
Pronto, la hija de Moisés Hernández cumplirá cinco años. Y lo hará sin que la Administración le reconozca la nacionalidad española que le corresponde como … descendiente de un murciano en el exterior. Vino al mundo en California en agosto de 2021. Su padre, ingeniero informático nacido en Murcia, se mudó allí en 2017 para trabajar en ‘Silicon Valley’ después de pasar una temporada en Inglaterra.
Lo que debería haber sido un trámite rutinario, la inscripción de su hija en el Registro Civil, se ha convertido, sin embargo, en un laberinto burocrático que mantiene congelado desde entonces el expediente de la niña. Cada día, su padre acude a internet para comprobar si la pequeña sigue sumida en el mismo limbo administrativo después de años de espera. Y siempre encuentra la misma respuesta: nada ha cambiado.
Todo empezó pocos meses después del parto. En diciembre de aquel año, con la niña recién nacida, Moisés y su mujer iniciaron la inscripción ante el Consulado General de España en San Francisco. Ya entonces varios de sus amigos en la ciudad le advirtieron de que el tiempo de espera rondaba el año y medio. Si hubiera sido así, quizá se habría ahorrado los problemas que está encontrando ahora.
Pendiente de trámite
El avance de la enfermedad de la madre de Moisés, que padece alzhéimer, precipitó el regreso a su tierra. En agosto de 2024, la familia preparó las maletas con destino a Murcia. Como no habían tenido noticias del expediente consular, realizaron una consulta. «Después de más de dos años, cuando ya estábamos a punto de irnos, les escribí y me dijeron que todavía estaba pendiente de trámite –cuenta Moisés–. No sabemos la causa, pero nos vinimos sin nada».
Él estaba convencido de que la situación se resolvería de forma más sencilla en España, así que, ya instalado en Murcia, un mes después de llegar, acudió al Registro Civil con su mujer, los formularios impresos y toda la documentación preparada. Ya sabía que tendría que reiniciar el procedimiento. La sorpresa, según cuenta, fue que ni siquiera le admitieran los papeles. «Me dijeron que esto lo tenía que haber solucionado en San Francisco», relata. «Le expliqué que ya lo había intentado y que no había tenido respuesta». También le dijo que no había vuelto a la Región de forma apresurada por capricho, sino por la enfermedad de su madre, pero nada de eso sirvió. La única respuesta que obtuvo fue que debía dirigirse al Registro Civil Central de Madrid.
Volvió a traducir y apostillar los documentos, los metió en un sobre y los envió por correo a Madrid, donde el expediente quedó registrado. Eso fue el 3 de septiembre de 2024. Y ahí sigue. Casi 22 meses después, continúa figurando como pendiente de tramitar. «Según me han explicado, hay tres estados: ‘pendiente de trámite’, que significa que en todo este tiempo ni siquiera han abierto el sobre; ‘en trámite’, que es cuando lo han abierto y el expediente está en evaluación; y ‘concluido’».
La enfermedad de la abuela precipitó el regreso sin llegar a completar la inscripción consular, y en España el atasco del Registro eterniza la tramitación
Ni un movimiento, ni un requerimiento, ni una respuesta. Cuando Moisés llama al teléfono del Registro, le remiten al mismo portal web donde él ya consulta, y que le recibe con esa pregunta para la que él ya sabe la respuesta: ‘¿Cómo va lo mío?’. «A veces, llamo y ni siquiera utilizan la terminología correcta. Es ya de risa. Me dicen que está tramitándose, pero lo que pasa es que no me lo han dicho bien», lamenta.
La paradoja administrativa terminó de formar el lazo perfecto cuando Moisés intentó dar de alta a su hija en la Seguridad Social para que tuviera pediatra como beneficiaria de la asistencia sanitaria de su padre, también en septiembre de 2024, poco después de enviar la inscripción la Registro Civil Central, y recibió la denegación. El motivo era que la niña «debe tener concedida la residencia autorizada y efectiva en España o documento que acredite la nacionalidad española». «Es decir, la Seguridad Social le niega los derechos que le corresponden como hija de un asegurado español porque el Registro Civil Central no ha emitido el documento que acredita su nacionalidad».
Eso no supone que la niña no cuente con atención médica, pero sí implica algunas peculiaridades al acceder al especialista. «Hasta ahora, gracias a Dios, no hemos tenido ningún problema serio, y cuando hemos necesitado el pediatra nos han atendido, pero es algo que te inquieta».
La familia no ha dejado de intentar desbloquear la situación, desde entonces. En diciembre volvió a escribir al Registro Civil Central, que ni siquiera le ha contestado siete meses después. «Yo creo que ese sobre tampoco lo han abierto», dice resignado. También acudió al Defensor del Pueblo en abril. «El 25 de mayo la institución envió un aviso al Ministerio de Justicia». Disponía de quince días para contestar. Ya han pasado más los 30 sin respuesta. Y mientras tanto, de ventanilla en ventanilla, la niña crece.

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Enlace de origen : Atrapada entre dos ventanillas: el laberinto burocrático de la niña murciana que nació en California