Andrés Pacheco Guevara (Lorca, 4 de junio de 1954) habla con la contundencia y la seguridad del que ya está de vuelta de todo y … conoce al dedillo el terreno que pisa. Este conocido magistrado, doctor en Derecho por la Universidad de Murcia y miembro de número de la Real Academia de Legislación y Jurisprudencia de la Región, se despidió hace unos días de una carrera judicial a la que ha dedicado hasta 47 años de servicio, casi once de ellos al frente de la Audiencia Provincial. A lo largo de su dilatada trayectoria, desvela, ha sufrido, incluso, las amenazas del Grapo y de la mafia siliciana -llegó a tener contravigilancia-. Pese a ello, guarda una firme vocación por un oficio -el de juez- que, advierte, «no admite frivolidades».
-Han sido más de cuatro décadas impartiendo Justicia. ¿Con qué se queda?
-Pues con una cosa que es clarísima y fundamental y es que he trabajado en lo que me gustaba desde joven y me voy gustándome todavía, con todos sus inconvenientes. He tenido la suerte, que no todo el mundo tiene, de trabajar en lo que te gusta. Es una tarea muy compleja, muy difícil, pero muy bonita. Y de una responsabilidad enorme porque sabes que, con una sentencia que tú pongas en dos tardes, estarás determinando la vida de una persona y de una familia. Esto no admite frivolidades. Más vale, si un día te duele la cabeza, dejarlo para el siguiente. Hay que tener un poco de cuidado y amar mucho esta profesión para practicarla como se merece.
-No es un mal consejo para las nuevas generaciones. ¿Qué les diría?
-Pues yo les diría que le echen mucho valor y que, con la ilusión que tengan y la vocación, suplan las carencias, que las hay y a montones.
-¿Qué diagnóstico hace de la Justicia que deja?
Bueno, la Justicia deja en el ciudadano siempre una sensación muy desagradable, sobre todo la civil. Los pleitos tardan un disparate. Además, lógicamente se utilizan todos los recursos para alargarlos. Siempre se dice que ha protestado fulano de tal porque le ha tardado en fallar el pleito cinco años, pero es que esos cinco años han favorecido al otro, que ha estado a base de recursos y a base de dilatar el procedimiento. Eso no se dice, el ciudadano eso no lo sabe. No es que los jueces estemos mirando a las estrellas todo el día.
-¿Cree que el retraso se debe, en parte, al abuso de maniobras dilatorias?
-Claro, lógicamente. El que debe una cantidad se aprovecha para ver si la sentencia sale dentro de cinco años y ya, o no tiene dinero, o hay una mejor posición. Y no digamos de las mercantiles y los bancos. O sea, tú a un banco le estás diciendo todos los días lo mismo porque el Supremo ha dicho que es así y sigue recurriendo. Hace cuentas y le viene mejor recurrir y que la Audiencia vea el asunto a los cinco años, que pagar en ese momento que se produce la sentencia. Sabe cuál va a ser el resultado, porque está siendo el mismo en todos los casos. Entonces, el retraso de la justicia se debe lógicamente a una falta de medios absoluta, pero también a que, con el garantismo que hay, que a nadie se le impide recurrir o emplear cualquier recurso procesal para alargar el procedimiento, para no lesionar su derecho humano a la justicia.
(Guillermo Carrión / Agm)
-Es un problema también del propio sistema que lo permite, ¿no?
-Claro, la administración de justicia en España tiene unos medios africanos, pero una legislación nórdica, es decir de una garantía bestial. Es un mal endémico que alguna vez, entiendo yo, deberá haber un gobierno, sea de izquierdas, de derechas o del centro, que diga vamos a arreglar esto. No creando cuatro juzgados en Murcia cada 15 años, sino echándole dinero. La política lo determina todo y resulta que, de cara al ciudadano, es más importante a la hora de de los votos unir dos ciudades con una autovía, que crear 60 juzgados. El ciudadano no percibe la Justicia más que cuando le toca, y la autovía la utilizan todos.
Falta de medios
«La política lo determina todo y, de cara al ciudadano, es más importante unir dos ciudades con una autovía, que crear 60 juzgados»
-¿La Justicia siempre es la hermana pobre?
-Siempre, siempre es la hermana pobre. No sé si alguna vez eso se arreglará. Cuando haya un gobierno con sensibilidad y diga una parte importante del presupuesto lo voy a emplear a, de una puñetera vez, arreglar esto.
-Y mientras tanto los juzgados de la Región cerraron el año pasado con más de 220.000 asuntos pendientes.
-La gente a veces piensa que, si no funciona la Justicia, pues será que los jueces no hacen nada. La verdad es que los jueces son unos funcionarios que se tiran toda la mañana en su despacho y luego toda la tarde en su casa trabajando. A mí me han dado desde que entré en esto las ocho y las nueve de la tarde trabajando a diario, pero eso no lo ve nadie. Es así porque, si no, no saldría nada. Es imposible.
-Y aún así no se llega.
