Con 6 años, escribía cuentos que leía a sus hermanas. Con 7, sus padres le compraron una pequeña cámara ‘espía’ japonesa para que diera rienda … suelta a su afán por hacer fotos de cada detalle en cada viaje. Y ya cumplidos los 12, el cine se cruzó en su vida y pasó rápidamente de los 8 mm al Cinexin, después de que su padre hubiera fomentado su gusto por los clásicos del Oeste y el cine negro, y, su madre, por los largometrajes propiamente infantiles.
A María José Cárceles (Murcia, 1959), los amores de su vida –la escritura y el periodismo, la fotografía y el cine– le llegaron bien pronto, criada en una familia en la que la cultura estuvo siempre presente. Licenciada en Periodismo por la Universidad de Murcia (UMU) –su gran sueño formativo–, formadora de formadores en Medios Audiovisuales y técnico especialista en la misma área, tuvo antes que diplomarse en Ciencias Empresariales, porque si en algo no la apoyaron en casa fue en lo de estudiar fuera de Murcia.
Definir a día de hoy a esta profesional pasa sin duda por la palabra ‘multidisciplinar’. Su trayectoria transita, como intenta resumir en la versión breve de su currículum, por cuatro décadas «en el ecosistema cultural, periodístico y audiovisual», con hitos profesionales como ser la primera mujer directora de cine, productora y guionista (1979) en la Región, también la primera realizadora del centro territorial de Televisión Española (1982).
Reconocida con el premio internacional Mujeres Mirando Mujeres (2024), otorgado a la excelencia por su bagaje como teórica, gestora, comisaria y defensora del arte con perspectiva de género, su labor actual pivota entre la creación artística visual, el comisariado institucional y la investigación académica independiente, sin olvidar su faceta divulgadora como conferenciante y docente. Ha dirigido, editado y coordinado diferentes revistas culturales, y desde hace una década es también crítica de arte.
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‘FOTÓGRAFAS EN EL TALLER’

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Dónde:
Taller de Sabores (Bullas). -
Hasta cuándo:
12 de julio. -
Participación:
como artista visual en una muestra colectiva de 16 fotógrafas.
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Confiesa que ha tenido la buena suerte de haber hecho lo que ha querido, y la mala «de hacerlo en una época en la que las mujeres no teníamos reconocimientos y se nos quitaba hasta el nombre de los proyectos». Rebelde, aunque no le gusta discutir, acaba haciendo lo que le nace y conmueve. Ahora mismo tiene en ‘cartel’ tres propuestas, en las que participa sea como artista, como comisaria o ambas: ‘Paradigma de artistas dinamizadoras en el Street Art’, en Alcantarilla; ‘Genoma Artístico’, en Alguazas, y ‘Fotógrafas en el Taller’, en Bullas. Siempre con varias propuestas en danza, es una figura transversal de la cultura regional.
–En sus conferencias, habla de lo que considera «mujeres ocultas». ¿Se siente reconocida como artista?
–Creo que sí se me considera porque llevo muchísimos años, pero como me he dedicado tanto al resto de artistas, hombres y mujeres, pienso que se me reconoce más como comisaria. He hecho más de cincuenta exposiciones individuales, y he participado en otras tantas colectivas. Sin embargo, habré comisariado más de doscientas, y siempre buscando espacios expositivos públicos. Nunca he utilizado mi comisariado como medio económico, porque lo que me ha gustado siempre es aupar a los artistas, muchos de ellos emergentes. He vivido tiempos en los que había no más de diez artistas en Murcia con renombre, todos buenísimos, Pedro Flores, Ramón Gaya… después Pedro Cano, Pepe Lucas, Ángel Haro… Pasaron bastantes años hasta que surgieron artistas jóvenes, y más aún hasta que empezaron a salir de la Facultad de Bellas Artes de la UMU [la licenciatura se implantó en el año 2000]. Me encantaba la idea de llenar ese vacío, y desde el año 86 he sido mentora de muchísimos de ellos. Salvo excepciones, he comisariado a todos los artistas de Murcia. Organicé ciclos de jóvenes, que nunca habían tenido una oportunidad, en espacios como la Biblioteca General María Moliner del Campus de Espinardo y El Corte Inglés. Hice de vínculo para que esos lugares les dieran la oportunidad. Eran, son, muy buenos, aunque desde que los dejé veo que se mueven menos.
‘GENOMA ARTÍSTICO’
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Dónde:
Torre Vieja (Alguazas). -
Hasta cuándo:
30 de junio -
Participación:
como artista visual dentro del Grupo Celes y en colaboración con El Perro Pinto y la identidad artística Elyan, en diálogo con la IA.
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–Desde dentro del sector artístico, hay voces que hablan de forma recurrente de nombres más mimados por las instituciones y otros menos, sin llegar a catalogarlos de artistas malditos. ¿Opina igual?
