El cajero automático se tragó el billete. Después imprimió un recibo. «Sospecha de falsedad», ponía. Esto se repitió varias veces en distintos puntos de Murcia … hasta que los avisos llegaron a acumularse. Eran billetes de 200 euros. Nuevos. Bien conservados. Demasiado bien hechos. En algunos comercios habían pasado sin levantar sospechas. En otros, los dependientes los miraron al trasluz, tocaron el relieve, revisaron la banda holográfica y aun así acabaron aceptándolos.
El caso terminó convirtiéndose en una investigación de la Policía Nacional que permitió desarticular a dos presuntos distribuidores compulsivos de moneda falsa. Los billetes de 200 euros, según los técnicos del Banco de España, estaban considerados entre «las mejores falsificaciones detectadas en la Unión Europea».
La investigación arrancó tras la detección de varios ejemplares en grandes superficies de alimentación y bazares asiáticos de Murcia. No eran muchos, pero sí suficientes para activar una alarma poco habitual en los últimos años como es la circulación de billetes de alta denominación en establecimientos cotidianos.
Dinero y joyas intervenidos en el registro de la casa.
(CNP)
Precisamente ahí estaba parte de la estrategia. Los sospechosos utilizaban billetes de una cuantía poco frecuente, en compras pequeñas, para blanquear el dinero. Un paquete de toallitas, algunos productos de alimentación, artículos de escaso valor. El objetivo no era la compra, sino convertir un papel falso en efectivo real.
Los investigadores detectaron pronto cómo lo hacían. La pareja detenida escogía franjas horarias de mucha actividad, especialmente por la tarde y durante fines de semana. Cuanto mayor era el volumen de clientes, más difícil resultaba para el trabajador pararse a examinar detenidamente un billete. Elegía comercios donde la comprobación de los billetes dependía exclusivamente del empleado y no de máquinas detectoras. En supermercados, bazares o pequeños establecimientos, el ritmo de trabajo jugaba a favor del falsificador. Filas largas, y clientes esperando que solo permitían al empleado echar un vistazo rápido al holograma. «En otros casos, se aprecia en las cámaras cómo los trabajadores comprobaban las medidas de seguridad», explica la inspectora del Grupo de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía Nacional de Murcia que lideró la operación. «Pero estos billetes colaban».
La mayoría fueron descubiertos después, cuando el efectivo llegó al circuito financiero. Los cajeros automáticos y las máquinas de recuento sí detectaron anomalías y retuvieron los billetes. A partir de ahí comenzó el rastreo. Cada billete intervenido terminó en el Centro Nacional de Análisis del Banco de España, donde especialistas examinan fibras, tintas, relieves y elementos de seguridad invisibles al ojo humano. Allí fue donde los técnicos concluyeron que estaban ante falsificaciones de altísima calidad.
«Un billete así no lo hace cualquiera», admite la inspectora. «Hay detrás una persona meticulosa, perfeccionista. Es casi un artesano». Los investigadores sospechan que la partida procedía de Europa del Este, probablemente de Bulgaria, una de las zonas que desde hace años aparece vinculada a la fabricación de moneda falsa de alta calidad. Según los especialistas, la falsificación de billetes no responde al perfil de alguien que imprime dinero en casa. Detrás suelen existir estructuras organizadas, profesionales especializados y redes de distribución.
En este caso, la fabricación se realizaba a miles de kilómetros, pero la distribución, cerca. Murcia, Cartagena, Molina de Segura, Alcantarilla, Orihuela y Crevillente. Los falsificadores evitaban concentrar demasiados pagos en un mismo municipio y se desplazaban constantemente a bazares y supermercados de estos municipios de la Región de Murcia y Alicante.
El Código Penal castiga la falsificación de moneda con penas de entre ocho y doce años de prisión, una horquilla similar a la de delitos violentos graves. La explicación está en las consecuencias económicas que supone alterar una moneda compartida por millones de personas. Esa circulación de billetes falsos provoca una subida de precios (inflación) porque hay demasiado dinero en la calle del que realmente debería existir. Esto hace que el efectivo pierda valor real.
«Ya no es proteger solo la economía nacional», apunta la investigadora. «El euro es una moneda común de toda Europa». La Brigada de Investigación del Banco de España, integrada dentro de la Policía Nacional desde hace décadas, trabaja precisamente en proteger la confianza en el dinero físico. La operación desarrollada en Murcia permitió seguir el recorrido de varios ejemplares hasta detener a los presuntos responsables de ponerlos en circulación en una vivienda del barrio del Carmen, en Murcia. Los detenidos actuaban acompañados en ocasiones por menores para transmitir una imagen familiar. «Nadie sospecha de un padre comprando comida o productos de higiene y del hogar con un niño cogido de la mano», apunta la policía.
La clave estaba en el cambio
Los investigadores creen que los sospechosos adquirieron una partida concreta de billetes falsos y trataron de colocarla rápidamente antes de que saltaran las alertas. Pero saltaron pronto. El uso cada vez menor de efectivo juega también contra los falsificadores. «Un billete de 200 euros destaca hoy mucho más que años atrás, debido al uso cada vez más común de pagos de compras del día a día a través de aplicaciones móviles».
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Aumentan las denuncias por ‘movie money’ en Wallapop
Las compraventas entre particulares a través de plataformas de segunda mano como Wallapop se han convertido en uno de los escenarios más frecuentes para la circulación de billetes falsos. Así lo advierten desde el Grupo de Delincuencia Económica y Fiscal, que señala que durante el último año aumentó el número de denuncias relacionadas con este tipo de estafas en la Región. «Un vendedor pone a la venta un teléfono móvil y acuerda el pago en un encuentro rápido. El dinero parece auténtico. El problema aparece cuando la víctima intenta ingresar los billetes en el banco». En ese momento los afectados descubren que han entregado el producto a cambio de papeles. Y en estos casos, se ha detectado un incremento del uso de billetes conocidos como ‘movie money’, reproducciones de billetes destinadas a producciones de cine, que se pueden adquirir libremente en plataformas de venta ‘online’. En estos casos, no se trata de falsificaciones, son billetes de muy poca calidad e indican que no son de curso legal, pero en ciertas situaciones se lo pueden colar a cualquiera.

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Enlace de origen : Así cayó la red que colocó en Murcia billetes falsos de 200 euros considerados «de los mejores de Europa»