-No se consigue llegar. Por eso, el otro día leía en un periódico, que se iban a quedar 700 plazas de jueces y fiscales. En Murcia llegan cuatro…
-Bueno 19 plazas creo que llegan en esta ocasión.
-Sí, sí, pero eso no resuelve nada. Seguimos igual, por eso mi esperanza es que algún día se ataje de verdad y no con componendas.
-Hace diez años, en otra entrevista, advirtió de que el fraude estaba institucionalizado y de que la Justicia se había quedado sin medios para su persecución real. El ‘caso Ninette’, el procedimiento de corrupción más antiguo de la Región, llega a la Audiencia y sigue sin juzgarse 21 años después. ¿Confirma sus palabras?
-Eso, es una perla, pero es que es inasumible. Realmente es un escándalo. Que la corrupción se ha institucionalizado en la sociedad española, sí. Aquí todo el mundo engaña al que está al lado. Y al fisco para qué decir. El fisco es una entelequia. Y eso pues es muy difícil de combatir y lleva a que se dilate mucho también el procedimiento tratando de escarbar hasta la saciedad a ver de dónde. Lo estamos viendo ahora, de dónde proceden las famosas joyas de este hombre -en alusión al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, investigado en el marco del ‘caso Plus Ultra’-. Todos, casi todos dicen lo mismo, una tía de Soria que ha muerto sin descendencia, y de pronto me ha hecho rico. O sea, hay que demostrarlo, si no se demuestra no va a ningún lado.
Declaraciones de Bolaños
«En un Estado de Derecho que un ministro de Justicia acuse a un juez de prevaricar es absolutamente impresentable»
(Guillermo Carrión / Agm)
-Precisamente con algunos de los temas que están ahora mismo encima de la mesa, algunos miembros del Gobierno central han aludido al ‘lawfare’. Han hablado, incluso, de tratar de cambiar el gobierno con métodos poco democráticos…
-La Justicia es un colectivo, como cualquier otro, donde puede anidar la corrupción, pero estadísticamente solamente a un 2% de los jueces, de los casi 6.000 que hay en España, se les ha condenado por prevaricar, que es lo peor que puede hacer un juez. La historia del… ¿Cómo se llama eso?
-‘Lawfare’.
-Lawfare. Eso es un invento de los políticos para arrimar el ascua a su sardina. Aquí no hay nada de eso. Aquí lo que hay es que muchos asuntos de índole política son muy negativos para el partido correspondiente. Es muy fácil decir ‘no, es que este juez como es de derechas va por este partido’. Es un disparate. Y si se descubriera en algún momento, por supuesto, se atajaría. Claro, la gente también es cierto que muchas veces califica a los jueces, lo cual es un inconveniente. Pero ahí llevan razón.
-¿Cree que llevan razón?
-Hay una cosa que se llama el asociacionismo judicial. ¿Qué implica? Pues que los jueces, que antes que jueces son ciudadanos, a la hora de votar votan a los que les da la gana. Ahora, lo que está feo que hagan, en mi opinión, es decirte a ti como ciudadana a qué partido voy a votar yo. Y se lo están diciendo. Si llevas una vitola de soy de esta asociación profesional o de esta, estás diciendo por dónde vas. Estoy convencido de que ningún compañero a la hora de poner una sentencia se fija en el acusado o en el demandado siendo de un lado o de otro, pero la gente tiene que saberlo. Todos los jueces que están asociados piensan que no, que no tiene nada ver una cosa con la otra, y que por tanto se puede funcionar perfectamente. A mí no me gusta.
-¿La judicatura debe estar abierta a la crítica?
-Por supuesto. Nosotros, en definitiva, somos funcionarios públicos. Todo lo que sea una función pública, puede opinar el ciudadano, pero hay cosas que llaman la atención especialmente. Por ejemplo, últimamente, me importa un bledo si es del PSOE, del PP o quien sea, que un ministro de Justicia diga públicamente que se ha producido una decisión judicial «pero menos mal que podemos apelarla y ante un tribunal independiente». Está acusando al juez de prevaricar, clarísimamente. Si yo digo que lo que tú has dicho lo va a ver otra persona que es independiente, estoy diciendo que tú no lo eres. Si es que es de cajón. Eso en un estado de derecho democrático es absolutamente impresentable. Y está pasando.
– ¿Se están atravesando líneas rojas en la separación de poderes?
-Claro, con ese garantismo que hay ahora mismo, no se toman medidas para evitarlo. En mis tiempos todavía a lo mejor cogía el juez de guardia de Madrid ese día y, por muy ministro que fuera, prisión provisional para este tío, porque está haciendo una acusación falsa. No tiene pruebas para demostrarlo y, si las tiene, que se querelle contra ese juez, que también puede hacerlo. Nosotros no somos inatacables. Yo entiendo que has prevaricado y has puesto una decisión injusta a sabiendas, me querellaré contra el juez Pacheco o contra el juez López o contra el juez García. Pero decir públicamente el propio ministro de Justicia que me voy a un tribunal independiente a ver si revoca, pues me parece, impresentable.

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Enlace de origen : Andrés Pacheco: «El 'lawfare' es un invento de los políticos para arrimar el ascua a su sardina»