–Podría escribir una enciclopedia sobre la cultura en la Región de Murcia, pero no lo voy a hacer. Prefiero gastar mi tiempo en escribir sobre mujeres que son tan válidas como los hombres en el arte, y quiero que sobresalgan. Es mi guerra de siempre.
El mundo del arte va evolucionando e involucionando. Hay de todo, aunque no todo vale. Algunos sobresalen porque se merecen sobresalir, como pasó en su momento con Pedro Cano, con Pepe Lucas o Ángel Haro, pero hay otros que tienen la suerte de tener buenas amistades. También se lo merecen pero, igual que ellos, lo merecen otros muchos artistas más. A mí me gustaría que todo esto fuera por concurso, sean espacios municipales o regionales. Con una serie de gestores, independientes a ser posible, y variados, porque aquí hay muchos grupos. Es como si vieras pandillas. Ves a un gestor cultural y ya sabes quién es su pandilla, y otro, y otro… Y siempre son, entre tres y diez, los mismos, los que tienen la gran suerte. Eso molesta mucho. Dependiendo de qué grupo seas eres más vanguardista o menos. Tú puedes hacer sartenes, que tus sartenes se van a hacer famosas porque ese gestor se encargará de colocarlas.
Colectivas
«Hasta 2014, la mujer siempre era la invitada, y no tenía individuales; ahora pasa lo mismo en las quedadas de ‘street art’»
–Muchas personas se autodenominan gestores culturales. ¿Cree que se ha devaluado el concepto?
–Sí, porque tenemos a los que siempre han estado en la cúspide, apoyados por las instituciones, que son los que a su vez cuentan con determinados centros culturales en los que nada más que entran las personas que ellos quieren. Ahí no va a exponer nadie que no sea de ese equipo. Son como una imagen de marca.
–¿Cuál es su proyecto soñado?
–Lo estoy cumpliendo. Soy feminista desde que me reconozco. Ya con 14 años participaba en las luchas de la universidad, porque mi hermana mayor es mi referente en todo. Empecé a hacer un libro sobre mujeres artistas desde lo global, por las referentes en el cine. Llegan los momentos de la Primavera Árabe, del #MeToo. Era una ebullición emocionante que no había pasado desde los años 80 y 90. Ahí decido pasar de lo global a lo local. Miras las listas que se hacen de artistas en la Región y son maravillosas, pero solo hay unas cuantas mujeres, María Dolores Andreo, Elisa Seiquer, Chelete Monereo, Dora Catarineu y poco más… ¿Cómo puede ser? Llevo muchos años metida en ese ‘jardín’, que comienzo en la época visigoda, con Florentina, una de los cuatro santos de Cartagena. Sigue siendo mi sueño, pero lo he paralizado porque, conviviendo desde antes del año 2000 con artistas callejeros, he visto una injusticia más: en las quedadas de muralistas, ellas son las invitadas; una por quedada, y el resto de mujeres que hay son las novias de los grafiteros. Antes de final de año tendremos terminado un libro sobre ellas, y estamos trabajando ya en la maquetación. Hay muchas muralistas muy buenas de la Región o que han pintado aquí. Ahora mismo tenemos 55 en el libro, y eso que la oficina municipal del grafiti de Murcia solo tenía contabilizadas dos. Incluyo a MaríaDie; no es de Murcia, pero ha pintado en Alcantarilla y es la número 3 en España y la 23 del mundo. La mayoría de las artistas que participan, aunque hay autodidactas, son licenciadas y doctoras en Bellas Artes. Todas tienen currículos maravillosos. En ‘Paradigma de artistas dinamizadoras en el Street Art’ hay una selección de 20, que muestran todos los estilos.
Exposiciones
«Me gustaría que todo fuera por concurso, sean espacios municipales o regionales, con gestores variados e independientes»
–En 2014 fue directora y comisaria del Festival Nacional Miradas de Mujeres en la Región de Murcia, coordinando sedes en el Mubam, Las Claras y los museos de San Javier, Ojós y Cristóbal Gabarrón. ¿Fue un punto de inflexión en su carrera?
–Los artistas hombres amigos míos me decían: «María José, te estás volcando con ellas». Claro, para eso era una cuestión de mujeres. Empezaron a salir artistas de todas partes, muchas ni siquiera ligadas a Bellas Artes de Murcia. Las hay mejores que muchos hombres de fama. Esa fue mi gran oportunidad para darles a ellas su oportunidad. Me dije: ‘Se ha terminado ya lo de la invitada’. Siempre ha habido mujeres artistas buenísimas, pero ocultadas. Antes de 2014, se hacía una colectiva y los hombres ‘invitaban’ a una, su amiga equis. La amiga, encantada, no se daba cuenta de que era la invitada, sin más. Ni siquiera había exposiciones de ellas solas. En el festival participaron alrededor de 200 mujeres, con mesas redondas donde estaban Chelete Monereo, Rosana Sitcha, la más joven entonces, Lola López Mondéjar, Perla Fuertes… También incluimos alumnas del bachillerato de arte, y aquello fue un ejemplo nacional, aunque no fueran profesionales. Tenemos un grandísimo nivel en la Región de Murcia, con Silvia Viñao, Carmen Baena… Tantas, tan buenas. Y no son ‘superfamosas’ porque estamos en Murcia, porque en Madrid tendrían un hueco estupendo. La periferia penaliza mucho, y a la mujer, más.
