Miles de millones de bacterias, hongos y otros microorganismos conviven con nosotros, en nuestro aparato digestivo. Es la microbiota intestinal, un universo oculto del que … cada vez sabemos más gracias a la ciencia. Su relación con el cerebro está cada vez más clara. Su papel en todo tipo de patologías, desde la diabetes al cáncer, pasando por la obesidad, también. La relación es asimismo estrecha con muchas enfermedades de la piel que tienen un componente inflamatorio. «La piel y el intestino están conectados a través de mecanismos inmunológicos, metabólicos, endocrinos y nerviosos. Una alteración intestinal puede influir en la inflamación cutánea», explica el dermatólogo Jorge Martínez Escribano, miembro del grupo de investigadores que colabora con la Cátedra de Microbiota Humana de la UCAM.
El experto ahondará en este «eje intestino-piel» este jueves en la Real Academia de Medicina y Cirugía de la Región de Murcia (19.00 horas) junto a Joaquín Sola, exjefe de Citología y Neuropatología de La Arrixaca; Pilar Esteban, especialista en Digestivo del Morales Meseguer, y Berta Sánchez, médica de familia que colabora también con la Cátedra de la UCAM.
Los microorganismos que pueblan nuestra microbiota son grandes aliados para mantener nuestra salud. Ayudan a digerir y fermentar los nutrientes, producen sustancias beneficiosas como los ácidos grasos de cadena corta, mantienen la barrera intestinal y modulan el sistema inmunitario. Pero cuando este ecosistema intestinal se altera, «se convierte en el foco de muchas enfermedades de origen inflamatorio, metabólico o autoinmune», advierte Pilar Esteban. Se pierden bacterias beneficiosas y proliferan otras potencialmente inflamatorias.
Esto puede tener consecuencias en todo nuestro organismo, también en la piel. «Una de las ideas más importantes es que determinadas enfermedades dermatológicas no deben entenderse solo como procesos locales de la piel, sino como manifestaciones de una alteración inmunológica e inflamatoria más amplia», detalla Jorge Martínez Escribano. Pone el ejemplo de la psoriasis. En casos severos se ha descrito «la presencia de ADN bacteriano de origen intestinal en sangre periférica, asociado a aumento de interleucinas proinflamatorias como IL-6 e IL-12». Esto «apoya la hipótesis» de que el desequilibrio bacteriano de la microbiota y la consiguiente alteración de la barrera intestinal «pueden participar en la actividad inflamatoria cutánea».
Pilar Esteban, durante unas jornadas en Asturias.
(José Simal.)
También en la dermatitis atópica o la rosácea «se observan cambios en la composición de la microbiota intestinal, junto con signos de inflamación y posible aumento de permeabilidad intestinal». La rosácea es una enfermedad inflamatoria crónica cutánea caracterizada sobre todo por el enrojecimiento de la piel en la cara. El equipo de la Cátedra de Microbiota de la UCAM ha llevado a cabo un estudio para evaluar el efecto del uso de probióticos en pacientes de rosácea. Sus resultados preliminares han sido presentados en el Congreso Anual de la Academia Europea de Dermatología y Venereología, y apuntan a un «beneficio relevante», especialmente como complemento a los tratamientos estándar. Un probiótico es un microorganismo vivo que ayuda a restaurar el equilibrio de la microbiota.
El uso de probióticos está disparándose en los últimos años, pero Martínez Escribano aclara que el efecto de estos productos «depende de la cepa concreta, no solo de la especie bacteriana». La especialista en Digestivo Pilar Esteban recuerda, además, que estos complementos solo tienen sentido en un abordaje más amplio: «La gente pretende tomar un probiótico y que el intestino mejore, pero la alimentación es la arquitecta de nuestra microbiota. Necesitamos antioxidantes, polifenoles, proteínas de calidad. Si tomas bebidas azucaradas, dieta con poca fibra y ultraprocesados, eso arrasa tu microbiota e impacta de forma negativa en la piel».
El melanoma
Los científicos están estudiando también el efecto de este universo de microorganismos que pueblan el intestino en el cáncer de piel. «Diversos estudios han demostrado que la microbiota puede condicionar la respuesta a la inmunoterapia en el melanoma. Pacientes con microbiotas más diversas y ricas responden mejor a la inmunoterapia», explica Jorge Martínez Escribano.
Esto abre «un escenario fascinante», que pasa por utilizar como estrategia terapéutica «dietas ricas en fibra, polifenoles, probióticos de precisión, trasplante fecal y consorcios bacterianos diseñados específicamente para potenciar la inmunidad antitumoral».
El experto advierte de que no solo es importante una alimentación adecuada para proteger nuestra microbiota. «El ejercicio físico también es crucial» para modular esta flora intestinal. «Uno de los hallazgos más novedosos es que el ejercicio cambia la composición de la microbiota», ya que «aumenta la diversidad bacteriana, favoreciendo el crecimiento de bacterias productoras de metabolitos beneficiosos e incrementando la producción de ácidos grasos de cadena corta, lo cual mejora la integridad de la barrera intestinal».
La ciencia confirma una idea clara: cuidar nuestro intestino es crucial para proteger nuestra salud, desde el cerebro hasta la piel.

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Enlace de origen : Todo (o casi todo) pasa por la microbiota intestinal: los expertos advierten de su relación con las enfermedades de la piel