
Después de siete títulos en los últimos tres años, quizás el proyecto del Unicaja requiera una vuelta de tuerca para la próxima temporada. Es lo … que parecen estar pidiendo a gritos sus últimos meses en la Liga Endesa, donde la cosa se ha llegado a poner tan cuesta arriba a los de Ibon Navarro que el pasado jueves salieron de posicones de un ‘playoff’ que pelearán hasta la última jornada, en ese pulso que mantienen con un Bilbao ahora octavo, pero contra el que salvaron por una canasta el ‘basket-average’ en su visita a Miribilla de cuarenta días atrás (90-74), en uno de los tantos partidos que ha dejado síntomas de preocupación en la entidad verde y morada.
Y es que, desde el parón por una Copa del Rey a la que llegaron como vigentes campeones y de la que se despidieron sin opción alguna ante el Real Madrid en cuartos de final (100-70), el otrora sólido equipo de Ibon Navarro está irreconocible: solo ha ganado tres partidos y perdido siete de los últimos ocho, más otro que va muy encaminado hacia el tropiezo, pues su visita al Joventut quedó en suspenso cuando a mitad del partido el resultado era todo lo contrario a halagüeño para los cajistas (53-33).
Uno de los grandes motivos que parecen estar haciendo saltar todo por los aires es el divorcio de Chris Duarte con su entrenador y el propio club. El espectacular alero dominicano llegó a Málaga como uno de los fichajes más interesantes del pasado verano y, aunque ha dado buenas muestras de su enorme calidad ofensiva (y bien lo sabe el UCAM, ante el que anotó 20 puntos en la ida), la adaptación no ha sido en líneas generales positiva. Duarte, con cuatro temporadas de experiencia en la NBA, es un jugador que necesita el paso del balón por sus manos, cierta tolerancia al error en un juego con alto componente de riesgo, y una buena cantidad de minutos que ignora el reparto de cargas en la temporada. En un ecosistema como el malagueño, que ha triunfado desde el altruismo y la dosificación, Duarte no ha sido el jugador más fácil de entrenar. La evidencia dice que quizás sea el mayor, pero no el único problema.
Agridulce sabor en Europa
La situación alcanzó un punto de no retorno cuando, en la pasada ‘Final Four’ de la Champions League, a la que el Unicaja llegaba como defensor de los últimos dos títulos, el dominicano fue, incluso, descartado por Navarro para jugar el partido de semifinales ante un AEK que se tomó la venganza de la pasada temporada (65-78), echando mucho en falta los malagueños la generación de puntos de un jugador que, ese mismo fin de semana, era escogido en el segundo quinteto ideal de la temporada en la competición. Gasolina para un fuego hasta entonces controlado: «Sinceramente, no me lo esperaba por toda la mierda que he pasado este año», «un grupo de personas tratando de manchar mi nombre y mi carrera» o «este reconocimiento viene aun no pudiendo jugar mi juego al nivel que yo sé, imagínate cuando corte la soga que me tiene atado» eran algunas de las frases con que se despachaba en una ‘story’ de Instagram que luego eliminó.
Aun con todo, el Unicaja salió de su cuarta ‘Final Four’ consecutiva de Champions con la medalla de bronce colgada al cuello tras una final de consolación ante La Laguna (85-80).
Futuro incierto
En medio de una marejada en la que tampoco ayuda el incierto futuro de un entrenador al que quiere renovar el Unicaja, pero que también se rifa media Europa, el potencial de los de la Costa del Sol sigue fuera de cuestión. Ya no son solo los siete títulos en esta etapa de Ibon Navarro en Málaga, sino la implantación de una filosofía que, si él quiere seguir ligado al verde, se llevará por delante a quien considere oportuno.
Hasta las épicas semifinales del ‘playoff’ de 2024, en que un UCAM en sus segundas eliminatorias por el título asaltó tres veces seguidas un Martín Carpena que aquella temporada solo había cedido tres derrotas, el Unicaja de Navarro era la bestia negra de los murcianos. Y mañana a las 12.30, necesitado de volantazos, visita un Palacio que se le da muy bien. Desde que se hiciera con el banquillo malagueño, solo perdió en Murcia en su primera visita (85-80, marzo de 2023). A partir de ahí, todo victorias: la vuelta de cuartos de la Champions de 2023, las semifinales de las Supercopas de 2023 y 2024, los partidos de liga regular de la 2023-24 y la 2024-25 y el ‘playoff’ de 2024.
Pese a su mal momento en la Liga Endesa, ese es el número de ‘Final Four’ consecutivas del Unicaja, que viene de jugar la útima el pasado fin de semana. Después de sus títulos de 2024, ganando al UCAM en semifinales, y de 2025, esta vez se hicieron con el bronce.
El exitoso torneo de veteranos Mamba se muda a Lorca
Desde que nació su idea siempre fue la de fusionar baloncesto para veteranos y turismo en la Región de Murcia y, para su décima edición, ya iba pidiendo un cambio. Después de celebrar las últimas tres ediciones en Murcia, misma ciudad en que nació allá por 2017 en una primera que trajo como grandes estrellas al equipo de veteranos del Joventut, con cinco exjugadores que fueron campeones de Europa en 1994 (los hermanos Rafa y Tomás Jofresa, Juan Antonio Morales, Dani Pérez e Iván Corrales), el próximo Mamba será acogido por Lorca del 27 al 29 de noviembre, evento ya presentado esta semana sobre el parqué del complejo deportivo Felipe VI, centro neurálgico de operaciones del torneo que promete seguir su exponencial crecimiento.
Ideado por la asociación Triple-Doble que dirige el empresario murciano Fernando Zaplana, el Mamba dio cabida en su última edición a 74 equipos, diez más que en la precedente de 2024, divididos en nueve categorías diferentes de edades superiores a los 40 años, para un total de 125 partidos en menos de 48 horas repartidos por varios de los pabellones deportivos de Murcia.
Consagrado ya como el torneo de baloncesto para veteranos más grande de toda Europa, el Mamba es un filón turístico para la Región de Murcia. Habiendo ya pasado por Murcia, Cartagena, San Javier y Archena, Lorca será la siguiente en beneficiarse de las bondades de un torneo que la última vez que echó a botar contó con 15 equipos de procedencia extranjera y hasta más de 50 nacionalidades entre sus más de 1.200 participantes, contando jugadores, entrenadores, acompañantes, árbitros y organización.

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Enlace de origen : Un partido para que el UCAM cambie las tornas con el Unicaja más irregular de los últimos años