Cine y realización televisiva
«Lo he tenido muy difícil por ser mujer, pero soy rebelde y no me he dejado pisar, a menos que no haya tenido más remedio»
–Después de 40 años, en los que se han dado épocas de conquista de derechos, pero también de involución, ¿cómo va su compromiso con las mujeres en el arte?
–Ahora se está involucionando y se quiere volver a lo de antes; eso, por mi parte, es imposible. Sigo comisariando a hombres cuando me lo piden, pero me vuelco con las mujeres. Colaboro con la Unidad para la Igualdad entre Mujeres y Hombres de la UMU, con el certamen de fotografía del Edificio Convalecencia. El primer año, cogí ocho maravillosas mujeres y las uní por el 8M, algo que me da un poquito de rabia porque para mí todos los días son 8M, pero entiendo que tiene que haber un día de conmemoración. Cogí a otras ocho al año siguiente. Y a cual mejor.
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‘PARADIGMA DE ARTISTAS DINAMIZADORAS EN EL STREET ART’
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Dónde:
Archivo Histórico Casa Cayitas (Alcantarilla). -
Hasta cuándo:
11 de julio. -
Participación:
comisaria y artista.
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–Una persona que se dedica profesionalmente a la cultura, ¿en qué invierte el tiempo libre?
–A la cultura también, y ahora a mi nieto. Mi marido y yo vamos al cine, a museos, y disfrutamos trabajo y ‘hobbies’ a la vez. Los sábados, de septiembre a junio, imparto un taller al aire libre, ‘Un paseo por la historia y el arte en Murcia’, en colaboración con la Fundación Soycomotú. Tengo alumnos desde los 18 a los 80 años, los llevo a ver exposiciones, a conocer a artistas, y es algo que disfruto muchísimo.
En tragos cortos
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Un viaje pendiente:
Japón -
Un lugar al que volver:
siempre Formentera -
Un libro:
‘El extranjero’, de Albert Camus -
Profesional de la fotografía:
Cristina García Rodero -
Profesional de la música:
Virginia Martínez -
Una manía:
la paz -
Un consejo:
ninguno -
Último regalo recibido:
la sonrisa de Enzo -
Un político:
ninguno
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–Su trayectoria empezó muy ligada al cine y a la televisión, pero los dos caminos se truncaron. ¿Renunció o le hicieron renunciar?
–En 1979, salió el primer concurso de guiones en la Región, que organizaba una caja de ahorros. Dediqué una noche de insomnio a la máquina de escribir. Me lo premiaron. Creyeron que yo era un hombre, quizá porque el protagonista era hombre, e igual que me lo estaban dando, me lo estaban quitando. En mi lugar premiaron a una pareja, pero con un texto que era un plagio. Entonces sí se tenían en cuenta los plagios. Ahora, como a todo se le llama «homenaje a», «en honor a», no pasa. Ya no me podían dar el premio, pero sí el dinero que conllevaba. Tuve la mala suerte de que tuve un productor, una persona conocida que me lloró, literalmente, y me pidió «por su familia» llevarlo él. Tenía en mente tejer su propio montaje económico en su pueblo, en Almería. Discutir no es lo mío, así que me desvinculé por completo. Tuve una decepción impresionante con el cine, pero me recuperé pronto. Lo he tenido muy difícil por ser mujer, pero tampoco me he dejado pisar, menos cuando no he tenido más remedio. Pasé página y continué, aunque eso quedó ahí. Hubiera hecho mucho más cine, e incluso fuera de la Región. Seguí haciendo cortos, trabajando para productores, en el CRA (Centro de Recursos Audiovisuales) de la Universidad de Murcia… y seguí escribiendo. También trabajé en TVE, dos veranos. Cuando me iba a examinar para poder quedarme, viví un problema de machismo. Rafa, mi marido [Rafael Hortal], trabajaba en TVE. Yo ya había demostrado que valía por mí misma, pero decían que habría dudas sobre posible nepotismo. Las únicas mujeres eran la presentadora y la maquilladora, pero no había en el ámbito técnico. Fue otra vía cortada. Al final se presentaron los hermanos y primos de todo el mundo; eran hombres y no había problema. Pero yo era la mujer de.

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Enlace de origen : María José Cárceles: «Hay mujeres artistas tan válidas como los hombres más reconocidos»