Una mujer pide el uso exclusivo de la casa de su exmarido para cuidar a sus cuatro perros tras el divorcio

Una mujer pide el uso exclusivo de la casa de su exmarido para cuidar a sus cuatro perros tras el divorcio

Todo parte del procedimiento de divorcio contencioso a la que ambos cónyuges se sometieron, y en la que se reguló también la custodia de los cuatro perros que tenía el matrimonio.

Un divorcio con perros de por medio

La demanda de divorcio la presentó la mujer, y en ella solicitaba tanto la custodia exclusiva de los cuatro perros del matrimonio, así como el uso de la vivienda conyugal (que pertenecía a su marido) para poder cuidar de sus mascotas. Sin embargo, el juzgado de instancia solo estimó parcialmente la demanda, acordando la disolución del matrimonio, otorgándole a la mujer la custodia de los perros durante dos años, a partir de los cuales esta pasaría a ser compartida, y una pensión de 100 euros mensuales que su ya exmarido tendría que pagarle para la manutención de los perros.

No obstante, la mujer recurrió esta sentencia. Consideraba que había realizado «aportaciones económicas sustanciales» en la casa de su exmarido, que había participado de manera «directa y exclusiva en las obras de rehabilitación» y también que tener cuatro perros le imposibilitaba encontrar una vivienda de alquiler, además de que la casa había sido adquirida «como domicilio familiar», y que la habían comprado a partes iguales, aunque ella se habría dejado convencer por el marido para ponerla solo a su nombre.

Un perro no es un hijo

Sin embargo, el juez consideró que la casa era del exmarido, ya que así aparecía en las escrituras, independientemente de que ella tuviera derecho a reclamar parte del dinero invertido. Por este motivo, su uso solo podría atribuirse a la mujer «si su interés es el más necesitado de protección, exclusivamente».

Y en este punto, el tribunal se muestra contundente: «La alegación de que el interés más necesitado de protección es el de la mujer porque se queda al cuidado de los perros no es de recibo». La jurisprudencia es clara respecto a los hijos: si estos son mayores de edad, que convivan con uno de los padres no es un motivo suficiente para atribuirles el uso de la casa. «Si ni siquiera la convivencia con hijos mayores de edad es un criterio de atribución del uso de la vivienda familiar privativa, mucho menos lo será el cuidado y atención de los animales», sentencia.

Pensión y custodia compartida

La mujer solicitó además que se subiera la cantidad de la pensión, hasta 200 euros mensuales, y también la custodia exclusiva de los perros, «atendiendo al principio de bienestar animal», ya que alegaba que había un «historial de abandono y maltrato documentado» por parte de su exmarido. Sin embargo, el tribunal no consideró que hubiera pruebas de este maltrato, ya que solo se apoyaba en el testimonio de la cuidadora a la que la mujer pagaba para que cuidara a los perros, y que los jueces no consideraron «imparcial». Respecto a la pensión, consideran que no se ha «aportado prueba alguna que justifique la elevación de su participación, máxime cuando 100 euros también deben ser aportados por la solicitante. No tenemos idea del coste medio de su alimentación o eventuales tratamientos».

De este modo, la mujer recibirá los 100 euros de pensión por los cuatro perros durante los primeros dos años después del divorcio, y tras eso tendrá que compartir la custodia de los perros en meses alternos con su exmarido. Además, tendrá que asumir las costas del recurso.

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