obras del maestro murciano, que dan muestra de su excelencia como escultor», destaca la nota de sala del museo vallisoletano, que recuerda que «durante más de medio siglo el escultor murciano dominó el mercado artístico local, con un estilo propio y ecléctico en el que confluyen influencias francesas e italianas, el academicismo propio de la corte madrileña y los últimos coletazos del barroco hispánico».
La exposición está comisariada por Miguel Ángel Marcos, conservador del Museo Nacional de Escultura y responsable de su departamento de Colecciones. La muestra irá acompañada de una amplia programación cultural, que incluye visitas guiadas por el comisario o una escuela de verano para niños, así como visitas temáticas durante los meses de verano, abiertas al público en general y a asociaciones de la ciudad de Valladolid.
Varias de las piezas que se podrán ver en el Museo Nacional de Escultura hasta finales de agosto..
(EFE / Nacho Gallego)
Se trata de una muestra con 26 piezas -de las que dos no las firma Salzillo pero sí están relacionadas con su producción-, divididas en seis salas del Palacio de Villena y que atienden a «diversidad de formatos», desde pequeños bocetos que muestran ya la «genialidad» del artista a «grandes conjuntos llenos de movimiento y sentimiento», indica el comisario de la muestra.
Al detalle
En la primera sala se aborda ‘El proceso creativo’ de Salzillo, en un recorrido que se abre con la escultura ‘Santa Ana enseñando a leer a la virgen’, obra adquirida en 1961 por el Museo Nacional de Escultura en el marco del proceso de incorporación de obras de Salzillo, una pieza que, sin embargo, en 1973 se descartó como propia del escultor murciano y fue finalmente atribuida a uno de sus discípulos, Juan Porcel. Esta obra ejemplifica las dificultades habidas para acotar la producción de Salzillo y también la inclinación que ya desde sus inicios ha tenido el museo por la obra del artista, en paralelo al afán por ensalzar la obra de la escultora Luisa Roldán.
En la misma sala, se reúnen diversos bocetos en pequeño formato, como los de San José con el niño, para dar paso después a una segunda sala centrada en el «leitmotiv» de la muestra, el «instante detenido», esa capacidad del autor de «detener y capturar el momento», con obras como ‘Virgen de la leche’, ‘Santa Clara arrebata en mística contemplación’ o ‘Cristo de la agonía’.
Bajo el título de ‘Ecos de obras perdidas’, en la tercer sala se hace una «pequeña reflexión» sobre las piezas perdidas del autor y su documentación, un contexto en el que se exhibe una imagen de la Inmaculada en pequeño formato realizada para el Colegio de la Purísima de Murcia en 1931, boceto de la monumental que se quemó.
En el siguiente espacio, se invita a apreciar la escultura del vestir, la «gran minusvalorada de la escultura española», tal y como ha indicado el comisario de la muestra, una expresión artística que simboliza «la gran obra total» y que alcanzó su máximo esplendor en los siglos XVII y XVIII, con Salzillo como un autor que decidía estas vestimentas. Entre las piezas expuestas, destaca la ‘Dolorosa de Lorquí’, que conserva su vestimenta original restaurada recientemente por el Instituto de Patrimonio Cultural de España.
En la quinta sala, se encuentra el espacio «más espectacular» de la muestra, dedicado a la escultura procesional, de la que Salzillo fue uno de los «mejores intérpretes». El escultor realizó para congregaciones gremiales imágenes como ‘San Roque con el ángel y el perro’ o ‘San Antonio Abad sometiendo al dragón’, presentes en una sala en la que también se encuentra una imagen de San Francisco de Asís, procedente de la Iglesia de San Sebastián de Villacastín (Segovia).
Esta sala acoge, asimismo, el paso del ‘Prendimiento’, prestado por la Cofradía de Jesús de Murcia y una de las «obras cumbres de la plástica española y europea», tal y como ha destacado Marcos, para explicar que la exposición concluye con una «vuelta de tuerca» al pasar de las grandes imágenes a un formato pequeño con imágenes devocionales en la última sala, con tres obras «excepcionales», como un busto de la Dolorosa, obras «fundamental» de la producción del murciano, y una figura del niño Jesús desnudo, que muestra la «habilidad» que el protagonista tenía para «tratar la anatomía infantil».

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Enlace de origen : Salzillo para el tiempo en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid