Define la escritora Luna Miguel ‘Lo endógeno’ (Newcastle ediciones), el primer libro de Marina Garmendia (Viladecans, Barcelona, 1994), como un artefacto «tan bello, tan cuidado, … escrito con tanta precisión». Así es el estreno editorial de la catalana, que se nos presenta como «un extraordinario documento sobre la pérdida de su madre siendo niña, un texto que indaga en la depresión y la neurosis y, a la vez, muestra el poder de la escritura para afrontar el duelo y reconstruir, casi a la manera detectivesca, los fragmentos de la memoria». La escritora, guionista y traductora desarrolla su historia como una investigación policial en la que busca a un culpable, «algún sentido a la tragedia para aprender a convivir con la ausencia y la culpa».
Como explica su autora, este libro habla de la pérdida de su madre a causa de un cáncer cuando ella tenía tan solo siete años. «Lo endógeno es un término propio de la medicina -mi madre era médico también- y se refiere a las patologías que tienen un origen interno. Yo lo extrapolo a esta aventura que ha sido escribir el libro, algo que me ha nacido desde dentro. Lo endógeno puede referirse además al bebé que yo fui un día dentro de mi madre», indica.
«Yo no empecé a escribir ‘Lo endógeno’ con voluntad terapéutica, fue más bien casi una urgencia. Me puse a escribir con desesperación, tenía un vómito adentro que necesitaba sacar. Sí es cierto que desde el principio lo planteé como un ejercicio creativo. Aunque hubiese mucho material personal, esto no es una autobiografía; hay toda una parte más ficcionada, incluso delirante, en la que yo hablo de la elaboración del duelo como si hubiese habido un asesinato, un crimen a resolver». Y en esta construcción de los hechos, presenta también una lista de cincuenta sospechosos. Desde Federico, uno de los tíos paternos, hasta el Papa, que cierra la lista, medio centenar de nombres dispares: la señora de la sala de espera, su abrigo negro, el maletín, Roland Barthes y Dumbo entre los candidatos.
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‘Ló endógeno’

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Autora
Marina Garmendia
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A Marina Garmendia le gusta definir el texto como un mosaico compuesto por «una serie de fragmentos, la mayoría bastante cortos». De hecho, estas piezas del puzle se distinguen bien a través del diseño del libro, algo siempre bien cuidado en la editorial que Javier Castro Flórez saca adelante desde Corvera (Murcia): «En cada página queda bastante espacio en blanco y lo decidimos editar así a propósito, con un sentido».
En esta composición «hay varias voces que son todas Marina», dice. Entre ellas está «la Marina más niña, que intenta investigar y reconstruir ese fantasma a través de todo lo que recuerda de su madre». También aparecen las voces «de una Marina más adulta, más en el presente, que se permite delirar e imaginar un crimen a resolver». Está presente, asimismo, la Marina «quizá más cercana a la escritora, que atravesó un momento frágil emocionalmente».
Un lustro atrás
La guionista barcelonesa conoció la editorial gracias a «una serie de casualidades». «Empecé a escribir ‘Lo endógeno’ hace cinco años. No tenía contactos en el mundo editorial, así que contacté con diferentes editoriales sin mucho éxito. Yo necesitaba cerrar este proceso creativo y llegué al punto de ahorrar un dinero para autoeditarlo. Justo el mismo día que tomé la decisión, cuando estaba a punto de contactar con una editorial de coedición, encuentro una nota de un profesor con el que había hecho algunos talleres de escritura. Ahí ponía ‘Newcastle’. Sin ninguna esperanza, contacté con Javier y al día siguiente me estaba pidiendo el manuscrito», recuerda con alegría.
«Al escribir ‘Lo endógeno’ tenía miedo de que no se entendiera nada o de que se hiciera muy tedioso. Aun siendo un libro cortito, me preocupaba que se hiciera duro y pesado, sin embargo, parece se que para nada es así», comparte la autora, que presentó este título hace unos meses en la librería murciana ‘El faro de Lola’, al conocer cómo ha atrapado el texto a los lectores.
Garmendia, que acaba de terminar de escribir su primer guion de un largometraje, se muestra con «ganas de escribir otro libro también sobre maternidad, pero esta vez poniéndome yo en el rol de madre; una forma de documentar mi experiencia en la gestación». «Es muy diferente escribir un libro frente a escribir un guion, sin duda. Yo siento el impulso que a mí me lleva a escribir lo que me apetece y así lo hago», especifica la autora.

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Enlace de origen : Marina Garmendia: «Me puse a escribir por desesperación»